Hasta ahora hemos visto como la ciencia ficción guarra campaba a sus anchas por las pantallas de cine. Es hora de aclarar que la pantalla pequeña del televisor también se ha visto infectada por el virus de los robots que follan y los aliens pervertidos. Y para mostrarles como las cerdadas futuristas se introducen sibilinas en nuestros hogares, contaminando nuestro electrodoméstico preferido con sus impúdicos conceptos, les vengo a hablar de tres series recientes que han llevado la idea del robot fornicador y el alien violador a sus últimas consecuencias sin que casi nos percatáramos de ello. Incluso sentados en nuestra sala de estar, inocentes en nuestras hogareñas horas de ocio tontuelo, nuestros sentidos se ven bombardeados por el sexo bizarro del futuro. Pulsen el botón de su mando a distancia que pone SEX y a disfrutar como perras.

BATTLESTAR GALÁCTICA: Inquietante ejemplo de como el siglo XXI representa un paso más en la pérdida total de la inocencia en esto de la ciencia ficción. Unos pervertidos pillan por banda una inocentona serie de ciencia de finales de los setenta, una cosa simple y agradable con los últimos supervivientes de la humanidad, muy machos ellos, luchando contra unos perversos robots alienígenas, y la convierten en un despelote, en una oda al fornicio con máquinas que clama al cielo. Los cylons ya no son esos inexpresivos tipejos disfrazados de robot cutre de "La Guerra de las Galaxias". Ahora son verdaderas top models lujuriosas que no es que quieran joder a la humanidad... es que quieren joder CON los humanos a toda costa. Verdaderas máquinas llenas de amor que se hacen pasar por humanas para hibridarse con el primero que encuentran. Una verdadera obsesión por cepillarse a los pasajeros de Galactica. Los pobres machos seducidos se quedan entre confusos y asqueados cuando descubren que los tostadores se lo montan mejor que las meras hembras humanas, que resultan demasiado machotas en comparación. Destacar que la hibridación contraria, el macho cylon con hembra humana también se produce pero con nefastos resultados.

BATTLESTAR GALÁCTICA: Inquietante ejemplo de como el siglo XXI representa un paso más en la pérdida total de la inocencia en esto de la ciencia ficción. Unos pervertidos pillan por banda una inocentona serie de ciencia de finales de los setenta, una cosa simple y agradable con los últimos supervivientes de la humanidad, muy machos ellos, luchando contra unos perversos robots alienígenas, y la convierten en un despelote, en una oda al fornicio con máquinas que clama al cielo. Los cylons ya no son esos inexpresivos tipejos disfrazados de robot cutre de "La Guerra de las Galaxias". Ahora son verdaderas top models lujuriosas que no es que quieran joder a la humanidad... es que quieren joder CON los humanos a toda costa. Verdaderas máquinas llenas de amor que se hacen pasar por humanas para hibridarse con el primero que encuentran. Una verdadera obsesión por cepillarse a los pasajeros de Galactica. Los pobres machos seducidos se quedan entre confusos y asqueados cuando descubren que los tostadores se lo montan mejor que las meras hembras humanas, que resultan demasiado machotas en comparación. Destacar que la hibridación contraria, el macho cylon con hembra humana también se produce pero con nefastos resultados. Y es que las máquinas clavan mucho mejor el papel de macizorra caliente que lo de machote ligón. La máquina de follar es, por definición, hembra. La lógica de las supermentes artificiales no deja lugar a dudas sobre ello.
TERMINATOR: LAS CRÓNICAS DE SARAH CONNOR: Otro ejemplo del avance imparable del folleteo mecánico. En esta serie basada en las películas de James Cameron, un tipo obsesionado con la ciencia ficción guarra, el terminator ya no es un bestia obsesionado con matar y poco dado a los juegos de seducción. Qué va. Esta vez la terminator que viene a proteger al pesado de John Connor es una calientapollas adolescente, un modelo de curvas peligrosas y carita de zorrón que se pasea por casa en ropa interior.Esto hunde en un mar de dudas a un John Connor en plena edad del pavo que se mata a pajas pensando en si follarse a su guardespaldas mecánica. Y es que el John Connor del futuro parece querer apuntalar su tambaleante heterosexualidad, herida de muerte por una madre dominante y marimacho. Comprende que enviar terminators culturistas puede acabar por destruir su vacilante hombría y se cura en salud enviándose la vagina artificial hightech con patas más avanzada de la historia para ver si por fin descapulla y se hace hombre, aunque sea con una realdoll asesina. Pero ni con esas. John Connor parece más interesado en su apuesto tío del futuro. A pesar de este fracaso aparente de los robots que follan, la serie aclara sin lugar a dudas que Skynet ha llevado su deseo de infiltrarse entre los humanos a sus últimas consecuencias y sus terminators están más que preparados anatómicamente para satisfacer las pulsiones sexuales de sus presas. La versión supertecnológica del "Aquí te pillo, aquí te mato". Y de propina la perra de Garbage haciendo de madre terminator castradora. Terrorífico.

