como los monos de gibraltar

viernes, 17 de septiembre de 2010

CIENCIA-FICCIÓN GUARRA 36: MADE IN SPAIN 3

Bienvenidos una vez más al maravilloso mundo de la ciencia-ficción guarra española. Hoy es una de esas ocasiones en las que abandonamos nuestra temática habitual de aliens violadores y robots folladores para ocuparnos de otra faceta del sexo . "Los cronocrímenes" (2007) es una de las pocas películas de ciencia-ficción española de los últimos años, en donde no aparecen aliens ni robots viciosos, pero que aborda el tema del sexo en un marco de ciencia-ficción desde un punto de vista que merece atención y respeto infinitos.

Karra Elejalde interpreta a Héctor, un pobre hombre dispuesto a pasar una temporada con su mujer en su casita en el bosque. Que es un pobre hombre lo sabemos por la cara que tiene el Elejalde, que está pidiendo a gritos que pase algo que ponga fin a sus angustias vitales. Poco más sabemos del personaje ni nos interesa. Ese careto lo dice todo. Héctor, sin nada que hacer, se pone a mirar con unos prismáticos hacia el bosque, quizá esperando ver algún pajarillo raro o un simpático conejito. En vez de eso lo que ve son un par de tetas impresionantes pertenecientes a Bárbara Goenaga, actriz de innegables talentos. Lo que pasa a continuación es una retorcida historia de viajes en el tiempo y paradojas temporales, una pesadilla de tintes existenciales o algo así. Pero en esta sección no  nos interesa fijarnos en los logros y complejidades de la película. Lo que importa es que el motor de la historia, el detonante de todo un sin vivir de tensión, violencia y locuras temporales, sea una bella mujer que nos muestra sus mamellas en plena naturaleza. El protagonista se ve arrancado de forma traumática de su plácida existencia, de su aurea mediocritas, por la deslumbrante visión de unos pechos turgentes, de unos pezones perfectos, como trazados con un compás. 
 
  Un pobre hombre
 ¡Mírame a la cara!¡Qué me mires a la cara, calvo de mierda!
 El continuo espacio-temporal se derrumba y ella tan tranquila, dormidita, la muy...
A partir de ahí ya sabemos que Héctor, ese señor calvo y mustio, se verá condenado a una peripecia infernal, a un agobio continuo hasta que sacie su curiosidad malsana, hasta que no descubra la razón de ser de esas tetas que han irrumpido en su vida para ponerla patas arriba. En ese aspecto la película es de una coherencia estremecedora y el final no deja lugar a dudas. En este mundo no pueden convivir un Héctor y unas tetas grandiosas. El simple hecho de que Héctor piense en las tetas de la chica del bosque e, incluso, se atreva a acercarse a ellas, abre una brecha en el espacio-tiempo, destruye los cimientos mismos de la realidad. No puede ser. Héctor deberá hacer lo que sea para impedir el fin mismo de su mundo y del universo entero. Porque detrás de los radiantes pezoncillos de Bárbara Goenaga se esconde el abismo insondable del caos cósmico.
Tápate,condenada,que me arruinas la vida. Que se me para el reloj.
"¿Aquello de allí no son dos tetazas?""Héctor, que ya sabes lo que te pasa cuando piensas en esas cosas..."

"¡Mira!¡Tetas!""¿DÓNDE?"
Aunque la película busca una explicación tecnológica para el viaje en el tiempo, usando para ello una máquina rara que parece una mezcla de prensa hidraúlica y yacusi de diseño, yo creo que no era necesario. Es evidente que en el momento en que la mirada de Héctor se posa en esos pechos la realidad misma se desmorona y el tiempo se disloca. No son necesarias más razones. Una vez más la ciencia-ficción guarra nos avisa: hay cosas que el hombre no debería conocer; hay agujeros negros en nuestro universo en los que no debemos penetrar, hay tetas que no debemos mirar.

15 comentarios:

Anónimo triste dijo...

En la nueva película de Vigalondo sale la chiquita rubia de Los hombres de Paco. Yo creo que no hay color.

Don Julito dijo...

Muy bien traído. Mola. Sí. Mazo.

Eleuterio dijo...

Me lo vas a decir a mí, que en una realidad paralela muy chula, por asomarme a ver unas tetas, le di sin querer al botón de salir, y aquí me veo, en este mundo de mierda.

Don Julito dijo...

Jajajaaja!!!!

Anónimo triste dijo...

Una mujer misteriosa en el bosque. Desnuda. Es un buen comienzo, sí.

Dr. Huysmans dijo...

Seguro que al prota le hacía falta un stalker de tetas. Se hubiera ahorrado tanto rollo especio-temporal.

el fumadourl dijo...

pueden más dos tetas que dos planetas

Haciendo Amig@s dijo...

Otro ejemplo de tetas peligrosas, a partir del minuto siete:

http://bit.ly/c3fQ4v

Anónimo dijo...

Desnudos, "ciñe" español...Qué raro!

Vigalounge dijo...

Quién me iba a decir a mí que iba a ser en Pegamín donde, por fin, se entendiese la película.

Anónimo triste dijo...

Para que luego digan. Aquí hay purititos visionarios, más allá del espacio y el tiempo.

Haciendo Amig@s dijo...

23 veces me la tuve que ver para llegar al fondo del asunto.

También he descubierto que hay gente que se dedica a recopilar las escenas de películas donde se les corta el pelo a las mujeres. Vivimos en un mundo extraño. Yo por lo menos. El resto no sé.

http://bit.ly/d7TdzS

el señor tijeras dijo...

La tricotilomanía voyeurista cinefílica, qué curiosa parafilia. ¿Tienen sede social, barrio propio, semana de orgullo? Seguro que no. Aquí sólo maricones y punto. Qué cansinez...

priest dijo...

Muy bien visto, HA.

La peli la vi un par de veces y está muy bien. La nueva me da un poco de pereza pero seguro que también acaba molando. En mayor o menor medida casi todos sus cortos están chulos.

Eso me recuerda, en el corto "Marisa" (un desfile de chicas guapas de puta madre), la tía del minuto 1:09 ¿es actriz? Si no lo es, la conozco de algo pero no caigo.

http://www.youtube.com/watch?v=bNIoEMaPvqw

1977 dijo...

¡Goenagayomá!