La ceja, mal que les pese a estilistas, está ahí de rompeolas de la sudorina y para dar proteger de la fuerte radiación solar que castiga a los países más susceptibles de ser rescatados por el BCE. Esto, no deja de ser adaptación al medio y hasta aquí todo es comprensible. Pero, entonces, ¿por qué en la pérfida Albión, el personal tiene esas cejas de teleñeco? ¿cómo es posible que en esas frías latitudes, en esas brumas, con esas pelonas que caen, el nevazo perpetuo, el sirimiri non stop y la ausencia de sol casi endémica la población tenga esas cejas como de velcro enmarcando traidores ojos verdes y mentideiros ojos azules en lugar de, como sería menester, proteger los nuestros, los negros y acastañados, más firmes y verdadeiros?
Veamos unos ejemplos entre el mainstream musical y caricato, asumiendo que, si estos que son de morro fino, tienen perras y una cierta sensibilidad, llevan dos cepillos de raíces coronando el ojo, que no pasará con los honrados campesinos del agro británico que pugnan con la tierra helada para arrancarle tres patatas guarras y dos berzas tiesas con las que elaboran esas snuff movies que ellos llaman comida típica.
Morrissey. Atormentado, ambigüo, lírico, sensiblón. Una generación entera consumíamos con fervor todo lo que regurgitaba este señor. Adaptábamos nuestros mediterráneos rizos a su tupé dallesandriano y nuestros hirsutos torsos pícnicos a la camisa de flores de Zara. Los más lanzados llevaban gafota sin graduar y lirios en la mano. Eso sí, la ceja se obviaba, claro.
Biff Byford. Sí, todos los ingleses mayores de 50 años tienen cara de vieja pelleja. En efecto. Pero Byford, cantante de los sensacionales, y nunca suficientemente bien ponderados, Saxon, parece una Baba Yaga de cuento tétrico. Cejas que parecen de mentira y que se antojan suaves y foscas, como de pelo de conejo o de chinchilla. Siempre he creído que la tendencia al legging superslim para marcar nabo era una manera de desviar la atención de su rostro.
Para muestra, tres botones. Pero, ahora, en los comments, os invito a citar esa miríada de ejemplos que ahora mismo os atorra. Porque no todo lo brit es Jarvis Cocker o Justine Frischman. Porque hay cuatro Mark E. Smith o cuatro Damon Albarn por cada Alex Turner ensayando para mostrar sus erizadas cejas en el NME.