
Hoy al ir a desayunar me he topado con una plaga de moscas verdes en mi cocina. Verdes y a veces doradas, con un brillo de metal, torponas, pesadas. Las he expulsado y las he matado, y al cabo de dos horas seguían allí, ramoneando en la ventana.
Al final, creo que he dado con la fuente del Mal. Estaba detrás del frigorífico, en un pequeño légamo primordial encostrado en el suelo. Allí debió de haber "algo" y ahora había una especie de cascarones vacíos, que en el caso de las mariposas llamaremos ninfa, pero en este, menos graciloso, llamaré puparios o, incluso, sarcófagos. Parecían pequeñas pieles de cacahuete, cóncavas y parduzcas; las he recogido con una tarjetita de Saneamientos Moral y han bajado deslizándose y temblandito hasta la bolsa de la basura.
