como los monos de gibraltar
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jueves, 16 de diciembre de 2010

Killed by Pegamin XXII: Félix François Faure

Putos gabachos, mira que me caen mal los cabrones. Ese idioma, ese aire de estar de vuelta de todo, esa suficiencia... ARGH, no puedo con ellos.

De los franceses podría ponerme a soltar horrores y no parar pero, hombre, algo si les voy a conceder; a la hora de morirse, lo hacen bastante bien (y por eso les animo a ello).
Pero claro, tener a un presidente de la repúbica de tamaño un poco ender que palma mientras le realizan una felación tiene que marcar lo suyo.
Se conoce que el buen Felix estaba gozando en su despachito de la señorita Marguerite Steinheil (sobre la que luego volveremos, porque también se las trae) cuando de pronto, pues oye, que se sintió a morir.
Ella, pobrecita mía, que cojones iba a notar, si los tíos somos unos teatreros de la hostia:
Ay, ay, que la cabeza se me va.
Oooohhh, oooohhh, Margueriteeee, Mar-gue-rite (esto ya sonaría incluso un poco lejano, con los ojos en blanco y la cabeza dando vueltecitas como siguiendo las manecillas de un reloj).
Marguerite, que me muero, je sui mort, Marguerite je sui petisui, petisui.
Y Marguerite , claro, pensando que está haciendo la ponencia de su vida, ahí, dándole a la lengua sin parar y creyendo que si su Felix no estaba llegando al orgasmo, pues poco le faltaría, porque lo que son las piernas ya las tenía bien rígidas.

Pero bueno, fue un accidente. Una coincidencia. Vosotros la estáis viendo aquí a mi izquierda. Tiene cara de inocente (la he achatado un poco para dejarla más cara de pan. Creo que los jurados tienen una inclinación natural hacia la gente con cara de pan, gente a la que las abuelas pueden agarrar sin problemas de las mejillas. Es un elemento empático).
Osea, que los franceses se levantaron por la mañana, cogieron el periódico, leyeron la noticia, dijeron c'est la vie y se pusieron a untar mantequilla en su baguette.

Pero para nuestra heroica felatriz, los sinsabores (ja-já) de la vida no habían terminado. 13 años más tarde otro trágico acontecimiento sacudiría los cimientos de su existencia: su esposo muere estrangulado, su madrastra ahogada con su dentadura postiza y ella sería encontrada por la policía en una posición que solo puedo calificar de altamente erótica, atada a la cama con una mordaza en la boca. En la boca, repito.

Su testimonio era que cuatro enmascarados, tres hombres y una mujer, la ataron con el propósito de robar unos documentos. La policía, que, presuntamente, se toma su tiempo antes de desatarla, sospecha de ella pero al no tener pruebas deja estar el tema.

Pero, flipa, ella no. Sabe Dios con qué oscuro propósito, primero fabrica pruebas contra uno de los sirvientes y, cuando eso falla, acusa al hijo del amo de llaves. La cosa no sale bien porque el muchacho tiene una coartada como la copa de un pino y ella queda bastante en evidencia.
La policía decide encarcelarla porque todo lo concerniente a esta mujer huele y sabe a mentira. Además se ha descubierto que tiene pretendientes/admiradores/amantes por todos lados, incluyendo al honorable señor Sisowath, rey, agárrense, de Camboya. Sí, pues agárrame la polla. La rima es evidente hasta para la policía, que no sabe si partirse el culo o recordar el primer incidente en el que se vio envuelta.

El caso es que hay juicio, pero como tampoco hay pruebas, pues tras llenar unas cuantas ediciones matinales del periódico la dejan libre, no sin antes tacharla de mentirosa patológica. Ella se va a Londres, donde se volverá a casar y escribirá el libro Mis Mamadas Memorias.

Y a continuación os dejo con una galería de ataques al corazón.

