Qué delirio. Ni Hawkwind hacían cosas tan extremas: un ojo en el cielo como el que vió Phillip K. Dick lanza destellos flúor hacia un Juan Erasmo Mochi disfrazado de Elvis charro mientras unas sosas bailan y sonríen lánguidamente.Todos están encantados aunque el futuro se reveló distópico para Juan Erasmo que perdió el pelazo y ahora, calvo perdido, va a todos lados con sombrero de ala hiperdimensionado y gabardina que le hace parecer el Van Helsing barcelonés.
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domingo, 20 de mayo de 2012
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