como los monos de gibraltar
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viernes, 12 de marzo de 2010

PINKU!



El género Pinku Eiga, que su traducción sería algo así como cine rosa, es lo que vendría a ser el trasunto de la celtibérica Clasificación S y del mundial Sexploit. En general ampara de manera inabarcable al cine erótico de cualquier índole. Su inicio como termino se le atribuye a Cave of Lust [1], dirigida por Koji Seki en el 63, una explotación de Tarzán en versión femenina, que hizo que durante un periodo se relacionara de manera seminal con la comedia erótica y la inclusión de animales. Lo cual está en pugna terminológica con Daydream [2] del 64, dirigida por Tetsuji Takechi. El cual fue una figura importante de la industria del sexo en general y de manera más concreta del cine sicalíptico, al convertirse a principios de los 80, tras varios pinkus en los 60 y un largo letargo en la década de los 70, en el primer director de AV (Adult Video: como se llama al cine porno hardcore japo) con un remake de la anteriormente mencionada. A estas dos hay que sumarle la repercusión que obtuvo en el 62 el filme Nikutai no ichiba de Satoru Kobayashi, el cual es considerado el primero en contener desnudos genitales (las tetas no eran novedad, de hecho en los 50 existía un género sobre recolectoras de perlas que salían en topless), siendo la primera victima de las nuevas legislaciones censoras que supusieron una regresión tras la ocupación yanki. Código que no llegó a suavizarse hasta el 69, cuando abrieron la veda con la coartada del valor artístico e intelectual, cosa que de todas maneras tampoco impidió que se secuestraran cintas en años venideros con pretextos morales. Aún así algunas productoras independientes, con películas a día de hoy todavía soterradas, durante estos sesentas se sustentaban con pinkus que mostraban desnudos. Por la parte contraria los grandes estudios no reaccionaron hasta finales de década en plena crisis de la industria, intentando salvarse viendo el tirón de las películas pinku de bajo presupuesto. En todo caso, durante este periodo hubieron ciertos nombres propios que intentaron sugestionar más de lo que era habitual desde ese establishment.



Uno de ellos fue Yasuzo Masumura, el que con películas como Manji [3], un drama con un triangulo de amor bizarro e, Irezumi [4], la fabula de un tatuaje maldito recalando en la dermis sensual, ambas protagonizadas en un rol de mujer mantis por Ayako Wakao (musa habitual suya, pero también de Mizoguchi), extralimitaba como podía lo margenes del erotismo censado. Y que ya a finales de década traspasó con Blind Beast [5], una adaptación de Edogawa Rampo sobre un escultor ciego que secuestra modelos en las que basar sus obras, que trufó con un desconcertante final sadomasoquista, además de con unos decorados de cartón piedra de extremidades, narices y tetas gigantes inerrables.



Como inciso importante, quepa destacar la fuerte influencia en toda la cinematografía sicalíptica nipona de Edogawa Rampo, el cual sentó bases para este erotismo malsano dando pie al termino Ero-Guro (erótico grotesco). Si bien está mas encasillado como prolífico escritor Pulp especializado en novela negra, mayoritariamente reconocida en su detective Kogoro Akechi, que tampoco estaba exento de ser participe de turbulencias eróticas. Este personaje fue llevado a la pantalla en varias ocasiones en filmes como Black Lizard [6] de Kinji Fukasaku, basado en su obra editada con complemento bajo el titulo de La Lagartija Negra y la Bestia entre las Sombras, en el que la pérfida criminal que trae de culo al detective está encarnada por Akihiro Miwa , la drag que se zumbaba Yukio Mishima para más señas, el que también acaba haciendo de invitado de piedra. The D-Slope Murder Case [7], unas de las varias adaptaciones de Akio Jissoji y de la que el cartel de la película se encargó ni más ni menos que Suehiro Maruo. Blind Beast vs. Killer Dwarf [8], póstuma de un viejuno Teruo Ishii, con Shinya Tsukamoto (el que hizo su Rampo en Gemini [9]) encarnando al celebre detective. O Rampo Noir [10], en la que también sale Kogoro en una amalgama de 4 relatos que en su mayoría se pueden encontrar en sus Relatos Japoneses de Misterio e Imaginación, del que hay que prestarle especial atención al de la Oruga (un relato de consideración antibelicista en el que la esposa de un soldado de guerra tullido, hastiada por su incapacidad vital al estar desterrado a ser un misero tronco, lo castiga y tortura buscando cierta liberación), adaptado de manera muy sui géneris e industrial por Hisayasu Sato, responsable del Gore Pinku Cyberpunk más tremebundo de los noventa con Naked Blood [11] o The Bedroom [12].



