como los monos de gibraltar

lunes, 26 de octubre de 2009

Como a un santo dos pistolas: Especial Tercera Edad

Nunca fue más necesario lo de "vive rápido y deja un bonito cadáver".

Los agüelos del r'n'r.

Mallas de leopardo y pañales de adulto hacen mal maridaje.

Por un show-bussiness libre de viejunos.

La arruga es fea.

Coge un palo y únete a mí en el linchamiento de los estrambotes más veteranos de la música popular.




John Cooper Clarke

El poeta del punk. El Dylan del 77. El Bardo de Saltord. Muchos y variados epítetos para este mancuniano (él mismo se refiere himself como "el hombre tras el estilismo capilar". Feo, añadiría yo) nacido en Saltford, en el centro de Manchester allá por el año 49 del siglo pasado. Echen cuentas. 60 primaveras inglesas haciendo el indio y ahí sigue, más tieso que un ajo aún después de haber sobrevivido a cientos de compañeros de viaje del punk, a una adicción a la heroína y a Nico, quizás lo más peligroso de esta tríada de amenazas para la salud. Poetastro, performer, de los de charlón (suena infinitamente mejor lo de spoken word, lo sé), Cooper Clarke es un personaje curioso. Estéticamente, cuando joven, era una extraña mezcla entre Robert Smith y el Dylan eléctrico. Esto, repito, de joven, porque ahora es como Doña Rogelia con gafas de visión nocturna o el hermano gemelo de Ron Wood disfrazado de Johnny Thunders; un ejemplo viviente de la endogamia del Rock And Roll; el Super Skrull de los escenarios y la vida perdularia.
Especializado en abrir conciertos para sus amigotes, Johnny ha abierto los shows de gente como The Buzzcocks, Siouxsie and The Banshees, Elvis Costello (telonero residente en la gira "Armed forces") o New Order, entre otros donde ametralla al personal con sus poemas, de forma rápida y urgente, a capella (también se puede traducir todo esto como "a bocajarro" o "a cuchillo"). Durante los 80 no se le vió casi el pelo crepado porque estaba ocupado cabalgando el caballo llamado muerte (por ahí dicen que "luchando contra su adicción" pero yo creo que una década es mucha lucha para no hacer, de vez en cuando, algún paroncete para ponerte a gustito), volviendo en los 90 con esa carita que se le ha quedado para, básicamente, irse de gira con Joe Strummer & The Mescaleros o The Fall, habiéndose quitado de encima dos peligrosas adicciones: el jamaro y la bella (pero caótica) Nico. Y ahí sigue, con unas pintas de haberse escapado de la segunda temporada de Carnivale pero colaborando con luminarias del momento como los Artic Monkeys o apareciendo en películas como "Control" de Corjbin.




Mark E. Smith, de The Fall


Visualizen a Dominique Pinon haciendo de Popeye. Bien. Pues ese es Mark E. Smith. Lo preocupante es que también es de Salford (en adelante "Feocholandia"). El frotman y líder de los estupendos The Fall está curtido en mil batallas, lo que queda claro al contemplar su cutis, que es como un maletín de cuero repujado, y una boca digna de un Dómine Cabra ("los dientes, le faltaban no sé cuantos, y pienso que por holgazanes y vagamundos se los habían desterrados") Mark es una de esas raras anti rockstars que, de vez en cuando, aparecen por los escenarios del mundo. Un teleñeco inquietante con mucha mala baba pero que ha adornado pocas carpetas adolescentes exceptuando la de alguna rara o alguna parafílica. Buenos discos pero merchandising inexistente porque a ver quién quiere llevar en el pecho semejante espantajo como no sea para espantar el mal fario o meter miedo a los vecinos.

Mark E. Smith, el único hombre con una fatwa interpuesta por al Asociación Nacional Británica de Odontólogos, no nos extraña que cite como influencias básicas a gente como H.P. Lovecraft o Philip K. Dick o Camus, gentes que tan bien han descrito el horror primordial, el caos, la enfermead mental y la angustia existencial en la que él se mueve como Pedro por su casa. Para ahondar aún más en lo anciano y malrrollista de ésta sección de hoy déjenme contarles que en 2004, mientras promocionaba el nuevo disco de The Fall (The Real New Fall) se partió la cadera como un yayo cualquiera negándose a cancelar la gira y llegando a actuar, medicado hasta las cejas, en una silla de ruedas lo que ya de por sí añadiría mal rollo a lo chungo (parafraseando a uno que yo me sé, como añadir cáncer al sida).




Kiss me, stupid

13 comentarios:

PacoclavelbarraDivine dijo...

Olé! Que majo!
Os está quedando importante.

viva el bunker dijo...

Hostia, Howard Hughes se ha hecho con el otro Pegamin

Macarrismo dijo...

Tendríais que incluir en esta sección al, en paz descanse, Fary, que estuvo actuando hasta una edad avanzada

knock on wood dijo...

ese señor dicen que es gafe y no resulta conveniente sacarlo tan pronto en un blog sin vacunar como este

Frunobulax dijo...

Chris Robinson cada vez se parece más a Joaquín Reyes con careta.

Don Julito dijo...

El Fary es qeu está muy quemado pero es un personaje único...no tanto por lo feo sino por lo cockney y taxista, lo que unido a su querencia por la rumba, su simpatía y sí, claro, como no, su gepeto hacen de él una especie de TRansformer con botines que se caga la perra

Superwoobinda dijo...

Fue una lastima que el Mark Smith no tuviera cojones de travelear en el video de la cosa aquella con los pesaicos ratones de marte.

http://www.youtube.com/watch?v=iG-CLFPU6RY

Y lo cual me recuerda inevitablemente a cuando fui sacar unas plusvaluas a una admistración cerca del camp nou, y mientras yo jugaba al Dragon Quest en la DS, a mi lado me hacia fallar todo el rato con el stylus la visualización de una señora mayor desdentada, con minifalda, una rebequita de esa peludas que debia ser blanca pero estaba gris, unas canas con rastas ponzoñosas y barba de tres días.

1977 dijo...

Si los ingleses (y los británicos en general) no se aislasen ellos solitos deberíamos aislarlos nosotros. Por feos. Qué gente, Dios mío, qué gente.

Superwoobinda dijo...

Y después enviar una jamona con un parche y armas de alto calibre para que se los cargue, a lo Doomsday.

Don Julito dijo...

Si que son feos...claro, como es una isla pues al final es como mi barrio que estaba lleno de tolis, por endogamia

kit ano dijo...

japon también es una isla y está lleno de aidols

Superwoobinda dijo...

Eso es fruto de una endogamia milenaria en la que ya no sabes diferenciar que es un tío y una tía. Los idols son una mutación genética urdida por un mad doctor.

kaga musho dijo...

lo que usté diga, pero están weñ@s