Arrgh, otro youtube. Sin comentarios. Sin anécdotas. Sin biografía...

Hola, soy una dramatización de un problema muy grave

Uf, sí, ahí, ahí, justo ahí

Hola buenas, mire, que me está dando un infarto. Ya, sí, claro, todos ocupados, entiendo. Espero. Aquí. Con el cigarrito.

¡Dios, como me gusta exagerar!

Mira, yo ahora te giro el cuello así y el dolor se va, se va para siempre...

¡La carne roja, ha sido la carne roja! Una zanahoria, que alguien me de una lechuga y una zanahoria, rápido.

jueves, 14 de octubre de 2010

Gran Reserva Pegamin: Killed By Pegamin (La Marca Amarilla)

"Parece como si estuviera embarazada otra vez, es muy divertido" Jennifer Strange


La Wii de Nintendo es, a las consolas, lo que el Smart Roadster a los deportivos. Extrañamente, sin embargo, la gente los compra, los conduce e, incluso, hay foros en internet donde sus orgullosos propietarios departen amigablemente sobre lo guapo que es cruzar la ciudad encajonado en sus escasos 3 metros mientras sus increíbles 82 cv te acercan más y más a una muerte dolorosa y de gama baja para convertirte en una réplica poligonera de James Dean en tu "pequeño bastardo" con carrocería de poliespán. Con la Wii pasa lo mismo. Consola para auxiliares administrativos con sobrepeso, niños con déficit de atención y chicas sensibles y gorditas que se ponen en forma a costa de machacar el falso techo de escayola del vecino de abajo. Con todo y con eso hay fans de este purgatorio comprimido en 1.200 gramos. Incluso gente dispuesta a morir porque sus hijos hagan el tonto saltando delante de la televisión. Literalmente.
Es el caso de Jenifer Strange, de Sacramento (California), una joven madre que merecería ser la protagonista de un relato de Ballard cuando un viernes de Enero del 2007 en una de esas piruetas existenciales a las que son muy dados los americanos del norte murió por hiperhidratación (vulgo enguachinarse) al ingerir más de 7,5 litros de agua, sin ir a orinar, participando en un concurso necio de radio ("Hold your Wee for a Wii" / "Aguanta tu pipí por una Wii" ) para ganarse la aciaga consola para sus mocosos, mientras el gilipollas del locutor la animaría con sus "oh yeah", sus "go, jenni, go" o sus "drink, you dirty bitch!". Mientras ponía cara de circunstancias y, digo yo, repetía las frase de rigor (encima no ganó el concurso) como "me lo he pasado muy bien" o "lo importante es participar" Jenni empezó a experimentar un dolor de cabeza planetario por lo que decidió irse a su keli donde podría tumbarse en el sofá y pensar en lo gilipollas que puede llegar a ser una persona de 28 años y de raza caucásica del Hemisferio Norte. Eso sí, como premio de consolación, los simpáticos locutores, tras reírse un ratito de ella, le regalaron dos flamantes invitaciones para un concierto de Justin Timberlake (lo que hace su muerte un poquito más ridícula, si esto es posible).
Cinco horas más tarde Jenni, con el buche lleno de agua de agua de mineralización débil palmaba con su cerebro sufriendo una réplica del Katrina a su paso por Nueva Orleans. Resultado: 3 niños sin Wii, un viudo desconsolado, 10 personas despedidas, una posible causa criminal contra la emisora y un nuevo peligro mortal para aprensivos en esta era falta de verdaderos riesgos vitales. De aquí a los noticiarios de Antena 3 solo había un paso.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Killed by Pegamin XX: Jack Daniel, de los whiskeys de toda la vida


La primera copa de whiskey... ¡qué maravilla! En ese momento todo parece posible y la bebida sabe mejor que nunca.
Pero no estamos hoy aquí reunidos para hablar de las maravillas del alcohol, si no para loar al creador de la popular marca de alcoholazo, todo un icono dentro del mundo del rock que recorre su convulsa existencia desde, por ejemplo, los tiempos de Led Zeppelin hasta el actual Antikaraoke (una experiencia muy entretenida para hacer un poco el vándalo) pasando por la portada de la biografía de los Crüe, The Dirt.

