como los monos de gibraltar

domingo, 19 de diciembre de 2010

CASH CONVERTERS

Currar en un Cash Converters es consumirse en el inframundo de la clase baja como siervo de la misma. En realidad tiene dos facetas. Una de poder, la de la compra, en la que se puede ningunear al cliente mientras se hace gala de un abanico de billetes que él mira con gula. Y la de la venta, en la que se está sujeto a la estulticia del comprador y a la calidad del producto en venta, que básicamente es ponzoña inservible. El nivel optimo como vendedor se puede valorar por la capacidad de encalomarle a un indígena Nepali a base de gesticulaciones un DVD que daban en una promoción del Marca, con el precio inflado a 29,90, sin mando y que para que salga la bandeja haya que darle un golpe seco en la parte superior. Otro aspecto necesario es el tacto con la chusma, si los 3 canis de marras detectan un pimpim cuando piden un Chocolate (un móvil LG), en el intervalo de cerrar una vitrina ya se han llenado los bolsillos de los plumones con media estantería. El hurto y la picaresca es el pan de cada. Desde el pequeño robo al crimen organizado del este. Y es que un negocio que tiene un cartel de dos metros de color amarillo chillón en el que pone COMPRA DE ORO, pide a gritos el palo del siglo. Cada día que pasa es una cuenta atrás a la incursión de cuatro albanos con cascos de motos, armados con machetes, tasers y una maza para romper las vitrinas de joyería, dispuestos a secuestrar al personal en el cuarto interno e inflar a hostias al encargado hasta que abra la caja fuerte.

Aunque lo más habitual sea la cólera del consumidor desengañado. Ese señor de mediana edad con su chubasquero de la selección española, su chandal de nylon 100% y su gorrito de lana con el escudo del Barça. Que en vista de que no se le devuelve su dinero al adquirir un taladro percutor Makita, que posiblemente ya ha cumplido su función en algún apañito, se cabrea de tal manera al demostrarle reiteradamente que funciona perfectamente, desembocando en cuatro aireados berreos que dan lugar a un punch directo al tabique con la furia de un pureta carajillero. O esa hedionda señora calé con dos pendientes XXL de aro fusionados con su grasiento pelo, que después de comprarle una Master System al "niñio", asegura que no se ve, pero lo que pasa es que no tiene ni puta idea de sintonizar el canal. Sin quedarle otra salida que llevarse un respetable mechón de cuero cabelludo de la dependienta de turno por haber mostrado socarronería en su estupidez tecnológica. Y por supuesto el entrañable mondo yonqui, que nunca pisa la zona de ventas si no es para ver si puede agenciarse algo. Pero que cuando van a vender esas camaritas digitales que han astillado a los gurís el la Vila Olímpica y ven que no le llega para el medio, hacen endebles ademanes de dar hostias al aire sin conseguir ninguna certera. Hasta que se le arrastra a la puerta y, un a vez en la calle, como es territorio libre para el trabajador, hasta puede caer por parte del segurata locatis un pisotón en la cabeza y un lapo en el ojo. También por supuesto en estas víctimas de la drogaína dura esta la parte inversa, la táctica del amor, es decir, la de la yonka gorroneica de 42 kilos que conserva dos molares y un incisivo, que propone una mamadita rápida por la diferencia de los dos eurillos que le faltan para la base.

En todo caso esto en su mayoría suelen ser casos puntuales, y a pesar de que no lo parezca este tipo de negocio cuenta con su clientela fiel que llena sus hogares con sandwicheras que podrían servir como armas bacteriológicas, calefactores que nada más encenderlos huelen a pelo de polla chusmacado y sobretodo móviles con pantallas táctiles tan rayadas que parecen que estén lavados a la piedra. Los habituales, es decir, lo que todos los días hacen acto de presencia, suelen ser los retardados y los esquizos. Los que gracias a sus pensiones por disfunciones mentales engrosan las arcas del negocio. Entre ellos está uno de libido implacable que indiscriminadamente alaba la belleza de lo primero que se le ponga por delante. Con un look precario de hombre que todavía parece que lo vista su madre, con su pelo con la raya al lado, sus pantalones pescador sobaqueros y sus jerséis de trenza. Es conocido cómo Superman, ya que si se le canta la canción de Bosé, el lo agradece con unos bailes de reiona, aunque eso sea darle pie a que se convierta en tu stalker, invitandote al cine o a su casa a ver películas, lo que propone buscando soterradamente una masturbación mutua con los movimientos de su mano. Su consumo es invariable, en anteriores épocas eran DVDs, ahora son blu-rays (que las cajas son más bonitas), sobre decir que no tiene reproductor, pero por lo que se intuye deben ser objetos con fines onanistas. Su ultima adquisición, Agora, o según sus palabras en tono sicalíptico "la de la chica esa". Otro asiduo es Pokemon, nombre que le viene dado por Psyduck, ya que es un retarded de Clase A, de dos metros y 100 kilos, que se dedica a erguirse rígidamente delante de una cosa determinada, soltándole monólogos que se limitan a graznidos de "kuack-kuack kuack-kuack kuack" hasta la extenuación o hasta que viene el desgracias del padre y se lo compra. Por otro lado esta Jesus, que tiene toda la pinta de ser el típico heroinómano repercutido, y que es el monillo de una familia de crápulas que lo pasean saqueandole la pensión vilmente con los caprichos y haciendole sentir el rey del mambo cada vez que compra cualquier mirdecilla de joyería o consolas. Mención especial merece la novia, un ser del averno unicejal, con fosfatina encefálica del las tabletas que lleva entre pecho y espalda, que es ultrafan de Maria Carey, hasta el punto de llevarse dos y tres veces el mismo CD. Para completar el freakshow, esta la mezcla entre Hans Topo y Carmen de Mairena, un ser sin clasificar, con gafas como culos de chupitos y un labio leporino sarnoso repleto de pústulas mugrientas dignas de Fulci. Es asiduo al material infantil en todas sus vertientes: desde canciones infantiles, vinilos de Popitos o Enrique y Ana, consolas de plasticorro Disney, ordenadores pedagógicos de juguete… Sus limitaciones hacen pensar que se encuentra en una eterna fase anal, pero es posible que esconda un perfil pederasta bastante acusado.

