-"¿Rubi, por qué los matrimonios no te duran?"-"Porque las mujeres son como mis guitarras, me fascina tocarlas, pero me pesa cargarlas" (Entrevista a Rubirosa)
"La mayoría de los hombres tienen la ambición de ahorrar dinero; la mía es gastarlo" (Rubirosa)
"No puedo trabajar. No tengo tiempo" (Rubirosa)
"Entre otros señores y yo hay una gran diferencia: ellos pagan a las mujeres, las mujeres me pagan a mí” (Rubirosa)
"Rubirosa tiene una cosa/ que no sé qué será/ qué será/ qué será/ lo que tiene Rubirosa”. (Canción Popular).
THE FINAL COUNTDOWN
No todo en República Dominicana es perreo, resorts de lujo y dictadores. También hay espacio para, como diría Morrissey, playboys internacionales de primera magnitud como nuestro icono Pegamin de hoy: Porfirio Rubirosa. Ya ven arriba con qué tipo de personaje nos estamos jugando los cuartos. Para que se hagan una idea si Porfirio fuera Nick Furia en vez de S.H.I.E.L.D. su organización se llamaría M.O.S.T.R.O. Porque lo era. Y cómo.
Playboy internacional, vividor, mujeriego, mánager de boxeadores, guardaespaldas, tumbadamas, jugador de polo, latin lover, corredor de Formula 1, buscavidas, follador, chafardero, atleta sexual. piloto de aviones, jeta, diplomático, jaranero, chuloputas, bon vivant, buscador de tesoros y, a decir de Truman Capote, con una polla como una botella de Ponche Caballero.
Nuestro admirado Rubi -como gustaba que le llamaran en las farras- nació en una de nuestras más preciadas colonias de las Antillas: la hermosa isla de La Española (hoy República Dominicana, ayer Santo Domingo), en el año de 1909, en el seno de eso que sus padres de usted catalogan como una "familia bien" pero sin tirar cohetes (en ese estrato tan jodido que es "la clase media", cajón de sastre poblacional en el que cabe un muestreo censal de lo más variopinto y que se caracteriza por ser el grupo social que paga las facturas de los de arriba y los descalabros de los de abajo). Me da que ese quiero y no puedo, ese ni chicha ni limoná social, debió ser un castigo para nuestro Porfirio, jovencito con ínfulas, hijo de española en una isla donde eso, aún, era motivo de cierto prestigio, y de un militar nombrado - cuando Porfirio aún no se planteaba abrirse paso en la selva de la vida a pollazo limpio - Jefe de la Legación Diplomática Dominicana. La familia Rubirosa acaba en París y aquí es cuando Porfirio se prenda del glamour, del encanto europeo y de las chatis, amén de la bohemia y del hedonismo parisino, lo que reconfigura su sistema operativo de cholito. Porfirio, para bien de acaudaladas, bellas y famosas señoras -como se verá más adelante- se marca un destino en la vida: pillar con millonarias y no dar un palo al agua ni un mal madrugón.
Estamos ya en 1926 y Porfirio está en unos plenos 17 años cuando papá Rubirosa ordena hacer las maletas pues el gobierno dominicano le ha destinado a Inglaterra. Porfirio, con buen talante, debió pensar que en las Islas no había el mismo nivel de cancaneo que en el continente y declina la oferta, anticipándose a esa exitosa franquicia cinematográfica que fue "Solo en casa", nada más que con superavit de pelos en los huevos. Entretanto, no se crean, entabla amistad con Ali Khan (el hermano de Sando), el fallido Aga Khan (de su padre, el Aga Khan III, el título saltó a su hijo, que sería el IV), otro fiestero y golfo como él solo, que acabaría desposando a Rita Hayworth, la del buchante (y a la que las malas lenguas atribuyen también un romance con Rubirosa). Es en esta época cuando empieza a desarrollar dos de sus grandes pasiones: el polo y meterla en adobo.
-"No sé qué me pasa, Rubi, que no puedo dejar de sonreír".
-"Si serás golfa..."
EL HOMBRE QUE SUSURRABA AL OÍDO DE LOS DICTADORES
El muerto al hoyo y el vivo al bollo, mis cuates. Enterrado su señor padre y fogueado por la noche parisina, nuestro Rubi se hace famoso en Santo Domingo la nuit donde empieza a forjar su leyenda de duermemozas. Antes de seguir permítanme un inciso: Rubirosa no era, y menos para el cánon actual, lo que se dice un tipo guapo. Tampoco era especialmente alto o fornido. Parece ser que, aparte de un nardo siempre firme como la Lanza del Destino, y de una apariencia física solo correcta, el verdadero magnetismo de Porfirio estaba en que, abriendo brecha para miles de famosos seductores latinos, era obstinado y romántico, esto es: un brasas meloso, lo que aderezado con cantidades de eso que se llama inteligencia emocional (que era un jeta, vamos) y de sus historias europeas, imagino, le fueron granjeando fama de playboy.
Estamos en 1930 y Porfirio había retomado sus estudios de Derecho por una promesa que le hace a su moribundo padre. En una recepción oficial coincide con el sátrapa Trujillo el cuál reconoce en Rubi a un follastras semejante a él mismo y le incorpora a su círculo íntimo sin saber que Porfirio acabaría tumbándose a su propia hija: Flor de Oro (otro inciso, con su permiso: no puedo obviar la maravillosa fantasía de la que hacen gala nuestros primos latinos a la hora de bautizar a sus criaturas; es como si en el ámbito latinoamericano, en la negra cabesita de cada pareja habitaran Brad Pitt y Angelina Jolie).
En una elipsis de lujo y fiestón nos plantamos en 1932 año en que Rubi contrae matrimonio con la hija del dictador. Por lo visto, y a decir de la propia Flor de Oro, la noche de bodas se la pasaron, como un homenaje de dos rombos a las aventuras del Correcaminos, corriendo alrrededor de la mesa mientras Porfirio esgrimía su cipote como un florete, intentando darle a la pobre Flor sus correspondientes puñaladas de carne.Rubirosa va escalando puestos en la estructura oligárquica de Trujillo y en su ranking personal de chochos castigados por lo que, y aquí hay varias teorías al respecto, su suegro le manda en misión diplomática a Alemania no sé si esperando que el frío centroeuropeo le baje el tono o para que sus follandanzas no perturben a la pobre Flor de Oro, que tenía ya más cuernos que un saco de caracoles. Como buena fuerza de la naturaleza, la libido de Porfirio es bravida, indomable, y un asunto genital no aclarado hace que el Coronel Trujillo le declare "persona non grata" en su isla natal, enemigo del gobierno y ex-yerno en virtud del divorcio que se hará efectivo en 1938. Tanto es así, que incluso se dice que Trujillo envió matones a París en busca de nuestro icono. Está a puntito de finalizar el período de Entreguerras y Europa está tensa, vibrante, y, como una alegoría de la Alemania nazi, Rubirosa está a la conquista del su propio Lebesraum...y éste se encuentra en el cuqui de las señoras, claro.
(Continuara...)