como los monos de gibraltar

lunes, 7 de mayo de 2012

Bares de Madrid V: La Viga (DEP)

Entrada pendiente desde mi llegada a esta hermandad. Nada menos que desde el 10-10-10 y que simboliza mi pereza extrema a la hora de hacer cualquier cosa que no sea levantar una copa con un relleno alcohólico. Y tenía que hablar de él, de su lugar de sus hazañas. Una entrada-mausoleo que aunque nadie vaya a leer (como es normal) merece la solemnidad debida. Espero que la memoria no me falle y logre hacer de este relato algo más que una mera entrada en un blog de mierda como el nuestro. Aunque mejor, y pensándolo bien, no me propongo algo tan difícil de superar, y que sirva mejor como proskynesis a ese gran trabajador de lo suyo.

Escenario de batalla (y batallitas) 


Este as de la restauración (como se dice ahora) se rodeaba de materiales de la más alta nobleza, paredes pintadas de un naranja tirando al ocre, vestigio de frituras ancestrales y mugre acumulada, puerta de cristal amarillo traslúcido que he visto en más de algún baño de piso de alquiler pero que ahora mismo puede servirme para escenificar el sagrado sitio y acrecentar el mito. Diré pues que eran preciosos vitrales que dejaban pasar las últimas gotas de luz y que daban ese aire de misterio y cercanía que permitía al paseante comulgar de forma pacífica con el Grande. Mesas altas, un cartel de un Unirock del año 4 A.C. que no entendimos muy bien que hacía allí: o bien era un sostén de carga del muro o se trataba de la tapadera de algún vórtice siniestro. Poseía el lugar un encanto sinigual con su carta fotocopiada donde no faltaba las hamburguesas y los bocadillos con una mezcla de quesos marca de la casa y una salsa brava supuestamente auténtica. La música sonaba en un loro que funcionaba con casetes, precios acequibilísimos, licores y botellas llenas de roña, alguna cucaracha, la tele encendida en Telemadrid hasta el programa de Dragó, el cartel que rezaba aquí se puede fumar, y su mujer, doña Paulina, que la incluyo como elemento arquitectónico por su pose esfigiesca y su rictus impenetrable a lo Steven Seagal. Los baños, como era natural, estaban desprovistos de papel higiénico lo cual me mereció más de un disgusto en alguna noche de desenfreno. Una suerte que siempre vaya provisto de cleenex por lo que pudiera pasar. Lo que caracterizaba al sitio, no obstante, era una Viga que había desaparecido y que daba nombre al bar, una especie de gesto cínico del siempre trapero destino.