Es por ello que teniendo unas credenciales tan buenas y habiendo ayudado a tantos y tantos rockeros a emborracharse y crear anécdotas divertidas e incluso alguna muerte muy vistosa, la del señor Daniel fuera tan tonta, a la altura de un mierdecilla como Bob Marley.
El tipo fue a su despacho a sacar unas pepitas de oro que había robado unos meses atrás al cocksucker de Bill para pagar a una prostituta un poco dentona pero muy viciosa, cuando, no pudiendo abrir la atascada caja de caudales (que palabra tan chula ¿eh?) y en un ataque de rabia ante la inminente bajada de su erección, pego una señora patada a la susodicha caja fuerte.
El resto ya lo podéis imaginar; el dedo hecho un cristo, a Jack que se la suda y que paga a la meretriz, la puta que oye que tu pie tiene una pinta lamentable, Jack que echa un poco de whiskey alternativamente a su pie y su gargante y que contesta calla y chupa guarrona, ella que le fela mirando de reojo el sanguinolento pie, Jack que se corre como un bendito, la moza que hace unas gárgaras con el alcohol y se pira y Jack, nuestro buen Jack, que se queda sopa a los dos minutos como buen hombre heterosesuarl que es.
Al día siguiente, infección de puta madre y al poco, a empujar los cipreses desde abajo.

martes, 14 de septiembre de 2010

Killed by Pegamin XXI: Desde mi ventana (II)

Hoy he visto desde la ventana cómo atropellaban a un señor. Desde mi comedor se puede contemplar perfectamente una de las calles principales que llevan al centro histórico, una calle trufada de pasos de cebra anacrónicos, que algunos conductores no respetan. Pero este paso de cebra que estaba yo mirando está bien escoltado por dos semáforos, y aún así han embestido al señor.

Era un hombrecillo bajito, tripudo, de piernas cortitas y saltarinas. Una de esas personas que son graciosas de por sí, por su propio cuerpo, como los dibujos animados y los muñequitos. Aunque no hagan nada especial y las miremos de lejos, son más personajes que seres humanos y dan siempre la chispa del guiñol. Así le he visto, como un Don Perlimplín, a través del marco de mi ventana. Parado, esperando la luz verde del semáforo bajo el lorenzo del mediodía, quieto como una estatua de trapo, solo en la calle y náufrago del asfalto. De repente, ha pasado un coche de la Guardia Civil y el hombrecito ha movido la cabeza mirándolo, y súbitamente se ha cuadrado a su paso, haciendo el saludo un poco torpón. Quizá emocionado por el encuentro, quizá recordando los días de la mili, ha empezado a cruzar la carretera. Yo ya sólo lo he entrevisto por el rabillo del ojo y entonces se ha oído un ruido sordo y un frenazo y cuando he vuelto la mirada el señor ya estaba fuera de cuadro. Sólo se distinguía una pierna y, un poco más allá, un zapato que se le había soltado.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Killed by Pegamin XX: Desde mi ventana (I)

A mí todo esto de Al Qaeda y el terrorismo y tal me da que pensar. A lo mejor soy un poquito paranoico, puede ser, puede ser, pero me parece raro que unas personas tan malas que tienen tantas ganas de matar no lo hagan más y más a menudo.

