Entrada pendiente desde mi llegada a esta hermandad. Nada menos que desde el 10-10-10 y que simboliza mi pereza extrema a la hora de hacer cualquier cosa que no sea levantar una copa con un relleno alcohólico. Y tenía que hablar de él, de su lugar de sus hazañas. Una entrada-mausoleo que aunque nadie vaya a leer (como es normal) merece la solemnidad debida. Espero que la memoria no me falle y logre hacer de este relato algo más que una mera entrada en un blog de mierda como el nuestro. Aunque mejor, y pensándolo bien, no me propongo algo tan difícil de superar, y que sirva mejor como proskynesis a ese gran trabajador de lo suyo.
Escenario de batalla (y batallitas)
Este as de la restauración (como se dice ahora) se rodeaba de materiales de la más alta nobleza, paredes pintadas de un naranja tirando al ocre, vestigio de frituras ancestrales y mugre acumulada, puerta de cristal amarillo traslúcido que he visto en más de algún baño de piso de alquiler pero que ahora mismo puede servirme para escenificar el sagrado sitio y acrecentar el mito. Diré pues que eran preciosos vitrales que dejaban pasar las últimas gotas de luz y que daban ese aire de misterio y cercanía que permitía al paseante comulgar de forma pacífica con el Grande.
Mesas altas, un cartel de un Unirock del año 4 A.C. que no entendimos muy bien que hacía allí: o bien era un sostén de carga del muro o se trataba de la tapadera de algún vórtice siniestro. Poseía el lugar un encanto sinigual con su carta fotocopiada donde no faltaba las hamburguesas y los bocadillos con una mezcla de quesos marca de la casa y una salsa brava supuestamente auténtica. La música sonaba en un loro que funcionaba con casetes, precios acequibilísimos, licores y botellas llenas de roña, alguna cucaracha, la tele encendida en Telemadrid hasta el programa de Dragó, el cartel que rezaba aquí se puede fumar, y su mujer, doña Paulina, que la incluyo como elemento arquitectónico por su pose esfigiesca y su rictus impenetrable a lo Steven Seagal. Los baños, como era natural, estaban desprovistos de papel higiénico lo cual me mereció más de un disgusto en alguna noche de desenfreno. Una suerte que siempre vaya provisto de cleenex por lo que pudiera pasar. Lo que caracterizaba al sitio, no obstante, era una Viga que había desaparecido y que daba nombre al bar, una especie de gesto cínico del siempre trapero destino.
Soy Leyenda
Alejandro, alma noble logró domar a los bucéfalos clientes a base de copazos, aceitunas en salmuera y panchitos. Con el rigor de su sonrisa y un aire de sofisticación que le daba su genial parecido con el actor Robert Mitchum. Algún hijodeputa decía que era una mezcla entre el mencionado actor, Kirk Douglas, y el enano de twin peaks. Desde el otro lado de la barra no se le escapaba ni media, recordamos la noche mítica en la que un gilipollas le tiró un cacahuete y conoció su fatal destino en la humillación pública. Pese a ser él un ser una mónada de luz, servicial y un gentilhombre donde los hubiera, tenía las tablas suficientes como para dejar en offside a cualquiera que le intentase colar alguna. Como aquella vez que unos vaqueros osaron irse sin pagar sus consumiciones. El bar petado, el loro a pleno, y la banda ya un poco descocada. Los tránsfugas dan unos pasos hacia la puerta. Golpe en la barra. El martillo de Thor. Silencio sepulcral, hasta el puto John Foggerty de la Creedence parecía haber dejado de cantar. El tiempo en standby. El grito primordial: “de aquí no sale nadie sin pagar las copas”. Escarnio ejemplificador, vaqueros acojonados, y a soltar los billetitos.