Soy Leyenda 


Alejandro, alma noble logró domar a los bucéfalos clientes a base de copazos, aceitunas en salmuera y panchitos. Con el rigor de su sonrisa y un aire de sofisticación que le daba su genial parecido con el actor Robert Mitchum. Algún hijodeputa decía que era una mezcla entre el mencionado actor, Kirk Douglas, y el enano de twin peaks. Desde el otro lado de la barra no se le escapaba ni media, recordamos la noche mítica en la que un gilipollas le tiró un cacahuete y conoció su fatal destino en la humillación pública. Pese a ser él un ser una mónada de luz, servicial y un gentilhombre donde los hubiera, tenía las tablas suficientes como para dejar en offside a cualquiera que le intentase colar alguna. Como aquella vez que unos vaqueros osaron irse sin pagar sus consumiciones. El bar petado, el loro a pleno, y la banda ya un poco descocada. Los tránsfugas dan unos pasos hacia la puerta. Golpe en la barra. El martillo de Thor. Silencio sepulcral, hasta el puto John Foggerty de la Creedence parecía haber dejado de cantar. El tiempo en standby. El grito primordial: “de aquí no sale nadie sin pagar las copas”. Escarnio ejemplificador, vaqueros acojonados, y a soltar los billetitos.
Se sabía los nombres de todos sus clientes salvo algunos, pero en caso de que su memoria le jugara una mala pasada lo suplía con el clásico gentilicio del personaje en cuestión. Me viene ahora mismo a la mente una anécdota trascendental que creía había pasado al túmulo de los recuerdos, pero sigue viva como si me la hubieran contado ayer. Parece ser que uno de los comensales recién llegado a la capital había sido invitado a pasar por el obligatorio templo de la bebida. Pelotis va, pelotis viene, se le ocurre a uno de sus sagaces amigos una singular apuesta. A priori era bien simple. Debía acudir al local contiguo al bar, y quedarse allí por el plazo de unos quince minutos. Tras el lapso temporal pactado el recién llegado obtendría 50 machacantes frescos para uso y disfrute. Así que hacia allí fue. Se presenta y le atiende un tipo embutido en cuero, que le obliga a sacarse la ropa, o le amenaza con echarle. El chaval aduce que solo quiere tomarse una copa, pero el oso encuerado lo saca al más puro oeste por la puerta. El Copper, lugar mítico a partir de ese momento para quienes oíamos la anécdota caló profundo en el muchacho. La mazmorra que vio parece ser que le afectó enormemente. A juzgar por las fiestitas temáticas que se montan parece más o menos razonable su sentir y pesar. ¿Y la vez que empezó el principio del final? ¿Recuerdan la vez que la policía cargó contra la monada en unas fiestas del dos de Mayo? Alejandro se apuntó a la épica cerrando la puerta, bajando persianas y dejándonos permanecer en el templo sagrado hasta el final de los tiros, los ruidos y la cosa chungalí. Y mientras nosotros nos adobábamos de lo lindo, ganábamos todos. Al final terminamos haciendo un sprint hasta Gran Vía que ni Jessie Owens en los juegos olímpicos de Berlín. A base de copazo, birraza y una sangría con canela que volvía locas a las nenas fue forjando la leyenda. Eso y las típicas atenciones señoriales. Recuerdo como en un cumpleaños sacó de la chistera una cinta que se había grabado ex profeso y se cascó el cumpleaños feliz de los parchis. Sus grabaciones en cintas eran asimismo legendarias. Una ensalada de ritmos bastante AOR a decir verdad, pero ¿a quién cojones le importa música cuando vas pedo, eh? El único puto sitio de Malasaña donde pinchaban con cintas. Y encima se las llevaban los clientes, comunión total, una puta locura. Luego él las cortaba y pegaba a lo Brian Wilson y hacía sus propias grabaciones con grabaciones que los clientes le llevaban. Está de más decir, y con permiso del término a Ender, que el resultado era de lo más aorizante. Como en toda liturgia también había rituales establecidos, la típica canción de la CCR que encendía a Alejandro y parecía otorgarle un poder omnípodo detrás de la barra o la tontería de poner la balada del pistolero cada vez que servía una ronda de tequilas. Ahora mismo, y escrito en un puto blog suenan a mierda trenzada, aunque bueno, como siempre digo, hice lo mejor que pude en su memoria y eso, lastimeramente, nunca suele ser suficiente. Se me viene a la mente la frase que decía aquel dramaturgo: “el público siempre quiere más”. Aunque la verdad, no sé bien a santo de que.


Oremos 


Hace casi dos años que el templo ha cerrado, Alejandro pasó a mejor vida y ahora mismo hay otra instalación sacrílega en el suelo que una vez pisamos, un bar de éstos seudo modernos; y las copas que bebimos nosotros y ahora beben otros saben a nostalgia y jabón de lavavajillas reseco en el cristal. Quizás, y si no han insonorizado el local, al poner la orejita en la pared, tal vez se pueda escuchar todavía algún grito provocado por un azote de la twighlight zone contigua, y con el sonoro excretar de una persona sobre otra vengan a nuestras mentes pensamientos paradójicos, el de un bar que por autenticidad fue un referente de una época de mierda como la de ahora, pero en la que éramos más jóvenes y puede, quien sabe, menos gilipollas.

17 comentarios:

Tereso dijo...

los cristales eran normales, lo he visto en alguna foto vieja, pero como le daba menos punch a la historia lo he dejado así.

Millana dijo...

Yo era fija de la Viga. Dicho esto ahora me leo el post.

paca dijo...

Qué devocional!

Don Julito dijo...