También era habitual encontrar fuerte erotismo en algunas películas de yakuzas donde se hacia presente en el clásico Sexy Show de Nightclub. Con los que el malditista Seijun Suzuki, instigador de la iras de los estudios con su atrevimiento, sobrepasó ciertos limites en Youth Of The Beast [13], en donde mientras Jo Shishido hace el sociópata desatado, podemos ver una bailarina prácticamente en topless, sino fuera porque dos trocitos de tela rosa con purpurina (a juego con la mesmerizante iluminación) le tapan los pezoncillos. En todo caso el que más arriesgó en el pinku de los 60 (o al menos el que mas ha destacado del underground de entonces) fue Koji Wakamatsu. Un activista anarco y realizador experimental, que con filmes de distribución minoritaria enseñaba chicha en sus obras de arte y ensayo. Pasando a ser uno de los realizadores pinku de aquella década de referencia con sus historias sobre violaciones y mujeres puteadas, que se convertirían a la larga en constante, todo ello para paja del espectador común y del intelectual de la época. Asimismo se considera circundante con el género The Pornographers [14] de Shohei Imamura o Gate of Flesh [15] de nuevo de Seijun Suzuki, por el tratamiento de temas en controversia, pornografía y prostitución respectivamente. Así como Nagisa Oshima con Cruel Story of Youth [16] y Sing a Song of Sex [17] tratando la violación.



Otro director que se asentó en el pinku fue Teruo Ishii. El cual se caracterizada por su impecable dirección artística y su alucinante uso de la iluminación, muy asimilables a las virguerías que realizaba Mario Bava. Ishii dirigió chambaras como Bohachi Bushido: Code of the Forgotten Eight [18], sobre un ronin decadente que acaba como yojimbo de un clan de chulos de putas, mostrando orgías opiáceas y kunoichis (mujeres ninja) batiéndose en batallas en pelota viva. Y otras películas de época que tenían en común las torturas, siendo probablemente un cabeza de turco para el cambio del mainstream, dando lugar a una serie de arriesgados filmes ambientados en las aberraciones sádicas del Shogunato titulados Joy of Torture [19], Inferno of Torture [20] o Orgies of Edo [21]. Todas ellas de finales de los sesenta, plagadas de brutales martirios, crucifixiones y opulentas orgías con geishas doradas reflejadas en mil espejos, en donde en entre el desconcierto otorgaba a sus victimas aires de fabulas trágicas. Tema que dio para su propio subgénero, el Tokugawa Onna, de la que entre las tantas se encuentra Shogun's Sadism [22], dirigida por una segunda unidad del mismo Ishii. Lógicamente era un incondicional del erótico grotesco de Rampo, al cual adaptó en el 69 en Horrors of Malformed Men [23], haciendo la que podría considerarse su película mas estrambótica, que bien plasmaba la locura del protagonista. Así como también fue responsable de la primera entrega de la saga Hot Springs Geisha [24], todavía incomprensiblemente inédita, que goza de ser una autentica cantera de estrellas pinkus y sus subgéneros.

Dicho esto, con este repaso sesgado, aclarar por sino quedara clarito que todos los géneros mencionados a posteriori entran dentro del pinku. El cual es simplemente la etiqueta abierta al cine picantón (y como habrán notado muchas veces enfermizo) de manera generalista. Con lo cual, sobre decir, que debido a su extensión es absolutamente inabarcable en su totalidad.

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PINKY!



Viene de PINKU!

