como los monos de gibraltar
Mostrando entradas con la etiqueta Me haces tanto bien. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Me haces tanto bien. Mostrar todas las entradas

sábado, 20 de marzo de 2010

Indicios del Fin del Mundo (II)

20-03-2010. 5:45 h. de la mañana.
Antena 3.
Una visión.

El artista antes conocido como Alberto Comesaña se me revela como heraldo del Fin de los Tiempos. Se debe haber roto un Sello y los Jinetes cabalgan del nuevo. Alberto, como decía, está interpretando temas malos, uno detrás de otro, junto con una señorita morena con pinta de necesitar un facial, en un escenario minimalista, con iluminación en naranjas tope cálidos y una banda mercenaria que ríete tú de la Filarmónica de Londres. Hasta aquí todo normal. Pero el LOOK, amigos, el LOOK. Ahhhhhh... Tocado con un gorrito de punto de lo más magrebí y una chilaba negra o azul marino de algún material finito y semitransparente, que deja entrever su magro torso, en un primer momento, mi estragada cabeza no ha querido admitir la evidencia y en un trampantojo neuronal he creído ver batita de mancebo de ferretería donde hay chilaba cortita tres cuartos (ya sabéis: esas batas tan sufridas que llevan los bedeles de colegio y los "niños" de ferreterías/fontanerías/saneamientos/colmados de barrio). Pero uno no puede sustraerse tanto tiempo de la realidad y fijando mi atención he visto que era una chilaba deconstruída como la copa de un pino. La reinterpretación para cantante pop de la prenda tradicional del Norte de África. E igual era de Ekseption, ojo. Una miríada de emociones me han golpeado: extrañeza, estupor, vergüenza ajena, miedo -por qué no decirlo- e ira, mucha. Lo peor es que el tipo parecía ser muy feliz, con esa alegría del que ha encontrado su CAMINO y lo está gozando.
 La señorita, a juego en lo cromático con el polifacético artista, estaba más contenida en todos los sentidos y más allá de un cinturón de inspiración moruna vestía tan correctamente como se puede esperar de una persona que se dedica al POP en estos tiempos. Y no: no era la también polifacética, y antaño 50 % del combo musico-sentimental "Amistades Peligrosas", Cristina del Valle. Es una nueva acompañante para una nueva singladura  con un proyecto que responde al nombre (la señorita no, el proyecto, quicir) de "Protección Solar" (nombre gilipollas en un entorno tan propenso al nombre estúpido y vano como es el POP). Y no cantaban sobre calentura y coyunda, no. Que iban de rollito social guapo. Según leo por ahí, el ARTISTA, dice "que será el primer disco de slam en castellano. El SLAM es una corriente musical nacida en los Pubs de New York, a caballo entre el hip hop y el recitado, se puede definir al SLAM como la poesía sobre música".Se acabó el mequemasconlapuntadetusdedos. Un nuevo imaginario ocupa el trocito creativo del celebro del vigués: lo SOCIAL. Pero lo SOCIAL de aquella manera, como lo entienden estas gentes: lugares comunes, el TOPICAZO y festival de banalidades ("para la gente que entiende de hip hop lo va a ver más cerca del hip hop, porque allí se lleva mucho la parte recitada por el maestro de ceremonias y siempre tiene un coro que canta").


 Mi segundo nombre es COMPROMISO

Apenas he escuchado lo que recitaba -como un Leonard Cohen vestido de Emilio el Moro- pero me juego lo que sea a que había términos como  FELICIDAD, PATERAS, HIJOS, y RELACIONES HEMISFERIO NORTE-HEMISFERIO SUR, lo que me ha llevado a la madre del cordero de esta disgresión necia. La idea que se me ha colado es si el camino al COMPROMISO SOCIAL pasa por LO SETSI. Esta órbita que lleva Alberto, el cuál estuvo muchos años confinado en glosar las excelencias del foquifoqui, de lo sicalíptico, con esas performances que montaba con su señora, que uno pensaba que estaba viendo un combo de shock-rock y que en cualquier momento le iba a hacer la cuchara a la colega, en directo, como si fueran los Psychic TV de la canción calentorra....esa órbita, repito, que ahora le sitúa, perro viejo quizás ya para andar simulando coitos, en trayectoria de colisión temática con otros mostros del cosplay tercermundista como Manu Chao o Bebe. Y ojo, que yo creo en la evolución y el cambio, pero en una evolución más lineal y consecuente. Hubiera visto lógico mutar el ardor genital de Alberto en un guarreo de baja intensidad a lo Dyango, glosando el coito desde una postura más calmada, desde esa bajada de revoluciones que dan las canas en los huevos, con loas a los polvos lánguidos en la bañera con una mujer muy mujer. O un juglar de lo romántico, mismamente. Pero esto ha sido como ver a Siniestro Total por Jorge Cafrune...
Al rato, del negro riguroso han cambiado, los dos, al blanco ibicenco, fulgurante, pero manteniendo las coordenadas estilísticas de estudioso del Corán y ahí ya me he roto. Perdonen la cobardía.



No puedo dormir. Quizás ya nunca pueda.




Jarl!!!