9 años 9 fueron mi condena detrás de la barra en diferentes discopafs y barra de discoteca extrarradial dándole priba y charleta a la flor y nata de los mecánicos de la Ford, comerciales de lencería, empleadas del Corte Inglés y estudiantes. Aparte de broncas, borracheras, mezquindades y momentos torpemente sicalípticos, que son el fondo de armario del Bar de Copas (que se merecería, por otra parte, su propia carta del Tarot, entre los Arcanos Mayores), una de las cosas más curiosas que he presenciado es el calentón a tres bandas entre el camareta y la parejita de turno.
Ingredientes:
-Una pareja (da igual joven o madura, pero con muchos años de relación a sus espaldas).
-Un camarero (da igual feo o guapo, casado o soltero, pero que tenga motricidad fina y sepa articular palabra).
-Alcohol y/o cocaína (no obligatorios pero sí recomendables).
Modo de preparación:

Se coge una parejita de novios ya hastiados, de los que se les ha roto el amor de tanto usarlo, preferiblemente de los que gustan de inmolarse los fines de semana a base de J&B con Coca-Cola hasta lucir bufados (ellos) y con maquillaje corrido y el pelo sucio, como si vinieran de poner a caer de un burro a Bill Grundy (ellas). Se maceran convenientemente, durante 4 ó 5 horas en un adobo de alcohol de alta graduación, cocaína adulterada y abulia. De fondo (no es necesario) una selección de Grandes Éxitos de los 80's a base de A Flock of Seagulls, Men At Work, El Último de la Fila y New Order. Después de varios meses en éste plan, un par de momentos de rotura emocional con sus correspondientes episodios de celos y el colegueo con el camerero de turno -cimentado a base de rondas de chupitos a cuenta de la casa y la brasa de rigor en el after del barrio- llega el momento de emulsionar la mezcla. Para ello podremos usar las diferentes variantes en éste singular triángulo emocional:

-la piba que va soltando boutades cada vez más exageradas referentes a la fantasía de cabalgar al camarero hasta absorberlo por su coño y fagocitarlo para recuperar su amor propio, como un Rey Caníbal de los de los libros de Marvin Harris
-el tórtolo que se hace el colega y atiborra al sufrido trabajador a base de yeyo mientras amenaza con llevar a su agónica partenaire a casa para regresar al discopub y llevarse en volandas a su amiguito a quemar la noche.
-ambas situaciones al unísono pero no en paralelo.
-ambas situaciones al unísono, en paralelo y consensuadas.
Resultado:
Dolor (físico y/o emocional). Drama griego con coro. Lagrimones. Sexo de tercera. Mala conciencia. Resaca. Tute psicodramático. Miedo a la muerte estilo Imperio y depresiones Bidermeier.
Modo de presentación:
Desde aquí aconsejamos dos posibilidades:
-Piso saldado en Humanes de Madrid y vuelta a depredar en bares de copas (esta vez en comandos de una sola persona).
-Refuerzo de lazos entre la pareja y unas copas para celebrarlo y vuelta a empezar en el carrusel de las emociones extremas.