como los monos de gibraltar
Mostrando entradas con la etiqueta Iconos televisivos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Iconos televisivos. Mostrar todas las entradas

lunes, 11 de abril de 2011

Iconos televisivos que condecoran mi ropa interior (VI): Mariló Montero

 

Un día de estos, María Dolores Montero aka Mariló Montero, va a matar a uno o dos ancianos con esos stiletto que con tan mala baba le coloca su estilista y esos looks que provocan más anginas de pecho de las que ataja con sus consejos de vida sana. Y es que no es de recibo ver un mujerón de estas hechuras:  morenaza, plena, que parece que viene de rodar con Alberto Sordi,  con esas medidas que no están hechas para que los yayos se desayunen viendo cacha y melenón porque se trabucan y en lugar del salvado y la manzanilla se vienen arriba, se retrotraen a su juventud plena, se creen enteros y le dan un tiento al chorizo -al de comer y al de tocar- y ya tenemos lío. Todo el personal que nuestro admirado Txumari Alfaro consiguió salvar del cáncer de próstata, el cuqui coronario, la trombosis y el alzheimer se va a ir para Triana si la dirección del programa no toma cartas en el asunto y me la tapa un poquito. De acuerdo que su sidekick, el ínclito Doctor Gutiérrez, le da un contrapunto cachondo,  rondándole, echándole requiebros y miraditas al escote, que uno cree estar viendo, again, ese arquetipo del inconsciente colectivo español, el hominus landae: el bajito que polla en ristre ataca una y otra vez las murallas de una sueca, sin respiro, para, una vez entre mil, conseguir rendir la plaza por puro agotamiento. Troya hubiera caído en una quincena si en vez de aqueos hubieran asediado la ciudad 50 castellano-manchegos de picos pardos.

 
Ya se oyen las sirenas del Samur

La presencia del Doctor, retomo, hace que la temperatura baje un poquito y los cansados corazones de la Tercera Edad paren de bombear sangre a pollas mustias negándosela a otros órganos más vitales. Mariló se sabe deseada -menos, tal vez, por el modoso cocinero, que más que maricón parece de Acción Católica- y pisa fuerte el plató, mostrando cacha, pantorrilla de gimnasio de Pozuelo o Las Rozas, mientras desgrana la actualidad o hace cocretas, con esos rasgos más griegos que navarros, andaluza de adopción y milfona por aclamación popular.
Así no vamos a ningún sitio, Mariló. Que lo se-pas.


Nada me haría más feliz que el que te comieras mi nabo, Mariló
 

martes, 25 de enero de 2011

Iconos televisivos que condecoran mi ropa interior (V): Tina Fey

A Tina Fey le veo muchas posibilidades en el caso de un Blitz sexual: un aquí te pillo aquí te mato de esos en los que tus huevos toman el control y lo único que quieren es escupir el veneno y replegarse en animación suspendida un par de días. En el campo de lo premeditado, no obstante, del polvo elaborado y programado, de la coyunda previamente fijada, me da que pierde, que es de las que se visten de Christina Aguilera, con la mejor intención, un poco por dar color y un poco por que se lo aconsejó una compañera de curro, y acaban pareciendo lo que son: una cosita monilla y caderona vestida de cortesana, más preocupada en no hacerse un esguince con los zapatos de puta que en crear atmósfera guarrona. Pero, debajo de esa pinta de Jefa de Negociado yo sé que le late un coño en barbecho, agradecidísimo y con más hambre que Dios talento, que se convierte en maëstrolm cuando no tiene tiempo de abochornarse o de ponerse a pensar en la tesitura, en que tiene el culo gordo o los codos nevados por la psoriasis.

viernes, 22 de octubre de 2010

Iconos televisivos que condecoran mi ropa interior (IV): Hoy Silvia Abascal

En esta mi primera entrada de tan magna sección mejor haría en hablar en pasado, es decir "Iconos televisivos que condecoraron mi ropa interior" porque cuando veía Pepa y Pepe y me ponía todo palote con ambas actrices yo era un piolín de la vida.
Bien es cierto que nunca estuve más salido ni tuve mayor potencia sexual que en aquellos primeros años de pajas, cuando todo parecía posible e ilimitado, cuando las sanas competiciones entre amigos (cada uno en su casa, preciso, que aquí hay mucho julai) se dirimían al día siguiente en términos que incluían "la tenía ya toda roja", "a la sexta me empezó a doler un poco" y premiaban frases como "la azafata estaba tan buena que, poco antes de aterrizar, tuve que ir al baño a hacerme una segunda" o "¿nunca te has corrido en una piscina?".

En ese contexto de pajas a destajo, las actrices españolas, esas benditas actrices españolas que enseñaban las lolas cada dos por tres en cualquier película (práctica que ahora parece inducir a la risa y es denostada como prueba de la falta de calidad del cine español. ¡Valiente tontería!) eran un regalo para los alterados adolescentes de mi generación. Neus Asensi, Maribel Verdú y tantas y tantas otras mujeres nos daban la vida cuando se incorporaban en la cama y, en lugar de cubrirse con las sabanas como en las putas películas americanas, nos dejaban ver más allá.
En ese contexto, repito, a mi Silvia Abascal me ponía una barbaridad y eso que en la serie no marcaba nada (¡puto grunge!), todo lo contrario que su "hermana" María Adánez, que como podéis ver en el video estaba como un queso (me matan los pantalones rotos).
Entre que la serie me gustaba y que ella me ponía mucho pasó lo que tenía que pasar, que me fui a ver una película en la que tenía papel protagonista, "La fuente amarilla", un acercamiento a las mafias chinas en España.
Francamente no recuerdo si la película era buena o mala, ella salía en casi todas las escenas y en varios momentos vestía un quimono, para qué decir más.

