como los monos de gibraltar
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sábado, 4 de diciembre de 2010

Un dos tres strike.... Cú! Cú!

Estoy muy cabreada.
El BOE extraordinario del 3 de diciembre confirma, asienta y consolida la muerte de un gran tramo de la menoscabada agencia civil, históricamente raquítica en nuestro país.

No es solo por el tema de la militarización (que merece párrafo aparte) no es solo por el tono aparentemente prestidigitado de las medidas, su urgencia traicionera y su forma de Real decreto... Es que manda narices la cosa, el documento está lleno del lenguaje mántrico de la socialdemocracia y es una mierda del tamaño de un piano. Sencillamente hay que sentarse a mirar como se desmonta el precarísimo estado social a disposición de la ciudadanía para pasar a unas políticas activas de empleo que apuestan por la privatización de la gestión pública de los recursos humanos y la cesión de amplios sectores de interés marcadamente general.

Me ofende intelectualmente que se intente vender esto como denodados intentos por solucionar los problemas económicos de los españoles, y me ofende aún más que se haga ahondando en los resquicios menos democráticos de nuestra constitución.

Es vergonzante, que una medida como la de hacer imposible la resistencia política vía militarización de servicios tenga lugar en un país civilizado. Tengan o no razón, sean o no unos desvergonzados, aquellos que protestan. Se está cayendo en un enorme agujero del que no se podrá salir, cuando se le permite al estado recurrir a la sedición para acabar con un conflicto laboral. Si bien una huelga ilegal, por muy inoportuna que ésta sea tanto a nivel nacional como internacional, no se acoge a derecho. Esta respuesta resulta un ejercicio des-poroporcionado y mezquino, a la par que anti-constitucional si nos centramos en el espíritu de los artículos que defienden los derechos ciudadanos y las características formales que deben caracterizar las acciones de la administración.

Es un atropello decimonónico hacer que el ejército sirva para hacer bullying político a un colectivo de ciudadanos y que por arte de birlibirloque se transforman en criminales bajo jurisdicción castrense. Eso es alienar la ciudadanía en función de los intereses del estado.

Me enferma.

Los controladores están plenamente afectados por este atroz paquete de medidas, son igual o tan inmorales como el resto de su sociedad. Me parece irrelevante en este caso que tengan razón o no. Lo criminal, lo imperdonable es esa exhibición weberiana de fuerza, "somos el gobierno", "contamos con el monopolio del ejercicio de la violencia..."

Recordadlo españoles!
Vedlo mercaderes!

Y encima nos saldrán con el voto útil!