viernes, 16 de julio de 2010
Viviendas Pegamin XVIII: la cabeza de Xabi
En definitiva, es como la casa de "Demon Seed", con pinta chula pero con domótica chungalí.
jueves, 15 de julio de 2010
Viviendas Pegamin XVII: El campanario de una iglesia
Son las tres de la mañana y la campana vuelve a sonar. Te revuelves un poco en el saco de dormir del carrefour y en tu sueño un ser con la cara desencajada te golpea tres veces. Tu cerebro, como último recurso para no perder la cordura, lleva ya tiempo incorporando el sonido de las campanas a tus pesadillas, a veces con resultados escalofriantes.
Dolido por haber sido rechazado como miembro del blog menos exigente de la Internet hasta cuatro veces (esnifando pegamin, pegamin 2000, pegamin 3000, mini pegamin), decidiste mandarlo todo a la mierda y dejar trabajo, novia y amigos. Te hiciste cicatrices en la cara con un cuter para mostrar tu compromiso con la marginalidad y en una última concesión a tu antiguo ser romántico, decidiste vivir como alma torturada en lo alto de una iglesia de capital de provincias.
Al principio sentías que debías algo al lugar que habías ocupado y cumplías rituales de hombre encapuchado que solo deja ver su sombra a gente asustadiza. Sin embargo, el personaje creado se fue apoderando de ti y ahora lanzas tus excrementos en pequeñísimas porciones, indistinguibles de la mierda de un gato, a los niños que hacen la comunión, a las novias que visten un falso blanco y a las beatas de domingo.
Ay, si tan solo te hubieran cogido en el pegamin, querido anónimo...
Tolón. Tolón. Tolón. Tolón.
viernes, 25 de junio de 2010
Viviendas Pegamin XVI: Especial pegamines
Don Julito:
Priest:
Y la noche mi aliada, ¿que no?
Profesor Farnsworth:
Paca:
Haciendo amig@s:
Superwoobinda:
Mucha vida de barrio.1977:
Xabi:
Anónimo:
jueves, 17 de junio de 2010
Viviendas Pegamin XV: La casita en el arbol
Habitable desde el minuto cero si no consideras incómodo que una rama se te clave en el orto, su construcción parece un prodigio de la ingeniera maderera y una muestra de la perseverancia infantil o del amor paterno. En cualquier caso, encomiable.
La casita o cabaña del árbol suele constar de una sola estancia de espacio diáfano perfecta para la lectura de comics, juego con soldaditos y primeras pajas, especialmente si la cabaña está bien orientada y da a la piscina de la FHM Especial Vecinitas.
Planes de conquista del mundo, quema de escuela o vergonzosos lloriqueos son también bienvenidos siempre y cuando se produzcan en la más absoluta soledad.
El acceso al interior es necesariamente complicado y restringido a varones, aunque se admiten madres asomando ligeramente la cabeza si portan leche con galletas o más tebeos. También se permite en casos excepcionales la entrada de niñas siempre y cuando se haga constar por escrito que se va a jugar a médicos y enfermeras y que no se revelarán detalles del interior de la vivienda una vez finalizado el reconocimiento médico.
Problemáticas en días de lluvia, no se recomiendan como escondite en caso de persecución Jason style o querer criar pájaros carpinteros y/o nutrias y castores.
Ilustres propietarios de casitas en el árbol podrían ser Calvin o Bart Simpson.
martes, 1 de junio de 2010
Viviendas Pegamin XIV: Seseña
Dejar de vivir de alquiler en la noble Villa del Kas, liarse la manta a la cabeza y meterse en una hipoteca en un pueblo que “aún estando un pelín lejos del centro de Madrid, cuenta con toda una completa gama de servicios y facilidades”.
Una pena que como solo se han vendido cinco pisos (incluyendo el tuyo) y estás en medio de la nada, los “servicios y facilidades” se reduzcan a tener un segurata masturbándose de sol a sol en la cabina que da acceso a tu urba y una piscina que nunca ha visto más agua que el de la lluvia.
El hecho de que la panadería más cercana esté en una gasolinera a quince minutos en coche puede echar un poco para atrás a aquellos habituados a una vida más de barrio.
Por contra es ideal para amantes del cine de zombies y la opción perfecta para aquellos que llevan años planeando el asesinato de su pareja y no quieren correr riesgos.
