Ante este panorama y la imposibilidad económica de permitirnos unos muebles decentes, se hace necesario un elemento que suponga una ruptura radical con su entorno. Un elemento que capte toda la atención del posible visitante. Un agujero negro de cejas arqueadas. Un pozo sin fondo de miradas ojipláticas. En definitiva, un simpático orinal saludando graciosamente desde debajo de la cama, quizás con algún derrape en su superficie para completar el cuadro y dar mayor prestancia al conjunto.
El orinal, reducido actualmente a mecanismo de entrenamiento pauloviano para los más peques de la casa,
Imagine la siguiente situación que nos propone nuestro experto en relaciones de pareja, Rafael Centelles: son las tres de la mañana y usted se haya profundamente dormido. De pronto, movimientos en la cama hacen que usted pasé a un estado de semiconsciencia que le hacen permeable a sonidos externos. Entre esos sonidos, su subconsciente selecciona, con innegable criterio, los siguientes: unas bragas que se bajan, unas piernas que, en cuclillas, se abren y unos pelos púbicos que, al paso de la orina, parecen crepitar. Para cuando el torrente cesa, usted se encuentra completamente despierto y dispuesto a no dejar que su pareja lamente la ausencia de papel higiénico.
En·
dos··
líneas·
El orinal es tendencia y marida perfectamente con unas zapatillas de abuelo en tonos grises y divertidas rayas azul cobalto.
dos··
líneas·
El orinal es tendencia y marida perfectamente con unas zapatillas de abuelo en tonos grises y divertidas rayas azul cobalto.