como los monos de gibraltar
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lunes, 8 de febrero de 2010

Edwige Fenech

Engendrada en el 54 en Argelia por un padre natural de Francia y una madre Siciliana de origen tunecino, de ahí esos rasgos exóticos que tan berracos nos han puesto durante tantas películas, con 6 añitos, tras la independencia del país, se traslada a Niza, donde como toda niña de bien quiere ser bailarina y comienza dar clases de danza clásica, las que seguro que le vinieron de puta madre para endurecer esas nalgas pétreas y cultivarse esa cinturita de avispa que se gastaba en sus mejores años. Ya con 17 añitos, despues de ganar algun certamen de belleza, se casa con un francés nueve años mayor que ella, lo cual cabrea a sus padres que se oponen en redondo, y con el que se come ese odioso "ya te lo dijimos", tras separarse sin durar mas de un año a causa de los ataques de cuernos del muchacho. Un trangulo que la llega a marcar de tal manera que decide repudiar el matrimonio hasta día de hoy, que no ha vuelto a casarse, aun liándose con cavalieris de aúpa. Libre y sin compromiso decide hacer su vida trasladándose a Cannes, se matricula en la facultad de medicina, aunque su vocación siempre haya sido el faranduleo, con lo que también decide probar suerte como Miss Francia, pero le impiden la inscripción debido a que había estado casada, ofreciéndole como alternativa que se presente a Miss Europa, que aquel año se celebraba en Italia y en donde queda en un dignísimo segundo lugar, llamando la atención de los cazadores de talentos que buscaban una cara bonita, la que a ella le sobra.

Enseguida le proponen trasladarse a Roma, donde consigue su primer papel principal, después de haber tenido un par de trabajos de reparto en Francia, uno de ellos incluso sin acreditar. El filme en cuestión es Samoa, regina della giungla, en el que interpreta una amazona ligerita de ropa que pasea palmito del brazito del héroe de turno, la cual tiene un tremendo éxito en Alemania, en donde estas producciones Pulp a finales de los 60 arrasaban. Eso le lleva a desplazarse al país teutón y rodar coproducciones que le hacen empezar a granjearse una pequeña carrera como actriz de insinuar cacha, consiguiendo allí su primer papel protagonista en Madame und ihre Nichte, la que irónicamente resulta un estrepitoso fracaso debido a la falta de tono picantón. Por esta época también comienza a ejercer de fotomodelo erótica para diversas revistas tórridas, alcanzando el estatus de sex symbol internacional e incluso llegando a ser Playmate de Playmen en febrero del 68.



Pero no es hasta el 69 cuando realiza su primer papel en otro de los géneros, aparte de la comedia erótica, por el que más se la recuerda: el giallo. Tras este papel en Top Sensation, en el 70 se fija en ella el insigne Mario Bava, que le hace un hueco en 5 bambole per la luna d'agosto[1], película de la que años mas tarde, como hacen muchas Scream Queens, renegaría como una pánfila por su contundente violencia, lo que ahora puede parecer aun más incongruente viendo su ultimo cameo. En todo caso, siempre se ha mostrado distante del puritanismo, ya que si bien ha puesto morritos contra esa violencia misógina cinematográfica italiana que le toco de lleno, jamas se ha escondido ni arrepentido de su condición de musa y vedette picarona en sus vodeviles y comedietas.



Este periplo italiano por el genero le lleva a conocer a Sergio Martino, el que sería uno de sus grandes benefactores y el que se la propone a su hermano Luciano, que ejercía como productor de Lo strano vizio della Signora Wardh[2], donde finalmente interpreta uno de su papeles más recordados en este thriller erótico de corte británico con maravillosa banda sonora de Nora Orlandi. El éxito es tal que deciden repetir el reparto principal en La coda dello scorpione[3], pero al final se trunca el proyecto debido a que está preñada de su hijo Edwin, del que por cierto nunca ha aclarado quien es el padre. El reparto finalmente cambia completamente, su substituta acaba siendo la suecaza Anita Strindberg, quedándonos sin ver la mezcla explosiva que sería su presencia con la poco prolífica Janine Reynaud. Aun así, Sergio Martino no estaba dispuesto a dejar pasar la estela de susodicho reparto y rueda Tutti i colori del buio[4], con el mismo elenco y en la que Fenech interpreta a un personaje muy similar a la asediada señora Wardh, aunque esta vez en una linea argumental de tintes esotéricos la cual es irremediable relacionar con el diabolico clásico de Polanski, el que por cierto se interesó por ella para un proyecto que no llegó a cerrarse.