Se supone que estos terroristas son personas que sólo viven para el mal y para matar infieles, y que sólo la competente acción internacional y policial les frustra en sus objetivos. Pero no sé, porque a mí siempre me ha parecido que matar es muy fácil. O sea, yo ahora me asomo por la ventana y tengo abajo ahí en el banquito a unos chavales, que están de verdad ahora, ahí mismito, así como reposando el verano. Pues nada, si yo quisiera ahora mismo lanzaba una jardinera por la ventana y les abría la cabeza. Que da miedito pensarlo, ¿eh?, lo fácil que es hacer el mal. Me ha venido la idea y con ella un escalofrío, como una cosa así de repeluzno y de vértigo del libre albedrío. Un segundo de locura o de mala uva y pum, dos muertos.

O sea, que estaríamos indefensos ante la verdadera intención homicida. Y que no haría falta tanta tecnología, ni aviones, ni pistolas, ni infraestructuras, ni aparatos logísticos ni nada de nada. Sólo unos cuantos musulmanes con sed de cruzada, asomados a un balcón, que dejaran caer un geranio. Así de sencillo, así de tonto. Un montón de moros malos coordinados para lanzar tiestos por la ventana tal día y tal hora. Sería una noticia de alcance y digna de verse. Pero claro, una cosa así dejaría a la gente muy loca, confusa y con disonancias cognoscitivas graves, y ya nadie creería en el Orden ni en la Ley, ni siquiera en la Selección Española.
Así que seguirán los miedos a las bombas, seguirán los penitentes descalzos de los aeropuertos y aquí paz y después gloria.

martes, 10 de agosto de 2010

Killed by Pegamin XIX: El ruso de la sauna

“Hay que ser gilipollas”.

Tanto si estáis tomando el primer cafelito de la mañana en un bar de la playa (¡hijos de puta!) como si estáis en vuestro lugar de trabajo levantando España, habréis oído la frase.
Y es que todo el mundo parece estar de acuerdo en que meterse en una sauna a más de 100ºC “hasta que el cuerpo aguante” y conseguir acabar con tu vida en medio de un dramático colapso generalizado es merecedor de premio Darwin.

¿Todo el mundo? No, un pequeño blog de irreductibles anos vitorea a esos reyes del absurdo, a esos dioses de la épica mal entendida y les anima a que continúen jugándose la salud y la vida en retos de dudoso interés.
Dado que los organizadores han decidido acabar con esta exaltación de la masculinidad más sudorosa, Pegamin propone otras alternativas para el verano que a buen seguro también conseguirán calentar los cojones de sus participantes hasta que no quede un solo espermatozoide vivo.

Metro:
Un vagón lleno de gente.
Una corbata que aprieta.
Un aire acondicionado que no funciona.
Un niño comiendo helado a tu izquierda.
Una joven de grandes pechos leyendo La Razón a tu derecha.
Un anciano de mortal aliento enfrente.
Un adolescente escuchando Cantaditas Mix Vol. 2 Especial Gitanos operados de amígdalas detrás.
Una pantalla hablando de Esperanza Aguirre sin parar encima de tu puta cabeza.
Un moco pegado al pasamanos del que te agarras.
Un líquido indeterminado bailando al son de los vaivenes del vagón rozando tus zapatos.
Diez paradas por delante.

En casa con portátil:
El sudor de huevos tiene nombre propio; estar a las 5 de la tarde con el ordenador encendido leyendo los comentarios del Pegamin.
Esos goterones cayendo por la frente, esos clones gritando GÑ, esos gayumbos pidiendo auxilio, esa pestañita abierta a la foto de Clementina, ese vaso de agua calentorra a tu diestra, esas tristes, tristísimas historias del señor Triste, ese trocito de patata ondulada que se retuerce en el suelo porque ha visto de todo y ya no quiere ver más, solo ser barrido, esas historias de putas enganchadas a rotuladores Carioca que vomitan en el pene y en la polla (según extracción social) de Superwoobinda, esa llamada al fijo de una empresa de telecomunicaciones que te comunica que ha mejorado la conectividad en tu zona, esa Paca tomando notas de comportamientos con el libro Antropología y Cultura, una aproximación al matrimonio y la amistad en las tribus papuistas de la zona noreste de Ghana. Incluye Cd. sobre su regazo, ese mensaje al móvil de tu madre “¿Estás vivo?”, esas preguntas de troll esperando en el formspring a ser borradas por Ender, ese zumbido de nevera a punto de explotar, esas poesías de baratillo de la cursi Mariposa, en definitiva, ese puto, puto calor.

