como los monos de gibraltar

domingo, 26 de diciembre de 2010

21 comentarios:

Anónimo dijo...

Será esta la actitud pegamin?

Monguero, Ramonguer dijo...

No, es el imbécil de Ramonguer

Anónimo dijo...

no deberías insultar a Dios

Anónimo dijo...

Quién es Dios?

Anónimo dijo...

Lo mejor, la foto de la graduación al fondo.

PacoclavelbarraDivine dijo...

El color de la pared y de su pelo, de sus shorts y de su carmín es casi nuevo-fauvismo, monguer of course.

Merry christmas, merry pussy time!
Santa! You pussy eater!

Tremendo...

Anónimo dijo...

travesti?

Anónimo dijo...

No, mongoler (se llama Ramón Montero)

Anónimo dijo...

Paco, maricón

dunkeleith dijo...

Pero mira que sois españolistos.

Esta canción simplemente habla sobre la idea de regalar sexo oral por las navidades en lugar de andar cayendo en el consumismo.

Que ridículos, me siento como un progre intentando explicar que la homosexualidad es algo normal a un grupo de gañanes.

Ya cuando oís la palabra chocho os entra la risa boba.

Anónimo dijo...

Calla, idiota.

Mongolo dijo...

Otro retrasado defendiendo a Ramonguín...

Vaya puta mierda de país.

Deine geile Mutti... dijo...

Dunqueleit, susnormal!!!!

AEl señor de los anónimos dijo...

¡CALLAOS TODOS, CABRONES!

Anónimo dijo...

tu puta madre

dunkeleith dijo...

El que sale en el vídeo no es Ramón, es un travelo de raza negra cantando sobre pollas y coños y Santa Claus.

A mi me parece la cosa mas normal del mundo, sóis vosotros los que os escandalizáis.

El hijo del bedel dijo...

No has entendido nada, atontao, por eso estás aquí...

dunkeleith dijo...

Lo que tu digas monada, pero estoy plenamente seguro de que si no fuese un travelo y además negro tu no aparecerías por aquí.

la hermana ripiosa de millana astral dijo...

anhelo un travelo que rice su pelo y sea focomelo como fue mi agüelo y su hermano gemelo

verde que te quiero verde dijo...

los dos eran lelos y se sonaban las flemas en un mismo pañuelo

Greats balls of fire dijo...

Pues yo me he emocionado con el espíritu navideño, me recuerda mis años mozos cuando la navidad era celebrada como momento de folleteo probable, y la nochevieja que no fallaba y que te permitía llegar al verano sin demasiado trauma. Ese era el verdadero espíritu navideño. ¡Felices fiestas capullines!