Por supuesto ese abanico multicultural que se ha ido engendrando en los últimos tiempos está bien presente entre la clientela. De hecho conforma su gran mayoría. Como pez en el agua están los moros, con esa idiosincracia suya de pedir descuentos hasta por un puto paquete de pilas. Quepa diferenciar al moro del afable hindú. Y sobretodo del paki, que es cómo el gitano indio. Directamente adquieren cualquier mierda, desde móviles hasta porno para posteriormente venderlo en su país o en sus bazares costrosos. Con total descaro explican su tejemanejes para las técnica de reparación y packaging. Son capaces de coger un Ipod de aspecto cochambroso, frotarlo con frenesí por la parte interior del brazo y dejarlo nuevo, como si de sus poros supurara KH-7. También están esos que destilan intrínseca desconfianza musulmana, esos que se pasean como Serpicos árabes intentado pasar desapercibidos, que transmiten paranoia de célula terrorista, de odio occidental, tal es así que cuando compran una tarjeta Micro SD o un pendrive, no dudan en preguntar si tiene algún virus como si de una confabulación se tratase. Se puede presenciar incluso algún refugiado guerra, cómo un afgano que va ataviado con su barba kilométrica, su gorro estilo ruso, su polar militar y empuña una muleta cual Kalashnikov.

Por el contrario la fauna africana por lo general no compra. Se conforman con tocar las cosas, las miran un ratito embobados, como si de un tótem se tratase, y aseguran que mañana lo van a comprar. Son urracas. Cualquier cosas que brille les mola. Adoran las minicadenas y las cámaras plateadas de plástico inyectado. Una gama de electrodomésticos dorados arrasaría en el continente negro, fijo. Una cosa que hacen mucho son duelos de quien tiene la polla mas grande. Uno se interesa por algo, y otro, presumible de una tribu rival, ipso facto lo compra, liándose la tangana de rigor entre los dos. Normalmente quepa decir que el negro es enrollao per se, pero entre ellos tienen una mala hostia exponencial, hasta el punto de que cuando se pican da la sensación de que van a empalarse las cabezas en lanzas. Otra historia son las tías. Esas negras que ya de por si dan mal rollo, con esas caras llenas de tajos en los pómulos fruto de los ritos tribales. Son consumidoras ante todo de productos de peluquería: planchas, secadores y demás parafernalia. Contra mas caliente aquello mejor, así se pueden torrar la cabeza y dejarse como se la dejan, con esa calvicie que da la sensación de ser un lepra incipiente y esa mala folla perpetua que debe dar el punzante dolor de los nervios capilares.

Aunque el mayor porcentaje lo ocupan los panchitos en todas sus vertientes. Que eso si, tiene un denominador común los hijos de puta, que hasta bien entrada la mañana no hacen acto de presencia, debido a su cultura trasnochadora, palpable en los resacones que traen, los cuales son una mezcla letal con su dicción sudaca. Otra de sus características es el olor que desprenden, si los negratas y los moros hacen garufo a almizcle, los rumanos a vertedero orgánico y los patrios a sobredosis de colonia de garrafa, los chiwakas suelen desprender un aromar que aturde a maria, ya que los cabrones siempre suelen venir armados con bolsas de cosecha. Por una lado están los músicos callejeros, que siempre van como depredadores en celo hacia la primera dependienta que se cruzan, pidiendoles una guitarra acústica para probarla, sin mínima intención de comprar, solo de demostrar su dotes masturbatorios con las cuerdas cantando a la "chabita" una bonita ranchera. Aunque el gran grueso se compone de machos alfas, adictos a la ornamentación Maya. Con sus típicos cinturonacos con hebillas como cajas de zapatos de D&G, sus pelos sobresaturados con Giorgi y su cejas slim con brechas hechas con cuchillas de afeitar. Los que curiosamente suelen tirar siempre al móvil (o mejor dicho el Nokia) mas tocho, es decir el N70 de toda la vida, que ya se sabe que eso viste mucho y hasta hace paquete si te lo pones en el bolsillo. También son adeptos a los pelucos de mujer, los que siempre, siempre, señalan preguntado "¿es de macho?", reafirmando su hombría metrosexual, cuando claramente es un reloj de señora marbellí con esfera cuadra mastodóntica, circonitas sintéticas y colores pasteles. Casi siempre van acompañados de su jauría de hijos y la coneja de su parienta. La típica payoponi de 16 con tres indios pequeños y un carrito de bebé, modelo taburete, culona, con tetas de perra flácidas, de rasgos asiáticos con piel tostada y de cejas desintegradas con láser y simuladas con una fina linea de tatuaje taleguero de color azul. Otra de la obsesiones panchitas son los sound systems, los "parlantes" como ellos los llaman. Devoran los home cinemas y los altavoces de PC, cuanto mas bastos mejor. Todo lo que tenga subwoofer lo consumen como si fueran pipas. Para fiestas privadas son capaces de llevarse amplis Marshall, subwoofers de caja para coche Vieta y mesas de mezclas Roland que no tienen ni puta idea de usar. Todo ello por supuesto pagado en riguroso metálico.