De estos todavía quedan algunos esparcidos por la zona moderna

MiguelAgnes dijo...

Gracias al link al blog del Copper he podido ver la última novedad del local: La Fiesta de las yeguas y los Sementales. Las normas son las siguientes:

- Las Yeguas llegan de 17:00 a 00:00 h. Los Sementales pueden llegar en cualquier momento.
- Las Yeguas estarán durante toda la fiesta con la cabeza cubierta con un saco de tela y a disposición de los sementales que las quieran montar. En ningún momento se podrán quitar el saco que impide que vean a los sementales que las cubren.
- Cuando una Yegua quiera abandonar el local, un empleado la acompañará al vestuario, en donde se podrá quitar el saco, vestirse y marcharse.
Las yeguas también tienen la posibilidad de ser montadas antes de cruzar la cortina del local, permaneciendo en todo momento en anonimato.

Las reglas son estrictas, y quien las incumpla, no podrá volver a participar en otra fiesta de yeguas y sementales.
Esto es Morbo Señores, ¿Quién da más?


Ay, cuando pasen dos años del cierre del Copper escribiré un post laudatorio como el tuyo, Monguito.

Miralasilvia dijo...

Cuando te pones épico es que no te reconozco, Tere.

Tereso dijo...

yo creo fervientemente que miguel se tiene que marcar un hunter s. thompson en el copper. que levante la mano quien esté a favor o que saque la chorra por la toga.

Walter Thomas dijo...

Yo lo que no se es cómo cojones no se levanta en armas la población madrileña contra las copas en los putos vasos de tubo.
¿Los fabrica algún illuminati y hace lobby?

Tereso, muy fino el diseño de página, no se si te estás volviendo mago tu también como Morrison y Moore, pero la garra del the end va niquelada con la foto de la vieja de Algo pasa con Mary de MLS.
Parece una de estas chorradas de meter una hamburguesa en la urna y sacarle una foto 6 meses despues.

Don Julito dijo...

Bueno...Pegamin es un poco Yeguas y Sementales, no?

Félix Rodríguez de la Fuente dijo...

es una bonita forma de llamar a una chica guapa. eso o burra.

Don Julito dijo...

Me refiero a que entran unos señores con unos sacos en la cabeza pensando que se lo van a pasar genial y que son cuatreros y acaban siendo montandos y domados

M. dijo...

"precios acequibilísimos"

¿Muy de acequia los precios, o el contenido de las copas?

Este Alejandro de La Viga parece la continuación del espíritu del Constante del Kwai. Esa cosa de cantina fronteriza, de western manchego, como de lugar en mitad del desierto, que tiene el centro Madrid.

faibistes dijo...

Si queda algún bar con loro donde se le pueda pasar la cinta al oficiante y que encima el tío se haga sus mezclas con lo más molón, voy de cabeza.

Tereso dijo...

lo que me extraña es que ninguno de mis compañeros me lo haya hecho saber antes que tú. que sepas que no cambiaré la c por la s para poder sentir el fuego candente de la culpa. y para ver si así se despierta nuestro biógrafo.

priest dijo...

Qué entrada más guay Tereso, creo que es lo mejor que has escrito para el pegamin.
¡Qué le felen, que le felen ya, que se lo ha ganado!

priest dijo...

Por cierto, ojito a los comentarios de la fiesta de Yeguas y sementales, que llegan ahora mismo a 94...

Está la tropa relamiendose y proponiendo nuevas y creativas formas de actuar como yeguas.

priest dijo...

¡Y qué animado está el minichat de la derecha! Tenemos que poner uno en el pegamin.

sergio19: machote35, x nosotros perfecto. nosotros llegaremos antes, pero a la 20h. estamos en la barra al ppio. si veo ke mi colega se ha empalmado, le doy un xute de ppr, delante de ti pa ke nos reconozcas.

Machopasivo: Soy de Granada, voy a Madrid de viernes a martes, 180 peludo, con barba, muy pasivo, quiere alguien montarme como yegua?

Machote35: sí, llevo , estare al principio de la barra tocandome el capullo, estare a las 20h, me vais a reconocer rapido, tengo culazo.