como los monos de gibraltar

sábado, 30 de julio de 2011

jueves, 28 de julio de 2011

martes, 26 de julio de 2011

jueves, 21 de julio de 2011

miércoles, 20 de julio de 2011

lunes, 18 de julio de 2011

Calypso Craze (II): Juanito se folla a tu mujer

ES TRISTE DE PONER FOTOS Y VÍDEOS haciendo patrocinio Youtube, o de poner comentarios de corta-pega de índole político. O de ponerse furibundo por el exceso de grasas corporales de los escribas de turno alzando el grito dismorfofóbico al cielo de la belleza. Pero mucho más pior es que se follen a tu señora esposa (pero puede también ser feo que lo hagan con tu chico o con tu elemento inanimado u animal de cópula más habitual al que le tengas mayor arraigo; tampoco nos pongamos excluyentes ahora). Pues bien, sobre esto último es acerca de lo que escribió nuestro calypsonian de hoy, don (Frederick) Wilmouth Houdini, The King como se hacía llamar él, el pionero de la diáspora de las islas. Un buen día, Edgar Leon Sinclair (el nombre que el santo barón recibió de sus progenitores) decidió pirarse a hacerse las américas (del norte) y dejar atrás su Port of Spain natal, y se embarcó hacia las frías tierras septentrionales. Allí observó la gran manzana, la mordió y le gustó, fue exótico como una lámpara de aceite dentro de una nevera y cantó y cantó y cantó.



Pero vamos más atrás, que se me olvidan cosas, que este hombre cantaba desde los veintiún años en la bandas de los carnavales, el hito nacional, dentro de las ya desaparecidas tiendas de bambú que fueron reemplazadas por los almagamados recintos de aleación. En la capital del entonces territorio colonial británico era el little red rooster del rancho y le faltaba solo ir con la polla afuera como para darle más sinergia al personaje que se estaba construyendo. Pero no vas a ir a pavoneándote al compás de las oscilaciones del badajo sin ganarte unos cuantos enemigos, ¿no? Da igual, porque los castigó a base de insultos ingeniosos en las múltiples riñas retóricas entre calypsonians, una suerte de proto peleas de gallo de esas que dan bastante penita y risa por lo bajini en el mundillo del rap (pregúntale a alguien de tu crew, que no me quiero explayar demasiado en el tema). Esta suerte de Azatoth del carnaval fue granjeándose un odio cuasimístico entre sus adversarios, cuenta la historia que se cenó en una calurosa tarde de esas de miércoles de ceniza al viejo Lord Executor cuando se metió a todo trapo con su enorme pie en lo que resultó ser su Stalingrado personal. Y fue el puto Rey de las Islas.

Pero fue en su ausencia cuando se le echaron encima los leones. Bueno el león para ser más exactos (Roaring Lion) y el huno por antonomasia (Atilla the Hun) quienes entre otras tribulaciones lo consideraron una especie de vendedor de exotismo ahumado configurado a base de ideas no originales, un muchacho MTV que vende producto manufacturado y que es el desencadenante de lo que vendrá, lo cool, lo trendy. Quizás te suene un poco el asunto del reggaeton por ejemplo, que los procesos de apropiación suelen repetirse en bucle guapo todo el tiempo. En fin que lo acusaron de ser un puto ladrón que encima se folla a tu mujer, como Johnny, el personaje principal de la canción de hoy que les venía yo a contar.

Volvemos a Nueva York, o sea, hacia adelente (me sigues verdad, que si no cuento todo de forma lineal mientras te zampas tus cereales de la K capital) donde el mito se hizo carne, allí fue donde grabó la mayoría de sus composiciones, acompañado en ocasiones de bandas de jazz hasta recalar en el Caribbean Club en los años 50, época dorada del calypso en Norteamérica.

Atrás, atrás: el colega en 1939 se había marcado la una reputación de una grandeza inexorable cuando escribió "He Had It Coming" que popularizaron los negratas Ella Fritzgerald y Louis Jordan en 1945 bajo el nombre de Stone cold dead in the market, una composición que arrobaría a algunas feminazis y justicieros cortahuevos que pululan por el pegamín.

Y será que el tipo no tuvo más composiciones, no, ahí está como un golem criogenizado el Black but sweet, que les ha llegado a los chavales a través del un loop duradero en forma de graníticas convulsiones balcánicas en el himno a esa tierra de nadie que es Bucovina, la madre patria de Stefan Shantel. Y no te hagas el gilipollas, porque la has oído.

Después del éxtasis rítmico probablemente ni siquiera te acuerdes de que mierdas te estaba yo hablando, o quizás todavía estés reparando en que las primeras notas de Black but sweet también se aparecen, de forma palmarias en el rey de la multiculturalidad… sí, acertaste, Manu Chao que en su línea de voz en… ejem, Clandestino parece seguir la melodía de Black but Sweet. Homenaje, plagio desde su tipi en las altiplanicies bolivianas, no sé, me da igual porque he venido a hablar de Juanito, el Casanova de Trinidad, ese gigoló que le susurra a tu mujer y la peina para adentro, que se bebe tu ron antes como si de un ritual se tratara y que en definitiva hace que el mundo siga manteniéndose en su curso. Si lo más probable sea que vayas por la vida escribiendo en tu facebook declaraciones tales como “La vida es una sola… vívela” o “Haz de tu vida un sueño y de tu sueño una realidad” y que después vengas aquí, con los cojones colgándote como dos higos sempiternos y encuentres la expiación en la descalificación a la subnormalidad hecha blog.

MAZO

miércoles, 13 de julio de 2011

he really dropped the ball on that one

domingo, 10 de julio de 2011

sábado, 9 de julio de 2011

Turbación


Anoche mi madre estaba viendo esto... me he quedado a verlo con ella... ha sido una experiencia de lo más paranormal.

miércoles, 6 de julio de 2011

Nota mental. 1-Comprar velitas. 2-Ordenar la habitación




Hoy al ir a desayunar me he topado con una plaga de moscas verdes en mi cocina. Verdes y a veces doradas, con un brillo de metal, torponas, pesadas. Las he expulsado y las he matado, y al cabo de dos horas seguían allí, ramoneando en la ventana.

Al final, creo que he dado con la fuente del Mal. Estaba detrás del frigorífico, en un pequeño légamo primordial encostrado en el suelo. Allí debió de haber "algo" y ahora había una especie de cascarones vacíos, que en el caso de las mariposas llamaremos ninfa, pero en este, menos graciloso, llamaré puparios o, incluso, sarcófagos. Parecían pequeñas pieles de cacahuete, cóncavas y parduzcas; las he recogido con una tarjetita de Saneamientos Moral y han bajado deslizándose y temblandito hasta la bolsa de la basura.

martes, 5 de julio de 2011

domingo, 3 de julio de 2011

viernes, 1 de julio de 2011