como los monos de gibraltar
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domingo, 7 de febrero de 2010

CIENCIA FICCIÓN GUARRA 18: The silent Years

Ustedes,que están de vuelta de todo, como personas postmodernas que son, quizás piensen que la ciencia ficción guarra en el cine es una cosa de ahora, producto de esa visión cínica del mundo que debe tener todo ser humano del siglo XXI. Se dirán:"Claro,esto de los robots que follan y los aliens salidorros en el cine es una cosa pop producto de las mentes calenturientas de los pervertidos de Hollywood durante las últimas décadas".
Muy mal.
La ciencia ficción guarra es algo que se remonta al origen mismo del género, a los años del cine mudo, los silent years. Para sacarlos de ese pozo negro de desconocimiento en el que se hayan sumidos vengo a hablarles de dos obras maestras que demuestran que la guarrería fantacientífica no es cosa reciente, que ya nuestros abuelitos soñaban con robots eróticos y bellas alienígenas sedientas de amor. Y para ello les invito a revisar dos películas ineludibles que marcaron un antes y un después de la cochinada futurista.


1- METRÓPOLIS: Famosísima película de Frizt Lang, mil veces homenajeada por gente sabia. Hasta Queen lo hacía en un vídeo. Historia distópica, origen de toda peli de ciencia ficción que quiera presentar un futuro urbanita tremendo, lleno de masas alienadas y ambientes futuristas agobiantes. Y uno de los personajes
principales es María, una verdadera puta robot del mal construida por un malévolo científico para confundir a las masas embrutecidas, para arrastrarlos al mal, a la rebelión y al desastre colectivo. Lo gracioso del asunto es que María, nuestra  roboguarrilla, seduce también a las clases altas con sus bailes de vicio puro y a los proletarios con sus arengas demagógicas. Se mueve por toda la escala social metiendo cizaña y usando su belleza y sus malas artes femeninas para conducir a la ciudad al apocalipsis. Robots, mujeres, sexo, maldad y rebelión... todo junto a lo bestia en el primer robot femenino protagonista de la historia del cine. No se podía empezar mejor y más claro.




2- AELITA: Si Metrópolis es ciencia ficción germánica con mensaje político conciliador, defendiendo un pacto social entre las clases pudientes que se dejan llevar por la mala vida y los proletarios cabreados por tanta injusticia y trabajo duro, Aelita es una fantasía espacial rusa con mensaje revolucionario comunista.Es también la primera película de viajes espaciales de la historia. Una princesa marciana en celo se fija en un joven y hermoso revolucionario ruso al que espía por un telescopio. Logra que el camarada se traslade a Marte en un cohete a y allí lo convence para dos cosas: liarse en una bella historia de sexo interplanetario y encabezar una revolución de las clases oprimidas marcianas para derrocar un gobierno que tenía a la princesa prisionera. Pero una vez logrado el objetivo, a la princesa se le va la cabeza e instaura una dictadura, como buena mujer fatal que se precie. Su amante ruso no tiene más remedio que matarla como a una perra rabiosa, poniendo fin a su historia de amor extraterrestre y despertando de lo que no era más que un sueño loco de funcionario comunista aburrido de la vida. Fíjense que otra vez tenemos personaje femenino de fantaciencia en forma de bella marciana y que de nuevo resulta ser una criatura seductora pero peligrosa. Y es que en aquellos primeros años de ciencia ficción guarra tenían claro, independientemente de la ideología, que los robots con tetas y las marcianas calentorras no podían ser nada bueno por mucho morbo que dieran. Eso sí que cambiaría con el tiempo y ahora ya no está tan mal visto lo de ayuntarse con criaturas no humanas. Y en eso estamos, en la edad de oro del coito de ciencia ficción, que quizá ya intuyeron aquellos pioneros del cine mudo, pero que no se atrevieron a llevar a sus últimas consecuencias.