como los monos de gibraltar
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sábado, 23 de octubre de 2010

Bares perifericos Pegamin (I). Bar los cantos

"Es que a ese bar sólo entran gentes de mal vivir y extranjeros despistados como tú, Macarrismo. Y supongo que taxistas. Los bares que están cerca de las estaciones de autobuses son para evitar siempre"
Anónimo Triste

Cabeza de Castilla. Mediados de agosto. Día caluroso y seco como es costumbre en esas latitudes. Mediadodía.
El infortunado viajero, aquejado por el hambre, vaga por los contornos de la estación de autobús, consciente tanto de que si tarda mucho perderá su transporte como de que si no se aleja más de la estación no podrá encontrar ningún lugar que sacie su apetito con una buena relación calidad precio.

Tras unos minutos de vacilación se detiene frente a un tugurio de aspecto infame, que a modo de subtitulo luce un orgulloso "El rey del bocadillo" y una pizarra donde enumera las 120 clases de bocadillo que ofrece a quien tenga el valor de entrar a pedirlos. El tiempo y el hambre apremian así que el viajero entra con paso decidido en el local.

Personajes:
PARROQUIANO 1
PARROQUIANO 2
EL VIAJERO
EL CAMARERO
PARROQUIANO 1
PARROQUIANO 2
MERETRICES
SEÑOR MAYOR
SEÑOR ALBAÑIL DEL AYUNTAMIENTO
GITANO
GAÑÁN
TAXISTA

Acto primero y único:

PARROQUIANO 1:¿has visto? casi me toca el cupón
PARROQUIANO 2: Anda ¿a cuánto te has quedado?
P1: tocó el 08 – 13 – 22 – 25 – 28 – 46 y yo tenía el 08 - 12 - 21 - 25- 08 - 48, casi ná
P2: ¡tu lo que tienes es más cuento que calleja! ¡Otra caña!
(Risas de sendos parroquianos y del camarero)
El viajero entra en escena, abotargado, hediendo a alcohol barato, y a no ducha.
VIAJERO: buenas tardes
CAMARERO: buenas que te pongo
VIAJERO: ¿bocadillo de jamón podrá ser?
CAMARERO: pues justo ese no tengo hoy
VIAJERO: pueees, pincho de tortilla y caña
CAMARERO: solo hay tortilla de chorizo
VIAJERO: me vale
CAMARERO: marchandoo tortillaa de choriz0o y cañaaa!
El camarero hurga en el armario de debajo de la barra de donde saca un bulto envuelto en papel encerado que mete a un roñoso microondas.
PARROQUIANO 1: ... pues eso mismo que el otro día donde la Yanire y la Paula... 30 euros... borrachera nos cogimos...
PARROQUIANO 2: cojón, ahí vienen las reinas de Roma7
Dos señoras de acento latinoamericano inderterminado salen de las brumas del fondo del bar y se dirigen hacia nuestros honrados parroquianos.
MERETRIZ: Chiicos, que parese que Paula se quedó enserrada en la habitación y no pueede abrir la puerta, subís a ver o llamamos a los bomberos o qué
PARROQUIANO 2: quita, quita vas a llamar a los bomberos para una tontería, voy a ver que pasa.
Desaparece con las dos mujeres en la bruma del fondo del bar.
El viajero atiende a la escena intentando no perder detalle mientras come, procurando pasar desapercibido.
Entra al bar un señor mayor de aspecto elegante a la par que cansino; pantalones de hilo chaqueta de pana, pañuelo saliendo del bolsillo de ésta, chaleco, camisa, corbata, gorra de hilo y bastón.

CAMARERO: ¡Buenos dias Don Antonio ¿Lo de siempre?
SEÑOR MAYOR: Buenos días nos de Dios, eso mismo.
CAMARERO: pues aquí van un carajillo y un corto clara. ¿Cómo llevamos el día?
SEÑOR MAYOR: pues como todos hijo, como todos.

El señor mayor se acaba sus consumiciones en menos de dos minutos y sale del bar, sin duda dirigiéndose al siguiente bar donde empapar el hígado, como cada día, a la espera de una dulce muerte por cirrosis fulminante.

Justo después de la salida de escena del anterior personaje entra otro hombre de alrededor de 60 años.
CAMARERO: Hombre, el que faltaba por aquí. ¿Cómo estamos?
SEÑOR ALBAÑIL DEL AYUNTAMIENTO:¿Qué como estamos?
( interludio, imaginar con ritmo de copla)
Como estamos, como estamos
que estamos fenomenal
que estamos fenomenal,
y con un par de copas de más.
CAMARERO: ¡Bravo! ¡un aplauso por el Señor Albañil Del Ayuntamiento! ¿qué te pongo?
SEÑOR ALBAÑIL DEL AYUNTAMIENTO: un anisete chico.

Tras ésto, entra por la puerta un individuo de unos treinta años, el más joven del lugar con diferencia si exceptuamos al viajero, gitano, con camisa negra de manga corta y playeros deportivos cargando con un bulto de naturaleza misteriosa. En una plaza de aparcamiento, tirada de cualquier manera le espera una superBH de los 80.
Al verle, los parroquianos estallan en joviales carcajadas.

GITANO:¿qué pasa compadres, nunca habéis visto un gitano en bici o que?
PARROQUIANO 1: ¡Ten cuidado que te van a poner una multa por exceso de velocidad! juas juas juas
GAÑÁN: ¡Qué te has dejado la bicicleta aparcada en doble fila! jo jo jo
Tras diversas jocosa observaciones sobre el gitano y su medio de locomoción, éste entrega el bulto a alguien al fondo del bar y se dispone a sentarse a tomar algo cuando entra un hombre orondo, calvo y sudado.
TAXISTA: Gitano mecagoendios quita la puta bicicleta de ahí que no tengo donde aparcar el taxi, ¡la próxima vez aparco encima!
GITANO: ¡No te preocupes hombre , que todavía vas a adelgazar!
El viajero , que ya ha acabado su comida y su bebida hace un rato decide irse para no perder su autobús, apenado por no poder prolongar su estancia en ese lugar.

Tras abonar su consumición, equivocarse con el cambio y salir por la puerta, todavía tiene tiempo de escuchar una sonora colleja dentro del local pero el viajero, que nunca ha sido hombre animoso, no se atreve a volver a ver quienes son las partes en litigio.