como los monos de gibraltar
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viernes, 22 de octubre de 2010

Iconos televisivos que condecoran mi ropa interior (IV): Hoy Silvia Abascal

En esta mi primera entrada de tan magna sección mejor haría en hablar en pasado, es decir "Iconos televisivos que condecoraron mi ropa interior" porque cuando veía Pepa y Pepe y me ponía todo palote con ambas actrices yo era un piolín de la vida.
Bien es cierto que nunca estuve más salido ni tuve mayor potencia sexual que en aquellos primeros años de pajas, cuando todo parecía posible e ilimitado, cuando las sanas competiciones entre amigos (cada uno en su casa, preciso, que aquí hay mucho julai) se dirimían al día siguiente en términos que incluían "la tenía ya toda roja", "a la sexta me empezó a doler un poco" y premiaban frases como "la azafata estaba tan buena que, poco antes de aterrizar, tuve que ir al baño a hacerme una segunda" o "¿nunca te has corrido en una piscina?".

En ese contexto de pajas a destajo, las actrices españolas, esas benditas actrices españolas que enseñaban las lolas cada dos por tres en cualquier película (práctica que ahora parece inducir a la risa y es denostada como prueba de la falta de calidad del cine español. ¡Valiente tontería!) eran un regalo para los alterados adolescentes de mi generación. Neus Asensi, Maribel Verdú y tantas y tantas otras mujeres nos daban la vida cuando se incorporaban en la cama y, en lugar de cubrirse con las sabanas como en las putas películas americanas, nos dejaban ver más allá.
En ese contexto, repito, a mi Silvia Abascal me ponía una barbaridad y eso que en la serie no marcaba nada (¡puto grunge!), todo lo contrario que su "hermana" María Adánez, que como podéis ver en el video estaba como un queso (me matan los pantalones rotos).
Entre que la serie me gustaba y que ella me ponía mucho pasó lo que tenía que pasar, que me fui a ver una película en la que tenía papel protagonista, "La fuente amarilla", un acercamiento a las mafias chinas en España.
Francamente no recuerdo si la película era buena o mala, ella salía en casi todas las escenas y en varios momentos vestía un quimono, para qué decir más.

Casualidad o no, miro su filmografía y descubro que interpretó a Finea en la adaptación cinematográfica de La dama boba, justo el libro que me encuentro ahora leyendo.

Y, quizás, dando la razón a Mr. Winters cuando dijo que tenía frente de mongolita. A él le dedico este post.