Se sabía los nombres de todos sus clientes salvo algunos, pero en caso de que su memoria le jugara una mala pasada lo suplía con el clásico gentilicio del personaje en cuestión. Me viene ahora mismo a la mente una anécdota trascendental que creía había pasado al túmulo de los recuerdos, pero sigue viva como si me la hubieran contado ayer. Parece ser que uno de los comensales recién llegado a la capital había sido invitado a pasar por el obligatorio templo de la bebida. Pelotis va, pelotis viene, se le ocurre a uno de sus sagaces amigos una singular apuesta. A priori era bien simple. Debía acudir al local contiguo al bar, y quedarse allí por el plazo de unos quince minutos. Tras el lapso temporal pactado el recién llegado obtendría 50 machacantes frescos para uso y disfrute. Así que hacia allí fue. Se presenta y le atiende un tipo embutido en cuero, que le obliga a sacarse la ropa, o le amenaza con echarle. El chaval aduce que solo quiere tomarse una copa, pero el oso encuerado lo saca al más puro oeste por la puerta. El Copper, lugar mítico a partir de ese momento para quienes oíamos la anécdota caló profundo en el muchacho. La mazmorra que vio parece ser que le afectó enormemente. A juzgar por las fiestitas temáticas que se montan parece más o menos razonable su sentir y pesar.
¿Y la vez que empezó el principio del final? ¿Recuerdan la vez que la policía cargó contra la monada en unas fiestas del dos de Mayo? Alejandro se apuntó a la épica cerrando la puerta, bajando persianas y dejándonos permanecer en el templo sagrado hasta el final de los tiros, los ruidos y la cosa chungalí. Y mientras nosotros nos adobábamos de lo lindo, ganábamos todos. Al final terminamos haciendo un sprint hasta Gran Vía que ni Jessie Owens en los juegos olímpicos de Berlín.
A base de copazo, birraza y una sangría con canela que volvía locas a las nenas fue forjando la leyenda. Eso y las típicas atenciones señoriales. Recuerdo como en un cumpleaños sacó de la chistera una cinta que se había grabado ex profeso y se cascó el cumpleaños feliz de los parchis. Sus grabaciones en cintas eran asimismo legendarias. Una ensalada de ritmos bastante AOR a decir verdad, pero ¿a quién cojones le importa música cuando vas pedo, eh? El único puto sitio de Malasaña donde pinchaban con cintas. Y encima se las llevaban los clientes, comunión total, una puta locura. Luego él las cortaba y pegaba a lo Brian Wilson y hacía sus propias grabaciones con grabaciones que los clientes le llevaban. Está de más decir, y con permiso del término a Ender, que el resultado era de lo más aorizante.
Como en toda liturgia también había rituales establecidos, la típica canción de la CCR que encendía a Alejandro y parecía otorgarle un poder omnípodo detrás de la barra o la tontería de poner la balada del pistolero cada vez que servía una ronda de tequilas. Ahora mismo, y escrito en un puto blog suenan a mierda trenzada, aunque bueno, como siempre digo, hice lo mejor que pude en su memoria y eso, lastimeramente, nunca suele ser suficiente. Se me viene a la mente la frase que decía aquel dramaturgo: “el público siempre quiere más”. Aunque la verdad, no sé bien a santo de que.
Oremos
Hace casi dos años que el templo ha cerrado, Alejandro pasó a mejor vida y ahora mismo hay otra instalación sacrílega en el suelo que una vez pisamos, un bar de éstos seudo modernos; y las copas que bebimos nosotros y ahora beben otros saben a nostalgia y jabón de lavavajillas reseco en el cristal. Quizás, y si no han insonorizado el local, al poner la orejita en la pared, tal vez se pueda escuchar todavía algún grito provocado por un azote de la twighlight zone contigua, y con el sonoro excretar de una persona sobre otra vengan a nuestras mentes pensamientos paradójicos, el de un bar que por autenticidad fue un referente de una época de mierda como la de ahora, pero en la que éramos más jóvenes y puede, quien sabe, menos gilipollas.