martes, 22 de junio de 2010

Killed by Pegamin XVII: Patosín

Sucedió hace casi diez años y ahí sigue, fresca en mi memoria y en la de los amigos con los que me partí el culo bromeando sobre una muerte pegamina, pegamina. De hecho, era tan pegamina que nunca terminamos de entender cómo fue físicamente posible que ocurriera. Y eso que la página de sucesos en la que lo leímos incluía un pequeño dibujo con la secuencia de movimientos del fallecido para situar al lector y que captara todo el dramatismo de lo ocurrido.

¿He agotado ya vuestra paciencia con esta introducción o por el contrario he azuzado vuestra curiosidad? ¿Queda alguien ahí? Eso espero, porque ahora es cuando empieza uno de mis killed by pegamin favoritos.

El señor X, de ahora en adelante Patosín, estaba subiendo en ascensor después de hacer la compra en el super del barrio. Verduras, merluza fresca, pechuga de pollo y mucha fruta eran la prueba evidente de su alimentación, sana y variada.
Se encontraba ya entre el tercer y cuarto piso cuando de pronto PATAPLAM se fue la luz y el ascensor se paró.

Patosín, de natural tranquilo, no le dio mayor importancia pues acertadamente pensó que la luz volvería en breve y con ella el buen funcionamiento del ascensor. Pero hete aquí que pasaron un par de minutos y un extraño comecome se adueño de Patosín: Madre mía, ¿y si HaciendoAmig@s ha subido una nueva entrega del Sexonomicom? ¿y si Ender ha retocado una foto del Papa? Tengo que salir de aquí, tengo que salir de aquí.
Movido por el deseo de actualizar el Pegamin cuanto antes, Patosín resolvió salir por el hueco que había quedado entre el ascensor y el tercer piso, suficiente para que una persona de huesos no muy grandes pasara arrastrándose cual Anónimo faltón.

Se masca la tragedia, ¿verdad? La luz que vuelve, Patosín que es pillado entre medias y Patosín que se queda entre las verduras y el tercer piso.

Pues no, Patosín consiguió pasar satisfactoriamente al tercer piso pero, quien sabe si por la oscuridad, por hacer honor a su nombre o por imaginar que Xabi había vuelto a su blog favorito, el caso es que le dio un vahído y se cayo por el hueco inferior del ascensor.
El golpe, como imagináis, fue bastante incompatible con la vida y Patosín nunca pudo leer el celebrado artículo de Paca “Calor en Canarias: Mi vida sexual entre los 14 y los 16”.

martes, 15 de junio de 2010

Killed by Pegamin XVI: Monjes lectores

¡Malditos, malditos libros!

En anteriores entregas de Pegamin vimos que los libros te pueden joder la vida.
Un pequeño desliz te enseñará, además, que el filo de sus páginas puede provocar dolor. Dolor a nivel usuario, de acuerdo, pero dolor al fin y al cabo.
Pues bien, Umberto Eco nos mostró que los libros también pueden matar de una forma pegamina total; tinta chunga en uno de los libros de la biblioteca de un monasterio ¿francés? (jodidos franceses, sois el peor público del mundo) para que el desafortunado lector se envenene al leerlo.

Hace ya muchos años que leí el libro y no puedo afirmarlo con rotundidad pero estoy casi casi seguro que el monje asesino no se cargaba a sus compañeros tanto por leer el Libro Prohibido como por tener la asquerosa manía de pasar las páginas humedeciéndose el dedo con saliva. ¡Qué asco de gente!