A raiz del pinku llegaron los géneros explotativos, uno de ellos el Pinky Violence. Curiosamente la manera de englobarlo se delimita al estudio de procedencia, en este caso la Toei. Su pretensiones eran meramente de evasión, lo cual se hacia desde el cine de formula, algo que está muy arraigado en el entretenimiento japonés (desde el manga al Supersentai), que suele recurrir a las estructuras marcadas por pautas comunes sazonadas con mínimos cambios. De hecho el pinky más común no es otra cosa que la repetición de tramas yakuzas y a su vez chambaras ya tratadas mil veces pero con personajes distintivos. Otra de las cosas que le caracterizaban era el uso de la música, casi todas las películas solían incluir actuaciones de artistas con intenciones descaradamente promocionales, así como tener temas de canción ligera hechos expresamente para la película, los que se usaban como interludios o casi siempre como cabecera, algunos de los cuales cantaba Keiko Fuji, cuando no directamente las mismas actrices de reparto. Así como tampoco faltaban las bandas sonoras (las que por cierto suele editar el sello Ultra-Vybe) de música moderna compuestas de Rock Psicodélico o Funk Ácido, lo cual se sumaba a su gloriosa estética setentera, suma que iba directamente destinada a epatar al publico joven que llenaba las salas. Y es que a este tipo de cine evasivo para jóvenes se le podría achacar ser una suerte de evolución del Taiyozoku, el cual trataba romances juveniles e historias de adolescentes rebeldes en los años 50. Sin embargo por otro lado, el pinky de ambientación coetánea, por sus temas recurrentes, sea identificable en su convulsión setentera con el Cine Quinqui celtibérico y otros géneros occidentales (algo más difusos) como el de Gangs Femeninas (tipo Switchblade Sisters del blanquito blaxploiter Jack Hill). E igualmente relacionable al Rape and Revenge de toda la vida y a la mala folla de las Panteras Negras subyacentes en el Blaxploit (Pam Grier al frente). Ya que sus cimientos en general se basan por norma en que el papel protagónico siempre es femenino, el que acaba derivando en una espiral de venganza personal, ya sea tras la muerte de algún ser querido o la violación o vejación del personaje.

Esto lleva al tan manido tema de la naturaleza misógina que se les suele otorgar a los nipones, dado ese tópico sobre la sumisión social que le acarrean a la fémina, con el estereotipo mas marcado para visión occidental en la geisha, la cual muchas veces se identifica equívocamente como una puta. A pesar de lo que se pueda pensar el temor a la mujer vengadora es ancestral en ellos. Unos de sus dichos populares reza tal que así: "Si las regañas, ponen mala cara. Si las pegas, lloran. Si las matas se convierten en espectros". Esto es algo que se trata generalmente en el Kaidan, el género literario, teatral y cinematográfico natural de las leyendas tradicionales, que versa sobre fantasmas con cuentas pendientes en su vida pasada. Así como sus derivaciones zoantrópicas con mujeres gato o araña y demás leyendas populares referidas a demonios, trasgos y goblins (onis, yokais y tengus). Así que se podría decir que, ese espectro de melena lacia que tapa la cara a una figura fantasmagórica desarrapada, se diferencia de la aguerrida mujer pinky en que ésta no necesita estar muerta para convertirse en una autentica Hija de Puta del Mal.



Los inicios del pinky se atribuyen al filme del 68 en B/N Ohyaku: The Female Demon [25]. Película que trata sobre una puta maldita, que tras ser violada, obligada a presenciar la decapitación de su amado y recluida a una isla de criminales, se tatúa un oni (demonio) en la espalda para ejecutar su ansiada venganza. La trama resume todas las constantes del género de un plumazo y crea lo que sería la estructura imitada a posteriori con unas u otras variaciones. Además de imponer la figura actoral femenina, algo imprescindible también, en parte, como reclamo hacia un publico ávido de presenciar a su victima a la par que heroína preferida en vericuetos chungos.



Este papel de Female Demon corre a cargo de Junko Miyazono. Actriz que al año siguiente haría una duología con un mismo personaje, aunque sin clara continuidad, diferenciándose de su papel anterior al adquirir en esta ocasión el rol de Geisha Vengadora, en este caso de motivación familiar, las cuales se titularon Okatsu the Fugitive [26] y Quick-draw Okatsu [27]. En estas Miyazono pasa de ser una señorita de dojo a una autentica guerrera. Teniendo pespuntes pinkus suaves que corren a cargo de alguna situación enfermiza, como la violación (velada) en una jaula de su madre por parte de criminales en la primera y, la suya propia mientras observa aterrada las torturas ejercidas hacia su padre en la segunda. También incrementados por la aparición de lupanares, en Quick-draw incluso incluyendo una escena en la que intentan forzar un traumático aborto con el pretexto de que la puta no sirve si le vomita a los clientes encima.