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lunes, 7 de mayo de 2012
martes, 11 de octubre de 2011
Follar Gratis
El Mito es el mejor bar de Madrid. Llevo mucho kilometraje de farra y es único bar que no perdono, que cae siempre (aunque cada vez me chuzo menos) La primera vez que fui estaba Javier Gurruchaga con una negra inmensa, y creo que eso me dio la medida del ambiente. Últimamente se ha vuelto muy mainstream, así que no vayáis, no merece mucho la pena. Pero en tiempos, y sobre todo entre semana, era una maravilla donde se juntaba lo mejor de cada casa, traficantes de armas (no sé cómo se distingue a un traficante de armas de un contorsionista, pero esto me lo contó un ex-camarero, y lo cuento para que conste), transexuales (por favor, no veáis la inclusión en la lista como una prueba de mi odio) y proxenetas con sus prostitutas, pero en horario no laboral, a la hora del bocadillo, vamos. Mucha gente de Bulgaria y Rumanía, en definitiva.
Me cuesta contar lo siguiente, pero es un sucedido que me mola. A la gente le gusta que le cuenten cosas en que a) el prota quede bien pero te puedas sentir identificado o b) el prota quede mal pero en plan graciosete (tipo Mr. Bean, un poner) Nones. Nada que me redima por aquí, no hay nada epatante, pero quiero plasmar aquí esta nota de costumbrismo madrileño.
Me tiraba a una gordita de visita en Madrid. Si os parece mal desde un punto de vista estético, es que dais más importancia al sentido de la vista que al del tacto, y MAL. Pero me caía muy mal, y estaba en modo cabrón que te cagas, forzándolo todo, jugando bonito, gol olímpico o nada. Y ahí estábamos, en el Mito, a última hora, mi colega Álex, ella y yo. Y le digo que si quiere trío con alguna que me líe por ahí, que muy bien, pero si no, que nada de nada. Y efectivamente, me lío con una chilena que daría para otro post cuyo teaser trailer incluye la desvirgación de una abuela (!!!!), pirándome a casa y dejándola en el disco pub Mito's con mi tronco Álex. Así que lo que sigue lo sé por segundas.
La gordi se quedó llorando con mi colega, al que todos los del bar miraron como a un cabrón, como al causante de la situación. Entablaron conversación con un chaval de los que andaban por allí. Muy majo, según cuentan. En un momento de la noche, este tío estupendo le comentó a Álex "Oye, tu colega parece que no quiere follar, ¿querrá que le pague o algo?". A lo cual Álex, también con hambre de gol, contestó "Joder, no sé, pero no pierdes nada por intentarlo, ¿no?" Aquí hay una laguna y ya están los dos solos, mi colega y el desconocido. Que necesita ir al baño. En los baños del Mito's hay unas esculturas de porcelana que no se sabe muy bien para que sirven, pero en los de tíos se va a que te hagan pajas y hacérselas a otros y en los de tías a que te la chupen e invitar a droga, normalmente eventos correlacionados, en un baño y en el otro.
Así que el tío elige el baño de tías, porque el sexo de los aseos no importa, si no su función, y se posiciona en el lavabo, a la salida del WC, donde (presumiblemente) está teniendo lugar una boda o algo así. Y sale el varón, y dos minutos después la hembra, haciéndose la digna. Y el enrollao del sexo previo pago acerca pelvis a la chica que sale del WC. A lo cual la chica le responde, indignada y repasándose la frente: "¿Qué pasa, tengo un cartel en la frente que dice "follo gratis" o qué?"
Me cuesta contar lo siguiente, pero es un sucedido que me mola. A la gente le gusta que le cuenten cosas en que a) el prota quede bien pero te puedas sentir identificado o b) el prota quede mal pero en plan graciosete (tipo Mr. Bean, un poner) Nones. Nada que me redima por aquí, no hay nada epatante, pero quiero plasmar aquí esta nota de costumbrismo madrileño.
