Los inicios de este galo fueron en esa siempre desagradecida música de librería, bajo el seudónimo de Joachim Sherylee tiene un par de discos inencontrables en el sello Musax, el que también daba amparo a gente cómo el inmenso Camille Sauvage (del que les recomiendo encarecidamente el disco Fantasmagories, con el que Badalamenti se debió matar a pajas), y en el que en el 75 siguió con Suspense, adoptando ya su nombre real, en un álbum incipientemente cósmico que posiblemente seguía sus raíces de músico librero creando un sonido que perfectamente podría ser el soundtrack de un Future Noir. En Musax también saca un disco de año inconcreto titulado Cosmos 2043, que va por derroteros más espaciales rollo Moon Birds y del que llegaron a samplear el tema Earth Message los Chemical Brothers en la canción Got Glint? del Surrender. Por la portada con un C3PO podríamos sospechar que es post-Star Wars, es decir, que se podría asegurar que antes, precisamente el mismo año de Supense, editó The Strange World Of Bernard Fevre, el que seguía una misma línea que los anteriores, con faleras algo más experimentales y barrocas, y en el que también se va notando un perfeccionamiento de esas melodías cósmicas tan características suyas. Este ultimo lo lanza bajo el sello L'Illustration Musicale, el que tenia en su plantilla a auténticos pioneros electrónicos como Roger Roger, uno de los amos y señores de la exótica más marciana. Allí también le habían editado un disco a Jacky Giordano, el que posteriormente se convertiria en el mecenas de su nuevo proyecto Black Devil, y al que el mismo Fevre le quita toda autoria artística y dice no ver desde el 79 tras desaparecer después de montarse unos chanchullos con las ayudas del estado. Aunque antes haría una autentica rareza llamada Ouvre La Fenêtre, por la que ma-to, como diría la Esteban, ya que presuntamente es un EP de chanson editado por la multinacional Barclay, que tiene toda la pinta de ser una de las movidas de Giordano. Ya cómo Black Devil consigue una buena difusión con la RCA y saca en el 78 su debut Disco Club, que como sabrá todo buen pegamita, la portada es la diablesa de ébano de imponentes tetas que da avatar a Ms. Pussy, un disco que doy por sentado que ya lo han escuchado hasta aburrirlo. El disco es cojonudo, sí, es el primero que se sepa en el que Fevre usa vocales y las vocoderiza, y en el que se lanza de cabeza al Disco, en lo que vendría a ser su sonido definitivo.
Después de ser casi dos décadas una de esas galletas perdidas en el olvido, uno de sus temas fue incluido en las mas que recomendable serie de compilaciones de easylistening/lounge/disco The Mood Mosaic, concretamente la Supervixens del 97. Pero no es hasta el 2002, cuando Luke Vibert incluye uno de los temas de su Strange World en sus geniales Further Nuggets, que el bueno de Bernard comienza a dar golpes al ataud, ya que por entonces se encontraba completamente inactivo tras una etapa ignota en los 80 bajo el seudónimoMilpatte. Vibert, absolutamente flipado por el sonido de Black Devil decide con el apoyo acérrimo del locatis de Richard D. James reeditarlo en Rephlex, aunque no antes sin tener que darse de hostias con Morgan Geist, que pretendía hacer lo mismo en su sello Environ. Al final Rephlex lo edita de manera dispersa en varios maxis y un single, lo que comienza a despertar rumores debido a su sonido imperecedero que en realidad es una treta de Aphex y Vibert para montarse un alter ego retro, lo cual toca los cojones a Bernie, el que sale de su tumba para decir esta boquita es mía. Crecido en vista de la aceptación de un disco que en su época no había pasado más allá del malditismo, decide parapetarse en Lo Recordings, remozandolo esta vez cómo Black Devil Disco Club y titulándolo cómo 28 After sin comerse mucho el tarro que digamos, del que poco después no tardan en encasquetar en clave Dub un discretito disco de remixes de marras. Dos años más tarde, ya en 2008, tras hacer alguna cosita cómo un remix para In Flagranti en el primer volumen de la compilación cósmica Milky Disco y pasearse por festivales de modernas afetaminadas, se curra nuevas canciones desde una misma tónica, con la que por mi podría seguir hasta la saciedad, en un LP titulado Eight Oh Eight. Y este mismo año ha hecho lo mismito que con Disco Club pero con Strange World, en lo que se podría considerar cierta maniobra de jetismo, pero que se le perdona por ser un procer del Disco que ha estado demasiado tiempo en silencio.