La peculiaridad de estos pinkys seminales era esencialmente su ambientación Jideaigeki, que es la que se engloba entre 1603 y 1868, anexando además el Chambara, por si hiciera falta aclararlo: el cine de katanazos y samurais. En todo caso si la norma era la contemporaneidad en las chicas vengadoras, igualmente proliferaron explotaciones de este palo por parte de la competencia y que como tales no se pueden considerar como pinkys de manera estricta. La Nikkatsu por su parte lanzó, aunque con ciertos tintes sobrenaturales y ramponiano cirquenses, Blind Woman's Curse [28], dirigida por Teuro Ishii e interpretada por Meiko Kaji, la cual encarna a la líder de una banda de yakuzas que arrastra una misteriosa maldición gatuna. También de Kaji son las dos archiconocidas Lady Snowblood [29], basadas en un personaje manga de Kazuo Koike (que irremediablemente recuerda a los personajes de Miyazono), en la que da vida a la hija de unos criminales que violaron a su madre, a los que da caza en busca de su truculenta venganza. Estas dos ultimas como respuesta de la Toho.



Trayendo a la palestra Koike quepa mencionar otras de sus adaptaciones. En este caso no la sexalogia de Lone Wolf and Cub [30], carente en su mayoría de chicha pinku, sino la trilogía Hanzo The Razor [31], la que las partes Hanzo the Razor: The Snare y Hanzo the Razor: Sword of Justice estaban dirigidas por Yasuzo Masumura y Kenji Misumi (venerable director de chambara, Zatoichi a la cabeza) respectivamente. E interpretadas por un bruto Shintaro Katsu, en el papel de detective del shogunato, el cual da vida a escenas impagables, como unos interrogatorios basados en el orgasmo a base de penetraciones suspendidas por redes y, ante todo, los entrenamientos de su arma mas poderosa, su polla, la que introduce en sacos de arroz con furia y apalea a base golpes secos con cilindros de madera. De su mano también corrió la mencionada Bohachi Bushido: Code of the Forgotten Eight.



Por otro lado, ahora si ya por parte de Toei, se realizó la saga de Ocho Inoshika. La que como curiosidad también fue encarnada por Junko Miyazuno en Delinquent Boss: Ocho the She-Wolf [32], un extraño anacronismo para el personaje, en la que se ve envuelta por una banda de Angeles del Infierno. Los que sea dicho de paso contaron con varias películas apostilladas como Furyo Bancho y protagonizadas por Tatsuo Umemiya, al que caracterizaban de maneras soberbias colocándole una jamona como reclamo. En todo caso la oficiosa y representativa es la duología de Ocho. Con una primera entrega dirigida por el habitual realizador pinky Norifumi Suzuki y titulada Sex and Fury [33], en la que ademas aparecía la turgente reina del sexploit sueco Christina Lindberg, y en donde Ocho, una peligrosa gambler, busca su particular venganza familiar viéndoselas en torturas bondage, tumultos de katanazos cubierta de nieve ensangrentada en pelota picada y turbas de monjas con navajas. La secuela a cargo de Teruo Ishii, Female Yakuza Tale [34], ya posiciona al personaje en una situación de ronin justiciera, en la que se enfrenta a una organización de yakuzas que utiliza a putas como burras de opio, teniendo un majestuoso desenlace con las mismas en pelotas en una cruenta batalla campal.



Ambas estaban protagonizadas por Reiko Ike, la que tenía la costumbre de representar en casi todas sus películas escenas duras de bondage. De hecho, cierta deformidad en sus tetas (así como en las de Naomi Tani) dan a entender que estas practicas no se limitaban exclusivamente a lo fílmico. Esta dualidad entre ficción y realidad también queda mitificada debido a las razones que le hicieron abandonar su carrera, las cuales se acarrean a unos parcos problemas con la justicia, que dan lugar a magnificar su leyenda. Otros papeles de Reiko ya estaban encarrilados hacia la delincuencia juvenil (en aquello del trasunto de Perras Callejeras), habitualmente los de loba solitaria, por lo general con un poso paternalista hacia sus compañeras que a veces rozaba lo lésbico. Su roles normalmente estaban en las Sukeban, es decir, líderes de pandilla femenina, lo que se cernía tanto en chavalas de malos barrios como en colegialas rebeldes. De hecho este género de sukeban con colegialas llegó incluso a mutar en los ochenta con unas series televisivas y posteriores pelis tituladas Sukeban Deka [35], que trataban sobre colegialas en un presente distópico dándose de hostias con yo-yós. Y hasta tuvo derivaciones como Sailor Suit and Machine Gun [36], con una chavala vestida de marinerito metralleta en mano exterminando una organización yakuza entera ella solita.