Casualidad o no, miro su filmografía y descubro que interpretó a Finea en la adaptación cinematográfica de La dama boba, justo el libro que me encuentro ahora leyendo.

Y, quizás, dando la razón a Mr. Winters cuando dijo que tenía frente de mongolita. A él le dedico este post.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Iconos televisivos que condecoran mi ropa interior (III). Hoy: Eve Best

No os confundáis. Aunque tiene nombre de actriz porno, Eve Best es una prestigiosa actriz inglesa, con formación clásica, presencia ineludible en el Festival de Teatro de Edimburgo y con un diploma de la Real Academia de Arte Dramático de Londres. De esas actrices que van para "gran dama del teatro" y tienen un pie en Shakespeare y el otro en Oscar Wilde. Entre medias, más o menos, en línea recta bajo su coño, se gana sus baked beans interpretando a la Dra. O'Hara en la serie de televisión de HBO "Nurse Jackie".
Yo la tengo entre mis cougar de cabecera a pesar de su caballuna presencia -subgénero percherona-, sus asimétricos rasgos y la caprichosa distribución de su osamenta. Como una desapacible mezcla entre Paz Padilla y Robert Mitchum, la Best lo da todo en el Hospital All Saints, en el papel de una médico de Urgencias adicta a la ropa de diseñador, al licorazo, los tacones en sincronía con bolso y blusa y repartiendo, como una buena samaritana, su chocho entre una Julia Ormond crepuscular pero muy guapa y un enfermero morenazo adicto a las pilulas. Un sidekick perfecto para Edie Falco, la señora de Tony Soprano, la enfermera Jackie del título, que tiene una vida con más problemas que un libro de matemáticas y reparte su tiempo, desigualmente, entre su marido, su amante, sus pacientes y su adicción a todo tipo de opiáceos que pueda sirlar del hospital.
Si gustáis de las mujeronas titánicas, con un look muy femenino y maneras de estibador portuario, que bebec, fuman y son bordes y cínicas,  Eve Best es vuestra pin up del mes, de púrpura profundo y con Manolos a juego.

domingo, 31 de enero de 2010

Entes televisivos que condecoran mi ropa interior. Hoy: Mamen Mendizábal


Partidista sin cortarse un pelo. Más sociata que Elena Benarroch, Mamen, mi Mamen, presenta las Noticias (así, en mayúsculas,
como le gusta hablar a ella) de la Sexta. Noticias un tanto manipuladas, al estilo de hoy en día (esto, los poderes fácticos, lo han hecho de toda la vida pero ahora se hace a bocajarro.Pero no se preocupen por estos intentos torpes de las cadenas alineadas en una u otra tendencia, la criba y reinterpretación ya la hacen los grandes grupos, los que les venden la realidad que les da la gana a estos), sí, pero desgranadas por una de las periodistas más cañones del panorama español actual. La Mendizábal tiene una de las bocas más apetecibles de los telediarios (e, incluso, del espectro televisivo, si me permiten), y un mohín chulesco y perdonavidas que, lo que es a mí, me pone muy candongo. Pacientemente espero cada tarde a que me transmita, con ese atisbo de socarrona sonrisa de medio lao lo tonto que es Mariano, lo chunga que es Esperanza o lo artero que es Alberto, a la vez que con una notita de triunfalismo en su tono seductor (tiene una voz ligeramente grave lo que también suma puntos en mi Cachondómetro) me explica las tribulaciones de José Luís, las tonteridas de Bibiana o las maquinaciones de ese perro viejo que es Alfredo. Mamen, mi
Mamen, me tiene ganado. Si mañana hubiera elecciones, diga lo que diga Sofres, yo votaría a quién ella me recomendara: al PSOE, a los Panteras Negras o a la Internacional Situacionista. Como un Gólem. Todo Polla. Y con las anteojeras puestas, como la jaca de un picaor. En mi lomo, subido, con un smokin y una Chuck Taylor blancas, Emilio Aragón. De su brazo extendido un palo del que cuelga una foto de Mamen, mi Mamen, la zanahoria que me lleva, todas las tardes, a tragarme la realidad que ellos me ofrecen. Mientras tanto, yo marco la casilla de los fines sociales mientras espero que el estilista de la Sexta sea despedido y entre alguien que potencie a la leona de las tardes (y de paso que también peguen un tiro a la peluquera, que debió, en tiempos, encargarse de Julia Otero -otro mito- y de la desagradable Isabel Gemio -mejor nos hubiera ido a todos si se hubiera quedado en la estepa extremeña, al calor del brasero-. Mamen, muy madrileña, con pinta de ser más de barrio que los discopafs y tener un culo grande, sostenido por unas caderas anchas, de Venus de Willendorf, de esos culos vilipendiados por los modernos, los gilipollas y los mariquitas (que no maricones). Mamen, a la que a veces visten de joven carroza de los primeros ochenta, que parece que sale del bingo con dirección a una sala de fiestas, donde pedirá un cubalibre y bailará algo de Italo Disco. Mamen, que tiene pinta de ser mimosa y sota a partes iguales. Mamen, poco fotogénica, tensa ante la máquina de afotos y extrañamente relajada en lo suyo, sin embargo.


Cualquier día suelta un "que te pires" en antena. Al tiempo.