Me tiraba a una gordita de visita en Madrid. Si os parece mal desde un punto de vista estético, es que dais más importancia al sentido de la vista que al del tacto, y MAL. Pero me caía muy mal, y estaba en modo cabrón que te cagas, forzándolo todo, jugando bonito, gol olímpico o nada. Y ahí estábamos, en el Mito, a última hora, mi colega Álex, ella y yo. Y le digo que si quiere trío con alguna que me líe por ahí, que muy bien, pero si no, que nada de nada. Y efectivamente, me lío con una chilena que daría para otro post cuyo teaser trailer incluye la desvirgación de una abuela (!!!!), pirándome a casa y dejándola en el disco pub Mito's con mi tronco Álex. Así que lo que sigue lo sé por segundas.
La gordi se quedó llorando con mi colega, al que todos los del bar miraron como a un cabrón, como al causante de la situación. Entablaron conversación con un chaval de los que andaban por allí. Muy majo, según cuentan. En un momento de la noche, este tío estupendo le comentó a Álex "Oye, tu colega parece que no quiere follar, ¿querrá que le pague o algo?". A lo cual Álex, también con hambre de gol, contestó "Joder, no sé, pero no pierdes nada por intentarlo, ¿no?" Aquí hay una laguna y ya están los dos solos, mi colega y el desconocido. Que necesita ir al baño. En los baños del Mito's hay unas esculturas de porcelana que no se sabe muy bien para que sirven, pero en los de tíos se va a que te hagan pajas y hacérselas a otros y en los de tías a que te la chupen e invitar a droga, normalmente eventos correlacionados, en un baño y en el otro.
Así que el tío elige el baño de tías, porque el sexo de los aseos no importa, si no su función, y se posiciona en el lavabo, a la salida del WC, donde (presumiblemente) está teniendo lugar una boda o algo así. Y sale el varón, y dos minutos después la hembra, haciéndose la digna. Y el enrollao del sexo previo pago acerca pelvis a la chica que sale del WC. A lo cual la chica le responde, indignada y repasándose la frente: "¿Qué pasa, tengo un cartel en la frente que dice "follo gratis" o qué?"
domingo, 25 de julio de 2010
Bares de Madrid IV: Nueva Visión
El bar de Los Ramones.
Para mi gusto, el bar más divertido de todo Malasaña. Quizás la música (habitualmente rocanrolera o punkarra) no sea del todo mi rollo, quizás Johnny (dueño y pincha. Su obra y milagros en la entrevista del número 37 de Mondo Brutto) a veces se raye y deje sonar discos enteros pero es el único bar que conozco en que parece que puede pasar cualquier cosa en cualquier momento.
Son tantos los bares asépticos que pueblan nuestro castigado Malasaña que la autenticidad del Nueva Visión resalta con (mortecina) luz propia.
Servidor aprecia todo en este bar; la decoración con los habituales posters de conciertos pero también con una memorabilia raruna (esas chanclas de Los Ramones), el uso de ventiladores en lugar del puto aire acondicionado, la rara estructura que hay nada más entrar a la izquierda, las enormes puertas de entrada y del baño...
Bueno, al baño reconozco que no le tengo tanto aprecio pero ¡hey, que importan los meados cuando estás en el bar de Los Ramones!
Ya sabéis: “Motos, cerveza, jamón y Los Ramones. ¡Con dos cojones!”.
Para mi gusto, el bar más divertido de todo Malasaña. Quizás la música (habitualmente rocanrolera o punkarra) no sea del todo mi rollo, quizás Johnny (dueño y pincha. Su obra y milagros en la entrevista del número 37 de Mondo Brutto) a veces se raye y deje sonar discos enteros pero es el único bar que conozco en que parece que puede pasar cualquier cosa en cualquier momento.
Son tantos los bares asépticos que pueblan nuestro castigado Malasaña que la autenticidad del Nueva Visión resalta con (mortecina) luz propia.
Servidor aprecia todo en este bar; la decoración con los habituales posters de conciertos pero también con una memorabilia raruna (esas chanclas de Los Ramones), el uso de ventiladores en lugar del puto aire acondicionado, la rara estructura que hay nada más entrar a la izquierda, las enormes puertas de entrada y del baño...
Bueno, al baño reconozco que no le tengo tanto aprecio pero ¡hey, que importan los meados cuando estás en el bar de Los Ramones!
