como los monos de gibraltar
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sábado, 1 de mayo de 2010

Ayer fuí a ver a Iggy Pop...

...y ví un gran concierto. Bueno, debería decir que fuí a ver a los Stooges, ya que la formación, el repertorio, el cártel (excepto parte del merchandising) rezaban que los que allí estábamos era para ver a los Stooges. Pero yo creo que íbamos a ver a Iggy Pop. Igual que cuando tocaba Tin Machine la gente iba a ver a Bowie. Porque hay entidades que ocupan más espacio del que las pertenece y acaban dominándolo todo. Y este es el caso que vimos ayer: un Iggy pletórico, en forma a pesar de la edad y lo que lleva encima, un provocador, un narcisista al que le encanta enseñarse, con una voz que aguantó el tipo, un físico acojonante y unas ganas de cachondeo tremendas. Por una vez, el artista se comió al público. Aunque el personal estaba entregado y el público de Madrid es muy agradecidito mi impresión es que nos quedamos cortos para lo que el abuelo solicitaba. El tipo buscaba respuesta en todo momento, jaleando a la gente, provocando, cubriendo todo el escenario para que los pobrecitos que siempre apuramos la entrada podamos echarle un vistazo desde los laterales de esa mierda de sala que es La Riviera, el baño turco de las salas de conciertos, un puto laberinto de esquinazos, palmeras y palcos bien orientados a cualquier sitio menos al escenario. Empezó por los bises porque no iba a ofrecer bises. Un mostro. Todo el mundo alucinado porque sin decir ni buenas tardes nos tiró a la cara "Raw Power" y "Searching and Destroy". No sabíamos que la táctica consistía en darlo todo en un tiempo corto: 1 hora y cuarto justita que fue tan intensa que no llegó a saber a poco pero que dejó a la gente con ganas de más. Entre medias poses de rockstar de la buena, fuckyous, invitación a bailar con él en el escenario a los parroquianos (algunos casi de su quinta), bailes frenéticos, sonrisas, baño de agua mineral, robo de copas al público y, faltando a su palabra después del incidente del Carnegie Hall, (cuando un desagradecido fandom se apartó dejándole dar con su amojamados huesos de adamantium en el duro suelo) salto sobre sus enfervorecidos fans que esta vez si le recojieron, le manosearon y le devolvieron sano y salvo al escenario para que pudiera mostrarnos su polla y su culito escurrido.Nunca he visto a nadie que se guste más que Iggy.
Al final: dos orejas, rabo y vuelta al ruedo.

Y alguna acabó con su vieja polla en la boca, me juego lo que sea.