15 comentarios:

Haciendo Amig@s dijo...

Glorioso. ¿Por qué escribes ahora, Wooobi?

Don Julito dijo...

Jooooo-der

llevamos 71 dijo...

Porque se aburre

Tereso dijo...

Ojiplático me quedo. Vaya aparición mas cojonuda.

PacoclavelbarraDivine dijo...

Fiesta!

priest dijo...

Qué bueno.

Yo compré una MegaDrive en el Cash Converters. La tuve que cambiar porque la entrada del mando no funcionaba pero luego bien. No recuerdo qué hice que los dos juegos que compré me los cobraron a 10 céntimos cada uno en lugar de uno o dos euros. Al vendedor le dió completamente lo mismo porque, efectivamente, tienen pinta de estar viviendo un infierno.

No sé si será solo en el que yo he visitado, pero me he fijado que fuera de la tienda se crea un mercado paralelo.

Don Julito dijo...

NHENE

1977 dijo...

Joder, qué tochaco de post. ¡Decid más con menos o no digáis nada, hijos de puta!

Superwoobinda dijo...

Hay trapicheo no solo en el exterior, incluso en las colas del recinto. Que muchas veces es la picaresca de decir que un tercero le da mas. Con lo que primero, ahora te jodes sin llevarte pasta por lo que vendes. Y al otro, si es tan gilipollas de no irse e intentar vender algo, se le pillan los datos y se le veta cualquier tipo de transación, por subnormal.

Julito ustez no ha ido porque no es coleccionista de lo que se toca. He dramtizado bastante. Tambien hay mucho geekazo consolero, hay uno fetichista de las cajas que directamente no te pregunta el estado de la consola sino del corcho de embalaje! Tambien mucho coleccionista de DVD. Eso es un paraíso de las ediciones zetosas, colecciones de Kung-fu, Euroterror, cine chinako de exportación... a un puto euro, las que un Daily Price te clavan 6. Hay unas HK que vendio algún colgao en VSI, a un 1 leuro y que en la Freaks estarían a 20 napos. Y vinilerio a punta pala, joya de italo, eurodisco, discogarage... hace nada vino un chaval a vender la colección del viejo palmao y trajo unos de easy y orquestal cojonudos, algunos encontrables en Lounge Legends... todo a 0,50, con unas portadas con tias en tetas memorables. Hay uno de Maria Jesus y su Arcodeon vestida de la selección española con unas medias de futbito que le dan un morbazo que flipas. Ademas de mucho musico, que viene a ver al chollito de cuerdas o algún pedal guapo. Vamos, hay gentecilla que te ameniza el dia con alguna charleta interesante entre tanta chusmaza.

Don Julito dijo...

Hombre...si lo pones así igual me acerco un día a uno que está cerca del curro...aunque tengo claro que comprar electrónica de segunda mano es regalar la pasta...pero, a lo mejor, unas penículas...
me has recordado, por cierto, a un tipo que respondía al nick de Lacoste, también de Barna, y que también, años ha, trabajaba en un CC...el tipo era comentarista habitual de Lametones de Amor y era francamente divertido...no le he vuelto a ver por la blogocosa pero le echo de menos...virilmente, claro

Anónimo dijo...

También hay mucha guitarrita mierder, tamaño Ender, que los padres compraron en algún momento en pleno subidón navideño imaginando un futuro de gloria y fama que luego no llega.

Don Julito dijo...

CC: El cementerio de las guitarritas

Millana dijo...

Este post me ha gustado y angustiado a la par. Y mucho. :-S

cipotonic dijo...

Superjotía... Tu lo que eres es un misantropo de 3 pares de cojones. El día que pilles una recortada, miedito tendrá que pasar la barriada en la que vives.

Don Julito dijo...

Suporwoobinda...y en el Cash tenéis el invento que ha colgado XAbi, el Six Pack Inmediato? es para regalar por Reyes