Ya sabéis: “Motos, cerveza, jamón y Los Ramones. ¡Con dos cojones!”.
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viernes, 23 de julio de 2010
Bares de Madrid III: San Mateo Seis
Más de diez años más tarde tres cosas permanecen inalterables; la decoración, nula salvo por unos collages de figuras del rock que reposan en una pared, el horario, extraño como él solo pues cierran más tarde que los bares pero no están hasta las seis y el jefe, un hombre de pelo largo y cano de mirada imperturbable.
Lo que si ha cambiado es la música, que actualmente es pachanguera y la edad de la gente, que es insultantemente joven.
Espera... si yo paraba por ahí antes de empezar la carrera y ahora va gente que está en su primer año, eso quiere decir que... Oh, ooh, oooh...
:(
martes, 13 de julio de 2010
Bares de Madrid II: Morocco
Infecta discoteca con la peor música posible; el pachangueo petardo.
Pese a haber estado solo una vez (bueno, estuve también en otra ocasión pero iba tan borracho que no me di cuenta de nada) jure y perjure que no volvería en mi vida. ¡Qué música! ¡Qué gente! ¡Qué todo! Un despropósito tan grande que hizo que mi amigo y yo termináramos la copa y pasáramos por la cabina del pincha para indicarle lo mierdero que nos parecía, con el ceño fruncido y gesto enfurruñado, antes de marcharnos del local.
Ni siquiera una buena proporción de mujeres maduras (a las que encontraréis en la larguísima cola para el baño) salva este pafeto de la quema.
Gustará a la gente de provincias que visita Madrid por primera vez.
Pese a haber estado solo una vez (bueno, estuve también en otra ocasión pero iba tan borracho que no me di cuenta de nada) jure y perjure que no volvería en mi vida. ¡Qué música! ¡Qué gente! ¡Qué todo! Un despropósito tan grande que hizo que mi amigo y yo termináramos la copa y pasáramos por la cabina del pincha para indicarle lo mierdero que nos parecía, con el ceño fruncido y gesto enfurruñado, antes de marcharnos del local.
Ni siquiera una buena proporción de mujeres maduras (a las que encontraréis en la larguísima cola para el baño) salva este pafeto de la quema.
Gustará a la gente de provincias que visita Madrid por primera vez.
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martes, 6 de julio de 2010
Bares de Madrid I: Red Bar
Pero entonces, ¿qué separa al Red Bar del resto de abrevadores donde suelo cenar antes de salir por Malasaña? ¿Son sus extraños sillones aterciopelados? ¿Los múltiples espejos que hay en sus paredes? ¿O quizás se trate de los grasientos juegos de mesa que ponen a disposición del cliente? Ninguna de las anteriores.
Lo que le hace único es la curiosa personalidad de sus propietarios; un, supongo, matrimonio y su, supongo, hija.
El padre es bastante crack y aunque a veces parece que te está vacilando es un tío muy majo. Tiene el gesto y los andares de quien lleva años pasando de todo, de quien está ahí pero pero podría estar en cualquier otra parte que lo mismo daría. Hace unos años debió pasar por una etapa complicada porque ponía una y otra vez Sultans of swing. Ojo, no el disco, LA CANCIÓN. Joder, esos fueron tiempo duros.
La madre, que ahora dudo si tiene el pelo completamente blanco o es una mezcla entre rubio y cano, tiene pinta de ser también bastante peculiar pero la he tratado poco .
La que resplandece con luz propia es la hija. Como calculo fatal la edad no sabría decir qué años tiene, aunque echando cuentas deberían ser mínimo 17 porque yo la recuerdo sirviendo desde hace al menos 7 años, cuando andaba muy presumida de la barra a la cocina y de la cocina a la barra pasando entre los sillones y controlando por los espejos si la gente la miraba. Ella, que siempre ha sido muy salada (o, en palabras de algún conocido, un poco pesada) se paraba en las mesas y para cuando te querías dar cuenta ya se había introducido en tu conversación con una mezcla de picardía y vacile totalmente sacado del padre.
Una familia muy curiosa.
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