como los monos de gibraltar
Mostrando entradas con la etiqueta si pongo una foto de la campanario me echan tio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta si pongo una foto de la campanario me echan tio. Mostrar todas las entradas

jueves, 15 de julio de 2010

Viviendas Pegamin XVII: El campanario de una iglesia

Tolón. Tolón. Tolón.
Son las tres de la mañana y la campana vuelve a sonar. Te revuelves un poco en el saco de dormir del carrefour y en tu sueño un ser con la cara desencajada te golpea tres veces. Tu cerebro, como último recurso para no perder la cordura, lleva ya tiempo incorporando el sonido de las campanas a tus pesadillas, a veces con resultados escalofriantes.

Dolido por haber sido rechazado como miembro del blog menos exigente de la Internet hasta cuatro veces (esnifando pegamin, pegamin 2000, pegamin 3000, mini pegamin), decidiste mandarlo todo a la mierda y dejar trabajo, novia y amigos. Te hiciste cicatrices en la cara con un cuter para mostrar tu compromiso con la marginalidad y en una última concesión a tu antiguo ser romántico, decidiste vivir como alma torturada en lo alto de una iglesia de capital de provincias.
Al principio sentías que debías algo al lugar que habías ocupado y cumplías rituales de hombre encapuchado que solo deja ver su sombra a gente asustadiza. Sin embargo, el personaje creado se fue apoderando de ti y ahora lanzas tus excrementos en pequeñísimas porciones, indistinguibles de la mierda de un gato, a los niños que hacen la comunión, a las novias que visten un falso blanco y a las beatas de domingo.

Ay, si tan solo te hubieran cogido en el pegamin, querido anónimo...
Tolón. Tolón. Tolón. Tolón.