Monje asesino, pegamin está contigo.

viernes, 15 de enero de 2010

Killed by Pegamin XV: Pussy Galore y Carlitos

Es una pena tener que tomar estas medidas drásticas pero en Pegamin, si quieres figurar como que te has follado a la madre de Ender, tienes que haberle tocado, por lo menos, una teta. Y ni Pussy ni Carlitos han estado cerca de hacerlo. Ya sea porque la encuentran repugnante o porque no quieren involucrarse en la educación del hijo, el caso es que no han escrito ni un solo post o dejado un misero comentario.

Mal, mal, mal. Ozzy, enséñales el camino a la salida...

KILLED BY PEGAMIN

lunes, 14 de diciembre de 2009

Killed by Pegamin XIV: Vladimir Likhonos

Vive dios que Kiev es una ciudad bella, sus chicas son estupendas y se puede comer por entre 3 y 4 euros con cerveza de medio litro que, al contrario que las españolas, da gusto beber. Pero el Invierno es jodido. Si ahora en Madrid está haciendo una rasca importante y anoche el camino al buho se me hizo interminable, los -10º de Kiev de esta noche son solo el preludio de lo que vendrá en Enero, habitualmente el mes más jodido.

¿Pensaría en estas cosas el estudiante de quimicas Vladimir Likhonos cuando mezcló el chicle que mascaba con una sustancia explosiva que utilizaba en sus experimentos en lugar del ácido cítrico que gustaba de tener cerca para potenciar el sabor? No lo sabemos. Ahora, una explosión en la mandíbula más tarde, ya solo podemos conjeturar.

PD: Esta entrada iba a ir acompañada de una foto pero me he dado cuenta de que era de muy mal gusto. En su lugar he puesto una imagen del plato típico ucraniano, el Pollo Kiev, que está de puta madre.

martes, 1 de diciembre de 2009

Killed by Pegamin XIII: Amor de coche

La frase "follar en el coche" nos retrotrae directamente a primeras novias en el caso de los pegamines más castos y prostitución en la Casa de Campo en el caso de los pegamines más... más pegaminescos, vaya.


Personalmente he follado muy poco en un coche; al margen de la bromita de lanzar el condón usado a algún otro coche o que te hagan alguna cochinada mientras conduces, siempre me pareció un coñazo incomodísimo. Por ello, y por mi enorme conciencia ecológica, me cuesta entender el caso del futbolista rumano Mario Bugeanu, que palmó con su novia envenedados por inhalación de monóxido de carbono en su automóvil mientras jugaban al teto. ¿Tan mala es la situación económica en Rumania que no se podían pagar un motelito? :/

lunes, 23 de noviembre de 2009

Killed by Pegamin XII: Suizo escupidor

Aunque el apasionante tema de los esputos fue ya tratado en el que, creo, resultó ser el último articulo de Dildo en Mondo Brutto (lo cual suele significar que el tema en cuestión queda visto para sentencia) no puedo por menos que hacer un personal recorrido a mi pegajosa aportación a hacer de éste un mundo mas asqueroso si cabe. Al fin y al cabo, un tema que permite frases tan bonitas como "Esputo en tu puto careto, picoleto" debe ser descrito una y mil veces.

Con la adolescencia llegaron mis primeras flemas, algunas de ellas tan densas que hacían plantearme la probabilidad de tener alguna tara genética (con el tiempo supe que si, que era genético y que varios de mis primos también gozaron de esa capacidad sobrehumana), y vive dios que las disfrutaba; en altura o longitud era yo todo un campeón y no recuerdo que nadie me ganara. Y es que ¡que diferencia entre un escupitajo pobre en sustancia y uno que, por consistencia y presencia, pide a gritos ser lanzado en bella parábola contra una farola, cartel o cristal!

