como los monos de gibraltar

martes, 31 de mayo de 2011

lunes, 30 de mayo de 2011

sábado, 28 de mayo de 2011

viernes, 27 de mayo de 2011

jueves, 26 de mayo de 2011

martes, 24 de mayo de 2011

lunes, 23 de mayo de 2011

Te vi.

Fue hace una semana. El 15 de Mayo. Nadie podía sospechar lo que iba a ocurrir la semana siguiente, lo que ha ocurrido con la herida de la violencia policial como pistoletazo de salida. Hacía Sol, y era uno de esos domingos en lo que todo fluye, todo transcurre con tranquilidad y según lo previsto.
Yo estaba en un after, de estos que han florecido antes de las elecciones, oscuro, con música atronadora, los chicos y las chicas desarrollándose, las paredes palpitando, recordáis?

Yo estaba con un jovencito que había conocido allí. Llevaba sólo dos meses en Madrid, y era una de las piezas más codiciadas del after. Una pieza que sabía mía, fumábamos cigarrillos y bebíamos bebidas refrescantes, a sabiendas de que era el momento de disfrutar las drogas que recorrían nuestro torrente sanguíneo, en espiral, como parásitos haciendo carreras por debajo de la piel, recordáis?

Todo estaba lubricado a la perfección. El set, el setting, la promesa del sexo, el tanteo, el riesgo, la entrega previa, esa bolsa en el bolsillo a la que acudes de forma regular para asegurarte de que sigue ahí, de que la Realidad sigue jugando sus cartas.

Y entonces te vi. Casi te había olvidado. Emergiste de la oscuridad, como en una película de Lynch, sonriendo, tan alto, con esa sonrisa gigante, esas manos enormes de escultor, exactamente igual que en mi recuerdo. Y como no podía ser de otra manera, se agolparon en mi mente, con esa viveza que sólo da la droga las imágenes de aquel taxi, el moro, el bar clandestino, tu casa, la cama, mi despedida, una canción. Recordáis?

Viste que estaba ocupado, y noté cómo pensabas en alto que vaya por Dios, menuda movida, semanas volviendo a este lugar para esto, y ni siquiera quisiste pelear.

Poco después estaba en otro taxi, tenía otra mano en mi rodilla, otra casa, otra cama, otra despedida, y mientras volvía a mi casa con el Sol en la cara, me acordé de ti. Como me llevo acordando desde hace meses.




Entendemos medianamente a Hitler

domingo, 22 de mayo de 2011

viernes, 20 de mayo de 2011

Pegamín se autobserva



Por una presencia omnípoda del pequeñismo mental.
Dedicado especialmente a Ender y a A. Triste.

Minutos musicales



Quién le quita a uno la posibilidad de diagramar en su cacharro de pensar lo que a uno bien se le venga en gana. Momentos líricos los del reino que desde el alfeizar del ordenador observamos y opinamos. La polisemia una vez más se acerca a nosotros, ésta vez de la mano y garganta de Chuck Brown, el padre o el padrino del Go-Go Music, yo que sé. Fechada por los ´70 y localizada en Washington y alrededores. Luego vendrían otros haciendo otras cosas como antes hubo otros haciendo otras bien distintas a su vez. Y larga vida al bucle. Y la localización de lo fáctico. Y a la denominación de origen. Y se resimbolizaría el campo para hacer y opinar las gilipolleces más extraordinarias que es lo que hago yo cada vez que oigo esta canción.

jueves, 19 de mayo de 2011

Think Tank pegamin





A silence a sway/
a gesture a wild sashay/
can make your today/
and then take it all away/
They made us this way/
for what they can never say/
sent us on our way/
it's useless to make them pay/

Holding ground

"Just live for today"/
'least that's what they try to say/
they say "Pay, pay, pay/
and we'll take your pain away/

Holding Ground

So much for today/
so much for the days of May/
so much is passe/
please just make it fade away

miércoles, 18 de mayo de 2011

strapped

martes, 17 de mayo de 2011

lunes, 16 de mayo de 2011

domingo, 15 de mayo de 2011

viernes, 13 de mayo de 2011

martes, 10 de mayo de 2011

lunes, 9 de mayo de 2011

Por fin juntos (II): psicocountry-homosexual


Para ser homosexual hay que tener cojones, un par de ellos, al menos. Bueno, había, viendo la palada de tierra que impuso el factor tiempo en el (in)consciente colectivo. Había porque en los 50 sí tenías que tener un par huevos en la esplendorosa EE.UU. macartista, sobre todo si tu piel era más parda que la de tus coetáneos, pertenecías al coro de la iglesia y tu padre no le molaba un pelo tus actitudes amaneradas. Ya se saben la historia más o menos, sí hombre, Little Richard, el puto negro que inventó el rock. O casi. Porque esa historia no la escribió él.