Porque en Seseña nadie puede oír tus gritos.
viernes, 14 de mayo de 2010
VIVIENDAS PEGAMÍN XIII: El cajero autómatico
En estos tiempos de crisis, ya sea económica o nerviosa, no son los economistas, los gobiernos ni los ideólogos los que han descubierto la forma perfecta de combinar protesta y supervivencia. Los que han encontrado el modo ideal de juntar la justicia poética con las necesidades vitales más básicas son los vagabundos. Porque son ellos los que han hecho suyos los cajeros automáticos de los bancos, convertidos en sus refugios improvisados, llenándolos de cartones, andrajos y botellas de vino vacías. Voy caminando por la noche de regreso a casa después de la juerga, esa "larga marcha" que suele ser el colofón de los fines de semana del ciudadano joven medio, y veo las luces fantasmagóricas de los cajeros automáticos iluminando las aceras mojadas. Y allí, refugiado en esos oasis de luz, calor y prosperidad, está un ser humano tumbado, durmiendo plácidamente la borrachera, a veces incluso acompañado de un perro sarnoso hecho un ovillo a su lado. Al lado del anuncio del señor de corbata sonriente por su nueva hipoteca superplus, debajo del cartel de esa joven dinámica que nos enseña su tarjeta de crédito para gente joven y dinámica, está el despojo humano tirado en el suelo rodeado de los recibos del cajero.
Mientras nosotros pagamos comisiones, sufrimos los errores de los colosos de las finanzas, el vagabundo del cajero duerme tranquilo, seco y seguro, sin pagar un puto euro gracias a las infraestructuras de los bancos. Sin tener ni idea de simbolismos ni hostias, el señor indigente se pajea, bebe y se mea allí mismo, delante de la cámara de vigilancia, justo enfrente de por donde salen los billetes de cincuenta euracos que hace tiempo que no ha visto y quizá ni recuerde que existen. Todo muy metafórico. Tomo nota mentalmente de no ir a sacar dinero a ese cajero en particular y continúo el penoso regreso al hogar, aterido, muerto de sueño y con la visión borrosa. jueves, 29 de abril de 2010
Viviendas Pegamin XII: la habitación-cápsula
Hileras de nichos alineados donde hombres de negocios japoneses hacen el gilipollas con sus portátiles intentando demostrar a sus jefes, esposas, familias y a ellos mismos que el acabar durmiendo dentro de un horno pirolítico acolchado es lo que le toca al esforzado currito de hoy día. Pasear por las instalaciones de todo un Capsule Inn Akihabara o el Green Plaza Shinjuku me parece como algo de ciencia ficción solo que en lugar de Milla Jovovich habría señores bajitos y cerúleos con calcetín de ejecutivo. Asomarse a esos nichos donde laboriosos oficinistas se nos antojan muñequitos de coleccionista en su blister es más de lo que puedo soportar del progreso que viene. El traje plateado, vaya. La cabeza hipertrofiada, vale. El sexo telepático, venga. Pero a ver quién es el guapo que se pega una siesta un 3 de agosto en una de estas.
Viviendas Pegamin XI: La oficina
¿Que te han echado del coche, tu barco hace aguas o la puta de tu madre ya no te aguanta? Pues nada, cuando todo el mundo se marcha tu dices “Me voy a quedar un momentito, que me ha quedado un fleco suelto que quiero arreglar. No, no me esperéis. No creo que sean más de 10 minutos pero por si acaso...” y nada, sacas de la mochila tu camping gas y saco de dormir y ¡ale, a conectarse al Pegamin a echarse unas risas con las imágenes y videos que pone el anónimo en los comentarios!
“Pero ¿y los empleados de seguridad? No corre el riesgo que resien se tumbe vengan a echarlo” oigo preguntar al anónimo menos listo en la tercera posición de la ventanita de comentarios. Amigo mío, como es evidente y natural, los seguratas están en su cabina haciéndose una gayola con las imágenes que cuelga 77.
viernes, 26 de febrero de 2010
Viviendas Pegamin X: El Metro
Hombre, tampoco vamos a fliparnos y recomendarlo abiertamente porque en el Metro, sea en Madrid o en Moscú, de lo que se trata es de comer suelo como un campeón.