En la galería de grandes esputos siempre destacará uno que, poco antes de empezar un partido de baloncesto, hizo las delicias de mis amigos; lo eché en un rincón sin grandes aspavientos porque estaba concentrado en calentar pero al ver el producto de mi garganta, tuve que llamar a mis compañeros. Una bola de brillante verde devolvía los rayos de Sol que sobre ella caían. Admirados, todos convenimos que ese era el gapo mas grande y viscoso jamás visto. Es una pena que los móviles entonces no existieran porque merecía mas de una foto.

Entenderéis por tanto que no me pueda tomar a broma la muerte de un joven suizo que, en reñida competición con un amigo, tomó carrerilla desde el interior de su habitación de hotel y al lanzar el gapo por el balcón perdió el equilibrio y se cayo desde una altura de más de seis metros.

Hoy mis flemas volarán por ti.


domingo, 8 de noviembre de 2009

Killed by Pegamin XI: Francis Bacon

Si es que siempre se van los mejores. Años de dedicación al noble mundo de la filosofía y, de pronto, por una idea un poco loquita, te vas a tomar por culo de forma ridícula y apareces en el Pegamin entre youtube y youtube. Que tristeza, madre, que tristeza...

Bacon, todo un precursor en la creación del frigorífico, pensó que sería una buena idea rellenar un pavo eviscerado con nieve para conservarlo mejor. Pena que el filosofo, entre observación empirista y observación empirista, no tuviera en cuenta pasar luego el ave un par de minutos por el micro, de tal forma que, poco después de comer el congelado pavo, pilló una neumonía que en dos días le dejó tieso.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Killed by Pegamin X: Plinio el Viejo

Plinio el Viejo fue probablemente una gran persona y un genial estudioso pero tuvo la desastrosa idea de, estando al mando de una flota y ante la erupción del Vesubio, pillar un navio rapido para acercarse al sorprendente fenomeno y así estudiarlo convenientemente. Todo esto lo sabemos porque su sobrino Plinio el Joven rechazó la sensacional oferta de unirse con su tio a la cuchipanda pues, segun sus propias palabras "le respondí que prefería continuar estudiando" Y seguir con vida, añadiría yo.

De la ficcionada narración que hace el sobrino sobre los movimiento de El Viejo una vez atracado el barco en la costa, destaca la pachorra con la que se toma todo el asunto y como, a base de intentar tranquilizar a la tripulación con cosas como "repetía que se trataba de hogueras dejadas por los campesinos en su huida y casas abandonadas al fuego que ardían en la soledad." lo que consiguió es que la situación se volviera tan insostenible que huir con los barcos dejara de ser posible. En fin, que entre eso y lo de que "Para protegerse contra los objetos que caen, colocan sobre sus cabezas almohadas sujetas con cintas" nos queda una estampa que, en mi interior, imagino como la barbacoa Pegamin perfecta. Eso si, con Xabi haciendo las hamburguesas.

viernes, 30 de octubre de 2009

Killed by Pegamin 0: Naturaleza Pegamín: Taylor Mitchell y los coyotes

Taylor Mitchell era una alegre chiquilla de 19 años, cantante folk emergente, enamorada de la naturaleza. Y, en un cruel giro del destino, pasará a la historia como la primera persona del mundo devorada por los coyotes, algo que tiene anonadados a los biólogos. Una teoría es que cometió el error de cantar en pleno bosque, atrayendo la furia de las feroces bestias. Desde aquí le rendimos un sentido homenaje a la estrella pop en ciernes víctima de la despiadada naturaleza que tanto amaba.

Taylor en su amado bosquecillo

Aquí podrán escuchar la canción que posiblemente fue el detonante del injustificado ataque de las fieras...

http://www.youtube.com/watch?v=5LqW3DzkDeY

Aquí un enlace a su, quizá profético, Myspace, donde vemos a Taylor inmersa en la naturaleza con su instrumento.

http://www.myspace.com/taylormitchellband
El culpable

No te olvidaremos, Taylor.