En el Greenwich Village de los ´60 manifestaciones afeminadas como la de nuestro anterior icono rockero estaban un poquito más a la moda: tolerancia, paz, amor y drogas mil eran cosa constante entre tanto Bob Dylan y Fred Neil por ahí. En ese batiburrillo neoyoquino, era de esperar algún cocodrilo albino, ese cigoto extraviado transusbtanciado en el cuerpo y alma de don Peter Grudzien, músico enamorado del country y el hillbilly, oriundo del barrio de Queens, ese que los Ramones y la niñera esa convirtieron en estandarte de sus polares causas que no eran ni por asomo la de Grudzien, cubierto por un aura benjaminiana de todito el espectro luz, quien se lanzó a la conquista de la gran manzana a base de patearse cafés como todo un one man band que él era.

Outsider le dicen ahora siempre que se intenta uno acercarse un poco más a su figura, hoy término más desvanecido que una mancha tras el paso de Cillit Bang por un duro debido al cambio de paradigmas, probablemente. O la política exclusiva de algunos. O a la industria musical finisecular. Elija su propia historia.

Peter Grudzien, que en su trayectoria musical no se comió un colín (en la otra unos cuántos, hemos de suponer)que abrió un nuevo género mucho más arriesgado que el sobadísimo marica-rock setentero a la estela de ese camaleón hetero que todos conocemos. Y la gente sin darse cuenta. Pues eso, que con un par de cojones el hombre se plantó ya en los 70 con un discazo marca de la casa a base de country mechado con riffs psicodélicos, efectos por doquier, gilipolleces electrónicas y una voz de barítono que emulaba a la leyenda de su ya perdida infancia: Johnny Cash, el hombre de negro; tanto en fondo como en forma, esa voz a veces susurrante y cargada de reverb (brillo según los gitanos de mi barrio) entona un cántico interminable que pasea por la ya mencionada homosexualidad y la religión sin concesiones. The Unicorn (1974), el primero de su dos discos, recoge quince canciones de los 900 temas que él mismo dice que compuso. Nuestro ídolo de Queens inspiró quizás a otros como el ínclito Glenn Meadmore, quien posee en su haber el honroso título de fundador del cowpunk-gay-christian oriented. Y más cosas que no vienen al caso o que tal vez no me apetecen contar. Elija su propia historia.



En definitiva, lo de Grudzien está, en términos cualitativos, a la altura de lo que otro mariconazo como Truman Capote realizó con A sangre fría untando dos géneros que en el caso de nuestro vaquero se materializa aún más arriesgada por lo quijotesca de la fusión. Un por fin juntos en toda regla: psicodelia, country y temática deliberada y recurrentemente gay. El final es como siempre bastante patético: mientas uno se hundió a alcoholazo el otro quedo sumido en la inopia, dando bolos en los alrededores de se Nueva York y sin biopic hollywoodiense, pero con alguna mención en alguna recopilación de outsider rock así llamado y otro de tonadillas de orientación gay en el cual se recoge el tema que les dejo debajo.

Os dejo, que me voy a comer unas ricas pollas.

sábado, 7 de mayo de 2011

martes, 3 de mayo de 2011

Minutos musicales

No todo en los 90 fue mierda puta. Sobre todo en los albores de la década más tonta en casi 60 años de música para jóvenes carrozas. Mismamente este "Brick by Brick"  fue un disco más que digno entre el buenísimo "Instinct" y el superventas "American Caesar" que relanzó a un fibroso Iggy Pop que con 50 berejes, en su concierto madrileño,  me dejó ensimismado en un ejercicio de introspección acerca de lo saludable de la droga y del show bussiness. Pero tres años antes, en el 90, el disco fue una buena banda sonora de mis 18 años y éste tema una debilidad que aún incluyo en mis recopilatorios de roquinrrol. En el tema Iggy recupera las enseñanzas de Bowie y aplaca un poco a la bestia punk para discurrir por la senda de lo melódico y lo intensamente moñas con ese vozarrón suyo que por momentos se petermurphyza y por momentos se andreweldritcha. De azafata la Pierson, en un registro más comedido y menos loco, disfrazada de vamp y sin el pelo colmena ni los trajes de venusiana de rigor. Pues eso que la "vida es loca, candy, cariño" y demás lugares comunes del musicón, de la mano del músico que menos ha gastado en ropa después de Manolo García.
Iggy Pop - Candy 

lunes, 2 de mayo de 2011

domingo, 1 de mayo de 2011