V: El tercer ejemplo de un viejo concepto pervertido por la ciencia ficción guarra. Para ser sincero he de reconocer que la serie original ya fue pionera en las relaciones interespecies del universo. Las lagartas de V fueron en su momento todo un hito del erotismo alienígena, con sus bocas capaces de tragárselo todo, sus uniformes ceñidos a lo Ilsa y sus apetitos desmesurados. Era inevitable que en pleno revival televisivo del sexo alienígena, volviesen más lagartas que nunca a este picadero cósmico que es la tierra. Pero esta vez, para dejarlo todo muy clarito, nos cuentan que hace años que los lagartos están inflitrados entre nosotros, follando sin ton ni son. Y es que no hay bicho de sangre fría que no venga a nuestro planeta y se despendole. Es que no falla, oigan.
TERMINATOR: LAS CRÓNICAS DE SARAH CONNOR: Otro ejemplo del avance imparable del folleteo mecánico. En esta serie basada en las películas de James Cameron, un tipo obsesionado con la ciencia ficción guarra, el terminator ya no es un bestia obsesionado con matar y poco dado a los juegos de seducción. Qué va. Esta vez la terminator que viene a proteger al pesado de John Connor es una calientapollas adolescente, un modelo de curvas peligrosas y carita de zorrón que se pasea por casa en ropa interior.Esto hunde en un mar de dudas a un John Connor en plena edad del pavo que se mata a pajas pensando en si follarse a su guardespaldas mecánica. Y es que el John Connor del futuro parece querer apuntalar su tambaleante heterosexualidad, herida de muerte por una madre dominante y marimacho. Comprende que enviar terminators culturistas puede acabar por destruir su vacilante hombría y se cura en salud enviándose la vagina artificial hightech con patas más avanzada de la historia para ver si por fin descapulla y se hace hombre, aunque sea con una realdoll asesina. Pero ni con esas. John Connor parece más interesado en su apuesto tío del futuro. A pesar de este fracaso aparente de los robots que follan, la serie aclara sin lugar a dudas que Skynet ha llevado su deseo de infiltrarse entre los humanos a sus últimas consecuencias y sus terminators están más que preparados anatómicamente para satisfacer las pulsiones sexuales de sus presas. La versión supertecnológica del "Aquí te pillo, aquí te mato". Y de propina la perra de Garbage haciendo de madre terminator castradora. Terrorífico.
V: El tercer ejemplo de un viejo concepto pervertido por la ciencia ficción guarra. Para ser sincero he de reconocer que la serie original ya fue pionera en las relaciones interespecies del universo. Las lagartas de V fueron en su momento todo un hito del erotismo alienígena, con sus bocas capaces de tragárselo todo, sus uniformes ceñidos a lo Ilsa y sus apetitos desmesurados. Era inevitable que en pleno revival televisivo del sexo alienígena, volviesen más lagartas que nunca a este picadero cósmico que es la tierra. Pero esta vez, para dejarlo todo muy clarito, nos cuentan que hace años que los lagartos están inflitrados entre nosotros, follando sin ton ni son. Y es que no hay bicho de sangre fría que no venga a nuestro planeta y se despendole. Es que no falla, oigan.Las escamas te arrancaba yo a lengüetazos, cabrona
Esta lagartona espacial se lo traga todo



