Canción veraniega la que tenemos hoy. Es principios de los 60 y el joven Celentano, que ya apunta alopecia, está a punto de saltar al cine, faceta en la que será, casi, tan conocido como por la musical; se trata de un todoterreno: humorista, cantante, actor, que toca todos los palos y que se apunta igual a lo yeyé, que a la canción de amor italiana más empalagosa, valga la redundancia, que a lo más rockero. Adriano, incluso, tuvo su etapa de galán y eso que es de ese tipo de personas peculiares que, depende del día y del ángulo, pueden pasar por muy guapas o muy feas. Ya bastante cartón, desde jovencito, fueron probablemente su tez morena (tan morena que sus ojeras le hacían parecer un mapache o un apandador), su pose socarrona y sus reflejos de enterteinment lo que le hicieron un hueco entre los mojabragas de la época. Ya mayor, todas estas cualidades le convertirían en un calvorota, con ojeras y pinta de mosqueado. Pero por este ratito estaremos en 1960, cantándole al verano, a ese amor que se ha pirado a la playa y nos ha dejado carcomiéndonos de aburrimiento y celos porque, con toda seguridad, esa playa estará llena de italianos, como un infierno de Clive Barker, mientras el avión se va.
Adriano Celentano - Azzurro
Pd: hay un par de estrofas que me tienen loco. En medio de esta historia tan juvenil y veraniega, el protagonista recuerda cuando estaba en el seminario (XDDDD) y se queja de que ahora, encima, "no tiene un cura para charlar".A mi, meter en el mismo tema un amor de verano y un cura me resulta muy sospechoso...tanto que empiezo a entender las ojeras de Celentano, su histriónica personalidad y esa hija rara que tiene (ese andrógino que interpretaba al Demonio en "La Pasión de Cristo").La siguiente estrofa también tiene lo suyo y uno no sabe si es un mensaje en clave para la Logia P2 o es Syd Barrett en fase maníaca, con esas alusiones a buscar "algo africano en el jardin" o ese críptico "están regando tus rosas" (!!!) o que "el león no está, se ha marchado" (???). Tal vez una temprana incursión en la psicodelia, tal vez un mensaje cifrado a Sirio, via la RAI, o un empacho de minestrone. Puritito pop, en cualquier caso. A azulearse.