Su habitual compinche era Miki Sugimoto, una actriz de tetas incorruptibles y morro carnoso, que en su caso frecuentaba personajes de menor edad que los de Reiko. Aunque también tuviera su papel principal en solitario en Zero Woman: Red Handcuffs [37] de Yukio Noda (el que dio gloria a Sonny Chiba). Donde hacía de una policía infiltrada en la guarida de unos criminales que tenían secuestrada a la hija de un alta cargo, conteniendo una señora escabechina y hasta torturas a tetas con sopletes. Miki abandonó su carrera en su mayor momento de gloria por una razón muy común en la mujer japonesa del espectaculo (hasta día de hoy), el casarse, aunque siguió ejerciendo de sukeban de nenes como profesora de parvulario.



Del binomio Ike/Sugimoto proliferon varias películas temáticas, entre ellas la saga Girls Boss [37], dedicada a las sukebans. Con una primera entrega titulada Girl Boss Blues: Queen Bee's Counter Attack [#] de Norifumi Suzuki, con Reiko de sukeban y Miki de pandillera de reparto. En esta, quizás la más cruda socialmente, se nos muestra como esnifan pegamento y como enseñan a las nueva adeptas a romperse el himen para no sufrir una dolorosa desvirgacion cuando tengan que hacer de putas. Aunque su momento memorable se encuentre en la secuencia en la que unos moteros hacen una carrera, con ellas abiertas de patas sobre la moto, en la que gana el que se corre el ultimo. Tampoco le faltaban las actuaciones musicales, en este caso la de Peter en un garito yakuza. Un travestí que se dio a conocer en una suerte de Ocaña japonés dirigido por el auteur Toshio Matsumoto y titulado Funeral Parade of Roses [38]. Ya remontándonos a la tercera entrega, Girl Boss Guerrilla [#], de nuevo de Norifumi, Reiko pasa a ser secundaria, encarnando a una delincuente solitaria, y Miki a la garrula lider de una banda de moteras (la que hasta tiene una monja budista entre sus filas). El argumento gira entorno a las luchas intestinas entre pandilleras, con un postre de vengaza amorosa contra unos yakuzas muy loco con persecuciones y bombas de por medio. Siendo mucho más violenta si cabe que la primera, sobretodo en las toruturas varias, con las que podemos deleitarnos ente otras cosas con el lucimiento de Sugimoto en braguitas, atada con cadenas, apaleada y humillada con un mechero en el chirri.



Otra saga en la que compartieron reparto fue la de Terrifying Girls' High School [39], que como su nombre indica iba sobre colegialas malotas. En Terrifying Girls' High School: Lynch Law Classroom [#], la segunda, con Norifumi a los mandos para variar, Reiko Ike recae de nuevo en la criminal errante curtida y Sugimoto en la líder de una gang de estudiantes. La trame gira entorno a la prostitución de menores y la srevueltas estudiantiles. Aunque su punto álgido se encuentren en el bullying de unas alumnas con mascarilla roja, que son rivales del personaje de Miki, las cuales se dedican a cometer torturas introduciendo bombillas encendidas por el coño. Por otra parte pasaban de niña mujer en Criminal Woman: Killing Melody [40]. Que continente una demente escena a cargo de Reiko, la que atada (cómo no), es amenazada con la mutilación de sus tetas sierra mecánica mediante. En esta se ve la intención de madurar sus roles en busca de una continuidad, dando una evolución a sus personajes de chicas sukeban. Aunque lo mas destacable sin duda sea su inicio en una cárcel, pelea de rigor entre ambas como gatas salvajes incluida, siendo lo que podría considerase su particular WIP.