Ese mismo año se lía con Luciano Martino, con el que tiene que mantener su relación en secreto ya que estaba casado, y gracias al que comienza trabajar exclusivamente para su productora, rodando diversos giallos y sexploits, como Perché quelle strane gocce di sangue sul corpo di Jennifer?[5] en la que hace una inolvidable sesión fotográfica con body painting o volviendo a trabajar con Segio Martino, en lo que sería su primer papel como Femme Fatale después de una sucesión de roles de mujer apaleada, en una adaptación del Gato Negro de Poe titulada Il tuo vizio è una stanza chiusa e solo io ne ho la chiave[6].



Nude per l'assassino[7] es su ultima película giallesca y a partir de entonces se ve encasillada para goce y disfrute del personal como actriz cómica de obligada escena de tetamen. Lo cual suma a su bagaje innumerables producciones italosexploits interpretando a doctoras, taxistas, enfermeras, profesoras, milikas, policías, juezas y mujeres de vida alegre en general que siempre acaban inevitablemente magreadas por el más feo del pueblo. Esas que han pasado al imaginario colectivo celtibérico por ser la comidilla de la parrilla de Telecinco de principios de 90. Durante esta etapa, ademas de una multinterpretación de rubia y morena, hace su primer parrús con Lucio Fulci en el filme La pretora[8]. También acaba teniendo gran parte de culpa del éxito de Alvaro Vitali, más conocido como Jaimito, debido a la gran acogida que supuso L'insegnante[9] y con el que después hizo unas cuantas pelis siendo ella más reclamo que el propio enano bizco mostrenco.



El genero de tetas italianas y humor grueso se colapsa a principios de los ochenta, con una Fenech convertida en un autentico mito erótico, que da pie a ser la imagen en la que se basan personajes fumettescos como Ulula, y que se prodiga en publicaciones sicalípticas varias enseñando atributos con sus mejores modelitos camp en paginas desplegables. Poco a poco la industria cinematográfica italiana va perdiendo el fuelle que tenía y ella, que en el fondo buscaba acercarse al drama, comienza a verse obligada a retirarse de la gran pantalla para empezar a adentrase en el tubo catódico a base producciones para la RAI. En los 90 rueda de nuevo con Sergio Martino una miniserie titulada Delitti privati, e incluso hace alguna incursión como presentadora de televisión llegando a ser anfitriona del Festival de San Remo. Ya como toda un señorona se lía con un buen partido como era el presidente de Fiat y Ferrari, etapa durante la que aprovecha para montarse su propia productora dedicada a telefilmes, los que debe endosar a esos kingpins italianos de altas cúpulas mediáticas a base de guiños, sonrisas cómplices y escotes de infarto. A día de hoy tiene un novio bohemio y ha regresado tímidamente al genero fantaterrorífico hecha una chavala, dejando ver su leonina melena negra y su intimidante presencia de cougar en Hostel 2, por capricho de Eli Roth, al que fijo que, como a usted y servidora, más de una paja le cayó con esa mirada felina que se gasta y esas tetas tan resultonas con pezones Marbú que siempre ha tenido.

[1] Cinco muñecas para la luna de agosto
[2] La perversa señora Ward
[3] La cola del escorpión
[4] Todos los colores de la oscuridad
[5] Las lágrimas de Jennifer
[6] Vicios prohibidos
[7] Desnuda ante el asesino
[8] La juez y su erótica hermana
[9] Pecado venial