El de Moscú tiene su rollete por aquello de que te puedes culturizar mientras ves como tu vida se va al garete pero en Pegamin vemos con mejores ojos el de Madrid, especialmente si se trata de habitar la estación fantasma de Chamberi y decidir dar rienda total a tu locura jugando a ser cliente del Metro, vigilante y vendedor de tickets:
"Buenas, quería un billete al Manicomio - Son 60 pesetas - ¿60? Ha subido, ¿no? A ver... aquí tiene - Tome, su cambio y su billete - Muchas gracias - Señor, debe usted validar su ticket al entrar - Qué despiste, qué cabeza tengo - Ningún problema, estamos aquí para ayudar - Gracias joven, gracias"
sábado, 30 de enero de 2010
Viviendas Pegamín IX: Las alcantarillas

Entran, al mismo tiempo, en un territorio mágico. Algunos pueden fantasear en hacerlo en plan glamour, a lo Christopher Lambert en Subway, y recorrer sus dominios subterráneos vestidos de esmoquin y orgullosos de vivir al margen de la ley... tal como hace Lex Luthor en la peli de Superman o el Pinguino en aquella de Tim Burton. Hasta puede que tengas un cubil lujoso en una antigua cisterna y prepares ingeniosas trampas para que nadie de la superficie pueda invadir tu santuario. Pero no nos engañemos, la realidad es que los que más bajan a las profundidades son los parias, los feos, los marginados. Pero ya no importa, porque todo es posible en el reino de la mierda, desde encontrarse cocodrilos monstruosos que alguna vez fueron mascotas de clase media tiradas por el inodoro, morlocks, tortugas ninja, mutantes de todo tipo... una nueva realidad marginal que, al contrario que las de arriba, deja la imaginación desbocada para que los mundos del subconsciente, esa otra alcantarilla de nuestra mente, los pueble de fantasías y leyendas urbanas. Si además eres un desgraciado con la cabeza destrozada por el consumo de diversas sustancias, la experiencia debe de ser un viaje alucinante. Y mientras esnifas pegamento viendo pasar las compresas usadas flotando, mientras jugueteas con la enorme rata tiñosa que tienes de mascota, quizá asistas a una persecución a lo "El tercer hombre" por las profundidades, o escuches los cánticos de una secta de conspiradores masónicos que se ocultan en un gran colector, o tiembles al escuchar el rugido del cocodrilo mutante albino que sabes vive dos niveles más abajo. Has superado todas las barreras de la alienación. Ahora, por fin, estás en tu mundo.viernes, 29 de enero de 2010
Viviendas pegamin VIII: residencias de ancianos (públicas o subvencionadas)

Si bien no es la Puta Calle, ni un coche ´vintage´, la miseria humana es exponencialmente un vector creciente en estos lugares de muerte que son los hogares públicos.
Cuando el cuerpo impone su naturaleza escatológica, por encima de educación, dignidad y demás mierdas civilizatorias, queda patente el horror de la vida en un sitio de estos. El trasunto de auxiliares de titulación ignota, nula vocación y sueldo abyecto, trasforma la mala leche habitual del personal en inquina aviesamente pegaminesca.
Una vida de asilo es, en las mejores condiciones, como estar almacenado junto a, en algunos casos, cientos de semejantes a la espera de ser trasformados en compuesto nitrogenado. Básicamente como residuos orgánicos en una compostera. En las peores, supone, aparte del apilado "compostero", abyectas vejaciones que van desde el simple maltrato físico a la tortura psicológica y el abuso. (y en las residencias religiosas pucherazos electorales)
Como experimento pegamin, hacer el ejercicio mental de proyectar la cuestión de los asilos hacia el futuro no deja de tener su gracia, teniendo en cuenta como se las gastan las tres últimas generaciones. Se nos depara un futuro de asilos tomados por ancianos "encocados", ancianos anfetamínicos, ancianos puestos de crystal. Ancianos con una mala leche que te cagas, que deberán ser sometidos a vejaciones y abusos aún mayores para poder ser controlados.
Ustedes imagínense la publicidad; sexo senior, en residencia pegamin. Las drojas van incluidas, tus objetos de explotación sexual tráetelos de casa guapa...
O Que siendo el Sr. 77 te toque un Profesor Farnsworth. O que siendo Don Julito te toque un Anoni pesado, en plan tuputamadre pero en modo demencia senil...
Viviendas Pegamin VII: El barco amarrado a puerto
Perfecto para sorprender a la chavala de turno, se obtienen siempre grandes risas y un abrazo al ayudarla a cruzar, pudiéndose incluso bromear con que se la empuja al agua.
Se trata de una vivienda especialmente apreciada en días de viento, pues permite que las pelusas de debajo de los sofás y camas salgan a relucir sin el inconveniente de tener que mover el mobiliario.
La versión española del asunto estaría representada por El Barco de Chanquete, lugar al menos tan mítico como El Coño de la Bernarda (véase el apolillado antiguo Pegamin), donde me gustaría bromear con la idea (nada sobada, por otro lado [como ponga otro paréntesis más voy a parecer el zurdo]) de que ocurrían cosas espantosas pero como jamas vi la puñetera serie me abstengo. Los que sí dieron una lección sobre como se debía tratar el tema fueron Mama Ladilla en la que puede ser su canción más tuna.