WIP Pinky que en todo caso si alguien popularizó fue Meiko Kaji, protagonizando una saga de 4 películas conocidas como Female Prisoner Scorpion [41]. Personaje magaka que que ha tenido multitud de explotaciones cinematográficas con diferentes actrices hasta día de hoy. Llegando a enviarla a América como Emanuelle en Sasori in U.S.A. [42] y hasta traspasando fronteras en co-producciones con Hong Kong, como el caso de la ultima de 08, Sasori [#], protagonizada por una de la nuevas reinas violentas, Miki Mizuno. Estas sagas presididas por la injustamente encarcelada Sasori (escorpión), abarcan las penurias de la misma como presa, sea con otras reclusas en medio de enfrentamientos de maquillaje kabuki o con sus malvados celadores en trangulos violatorios, hasta tratar su propia fuga de la prisión en motines incendiaros y llegar a sus andanzas como fugitiva. Esto ultimo protagonizando la delirante escena en la que atascada y esposada en la puerta del metro le corta con un cuchillo el brazo a un policía.



En Wandering Ginza Butterfly [43] repite el papel de una convicta, aunque ya con la pena cumplida, que intenta superar su pasado trabajando como señorita de compañía en un discopaf. De nuevo se cierne la venganza entorno a la película, que es para que engañarles bastante formal y exenta de pinku, bien que contenga un duelo de billar a tres bandas épico y un final descantillado con Meiko haciendo la Lady Snowblood parda. Algo más atrevida es la secuela Wandering Ginza: She-Cat Gambler [44], con guion muy similar al de las de Ocho, en la que tiene que vengar a su padre y vive haciendo de jugadora. Esta ademas contaba con otras estrellas como Miki Sugimoto (guiño incluido a su pasado de pandillera) y Sonny Chiba, del que si no tuviéramos bastante con sus marcadas pantomimas, hace también de medio tartaja, perpetrando diálogos a favor del capitalismo mientras le vende bidés a unas pilinguis y, por descontado, cercenando finalmente a yakuzas espalda con espalda con Meiko. Igual de convencional que las Wandering es Jeans Blues No Future [45], en la que solo podemos encontrar erotismo por su parte cuando chupa un dedo amputado, pero que en todo caso tiene en ella una imagen mitológica del exploit ejemplificada en Coffy y Thriller: A Cruel Picture, la de la fémina escopeta en mano apuntando a cámara.



Otra de las reinas del pinky era Reiko Oshida, sin duda la más pizpireta, pero excesivamente recatada al no enseñar ni media teta, en parte debido a que era idol Jpop antes que actriz picantona. En su caso estaba especializada en ser la chica de reformatorio, dando de si una saga titulada Delinquent Girl Boss [46]. Aunque sus inicios en el pinky provengan de la saga de Okatsu con Miyazono, en donde hacia en la primera de niña mono en un papel muy esporádico y en al segunda con algo mas de enjundia una especie de kunoichi sidekick. La relación con Miyazono también se puede encontrar en la primera entrega de sus series, Delinquent Girl Boss: Blossoming Night Dreams [#], en donde Oshida, recién salidita del correccional de menores, se pone a currar en un burdel donde Junko es la mama-san, en algo así como una especie de paso de testigo. Por supuesto no falta la venganza como eje, en este caso contra unos narcotraficantes que quieren hacerse con el garito de Junko. Su película más popular fue la cuarta y ultima Delinquent Girl Boss: Worthless to Confess [#], en la que de nuevo, tras salir del reformatorio, acaba perpetrando una venganza con una gang de gatitas vestidas a juego y armadas con acero. La que como curisidad, en su inicio, se ve como entretienen a la chavalas internas con Abashiri Prison [47] de un primerizo Teruo Ishii, peli carcelaria altamente popular en japón ambientada en su particular Carabanchel.



Hubo incluso una mezcla extraña entre Reiko Oshida y Miki Sugimoto, en los roles de chica de reformatorio y chica sukeban, en Rika Aoki, más conocida como Rica [48]. Su películas no se pueden englobar dentro del pinky de manera estricta debido a que su producción viene por parte de la Toho, productora que bien se ganó las habichuelas con el Kaiju, pero que al ser de las más veteranas actuaba de manera algo conservadora, sin llegar tener respuestas a los géneros emergentes. Aunque lo intentaran con las anteriormente mencionadas Lady Snowblood y con esta trilogía para lucimiento de su propia starlette, la que hacia de una chica de reformatorio motorizada que se las tenía que ver con bandas de yakuzas. La cosa no llegó a cuajar, posiblemente debido a que no alcanzaban la burrez de las producciones de la competencia, que ya estaban desatadisimas, sin darle mayor continuidad e incluso traspasando a Rica al elenco de Toei, llegando a llevar a cabo algún papel puntual, pero sin alcanzar el estrellato de sus reinas.