Viviendas Pegamin VI: Un Renault 12 Ranchera A. A. (Amarillo y Abollao)
Vivir en un turismo es la antesala misma de estar en la Puta Calle. Mientras das vueltas y vueltas para encontrar la postura y un sueño narcótico te invade, el espacio-tiempo se pliega y una andanada de flashforwards ametralla tu deteriorado cerebro: en dos semanas estarás pasando tus vacaciones en un cajero de la Kutxa. Pero eso será en dos semanas: ahora tienes un magnífico turismo vintage, con una acogedora tapicería en simil leopardo, a juego con la peludita funda del volante. Un clásico de las cuatro ruedas que insiste en hacerte el amor con su erecto cambio de marchas, coronado con un estupendo bolón de metacrilato que encierra un bonito diorama playero con dos conchas de chirla, la cáscara de un cangrejo ermitaño, una estrella de mar de plástico naranja y un puñadito de arena de playa, que puede hacerte mucha pupita en el diodeno.
En mi imaginario infantil siempre hay un R-12 rulando por el barrio: ora con dos ciudadanos de etnia romaní vendiendo patatas y ajos, ora una kunda con 6 ChavaleS 6 febriles, metiéndole prisa al chauffeur, ora con un señor que vive ahí y huele mucho a pis y a vino. Puede que vosotros por procedencia, hayáis visto esta situación pero en un Q7. O, por edad, en otro vehículo menos vintage: un Laguna o un Citroen ZX rojo deslucido. El efecto es el mismo: un vehículo que un día albergó a una familia feliz en ruta hacia Altea, o fue testigo silencioso del affaire amoroso del Lolo con la Maite, hoy, deshauciado y con la pintura menos metalizada que nunca, las ventanillas descolgadas, los faros -uno reventado y el otro lleno de agua sucia- y las ruedas pinchadas, varado en un callejón, sirve de habitación, narco-sala, picadero o adosado para una/s persona/s en horas bajas. Tratad bien, por tanto, a vuestra berlina de cabecera porque quién sabe si un día, cuando vosotros os deshagáis de ella por otra con ordenador de a bordo, albergará en su deslucido interior a una familia de personas con la piel color caramelo o a un prometedor ingeniero de telecomunicaciones caído en las garras de la droga, la enfermedad y/o la angustia vital.
jueves, 28 de enero de 2010
Viviendas Pegamin IV: La Puta Calle
Al principio te resistirás a abandonar tu ropa de tardo(nunca mejor dicho)adolescente pero a la larga te convencerás que el cosplay de tu nueva tribu urbana es ideal para que en tu cabeza se represente, non stop, el remake más costras de "Soy Leyenda". Y con Sensurround. Capas y capas de ropa (cuanto más gruesa y acolchada mejor), botacas, gorro de estibador (esto es imprescindible), un carrito de la compra, un par de perros (a ser posible uno de ellos cojito) y una psicosis paranoide del 15 bien alimentada a base de vino Savin y ya estás listo. Y sin escrituras. Y te ahorras el rollo Ikea.
Guapamente.
Viviendas Pegamin III: La entrada del super
Por sus excelentes vistas a la calle llena de mierda y los atascos de la hora de salir del curro, se trata de una posición muy disputada con la gitana rumana de turno, dándose no pocos casos en los que se ven obligados a convivir de forma más o menos pacífica.
lunes, 21 de diciembre de 2009
Viviendas Pegamin II: La casa de Kroy en 2005
chiscón, 28m2 y 1/2m2 más para que deposites en él tus santos cojones, interior a patio infecto (incluye cadáver de colombiano). 800€.
- gatera de la ruindad, 19m2, opción palomar +50€mes, totalmente interior,casi interno. Corrala oscura de la subprofundidad con salida directa a polla grande de negro en ano. Aseo exterior y cocina no ya americana, sino directamente en tu puta cama. 750€. Vivienda compartida con ex-con sodomita.
- ático inmundo en Valdeacederas, exterior a muro de hormigón, 11m2, suelos de linóleo chungo, calefacción a pilas, eco-showe (manguera), 579€ imprescindible aval bancario, nómina, honra y dos hostias en cara.
sábado, 19 de diciembre de 2009
Viviendas Pegamin I: El barril de tebeo
Asociado habitualmente a usuarios con querencia por el alcohol, su uso se ha democratizado y en la actualidad es muy apreciado por otros sectores de la población como son yonkis, mendigos, poetas o redactores de prensa gratuita debido a su bajo precio en comparación con unas altísimas prestaciones.
Históricamente ha cumplido otras funciones destacando las de escondrijo de vikingos y ropa de cowboy después de timba de poker.
Por su insuperable portabilidad es ideal para románticos apátridas cuya única nación son las estrellas.