Entre los elencos habia siempre actrices comunes, pero merece mención Yukie Kagawa, de rasgos muy similares a Miki Sugimoto pero sin tetas tan potentes. La que tubo algo de notoriedad, si bien no llegó al estatus de Pinky Queen, si hizo de habitual secundaria importante, normalmente en papeles que podríamos considerar un poco de mala. Entre sus apariciones cuenta con la mujer del hermano de Okatsu (precisamente siendo la victima del aborto forzado anteriormente mencionado), una de las presas en fuga junto a Sasori en la segunda entrega Female Convict Scorpion Jailhouse 41 [#], la protagonista de una excitante pelea con Reiko Ike por el puesto de sukeban en Girl Boss Blues: Queen Bee's Counterattack, la hermana de la yonki rubia de tragico destino que desenboca todo el pifostio en Delinquent Girl Boss: Blossoming Night Dreams e, incluso, como dato insólito, a una malvada villana del Tokatsu de Spider-Man [49].



Igualmente cabe destacar otras ramas inusitadas, en la que podríamos incluir en el pinky debido a su producción Toei a School of the Holy Beast [50]. El culpable de nuevo es Norifumi, y que en este caso en lo que entenderíamos por un nunsploit de venganza fraternal, se dan desde maniatadas torturas sangrientas con rosales a blasfemias del calado de mear la figura de un Cristo. Así como también serian una vertiente pinky las anteriormente mencionadas por parte de Ishii y de explotaciones varias dedicadas a las mujeres puteadas de Tokugawa, ya que no eran otra cosa que violencia rosa, es decir, torturas y tetas.

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ROMAN!



Viene de PINKU! y PINKY!

El género enfrentado con el pinky era el Roman Porno. Y en este caso su identificación se encontraba en la producción de Nikkatsu. Si bien el nombre, que se traduciría a algo así como porno romántico, no es para nada significativo de lo que alberga en todo su haber. El roman competía con el pinky a base de ofrecer más sexo explicito. Pero normalmente desde una visión extremadamente vejatoria y fetichista, compuesta de dilatadas escenas carnales sugestionadas por humillaciones de todo tipo, las que haya que reconocer que llegaron a tener un corte bastante natural en su rama sadomasoquista. Otro hecho diferencial era que no había necesidad de redenciones finales, esas máximas pinky de mujeres vengativas aquí no eran condición indispensable, es más, era habitual otorgarle a la mujer un papel sufridamente opuesto o en el que evolucionara de recatada virginal a guarrona concupiscente. Algo que acabaría llegando a cotas altamente tremendistas, teniendo poco que envidiar ya entrados los 80 a las cintas de AV parafílicas japonesas más locatis. De hecho, su longevidad es mucho mayor (aproximadamente hasta el 88) y por eso el roman llega a incluir imágenes de genitales difuminados, lo que se viene a denominar Bokashi (cosa de la que por cierto se puede encontrar cierto precedente en las obras de Ishii), muchas veces infundados y con el fin de fomentar más aún el morbo. Este abuso del bokashi en su declive también hizo que se perdieran las imaginativas e inumerables formas de tapar genitales, recurso que se distingue como una de sus grandes virtudes cinematográficas. También cabe destacar en estas su económica duración, rondaban los 75 minutos, un parabién que hace que todos sus excesos no pesen en el metraje.



La principal estrella del roman porno fue Naomi Tani. Considerada la reina del SM japonés, siempre emplazada a peliculas que incluyeran escenas de bondage maquiavélico (lo que los japos llaman Kinbaku-bi), en donde demostraba su flexibilidad y versatilidad a la hora de soportar el doloroso placer. Actuaciones que en parte se solapaban con sus tendencias sexuales en la vida real, y que le llevaron a sacrificarse de tal manera que incluso no iba a la playa para no tomar el sol y poder conservar esa preciada piel blanquecina. El aspecto de Tani en los 70 ya era de cougar, había trabajado con productoras independientes haciendo pinkus en los 60 e interpretado algunos papeles como mujer de acción. De hecho en su físico y, sobretodo en sus tetas, se puede presenciar cierta decadencia cronológica, notándosele en cada film que pasa el peso de las ataduras (ejercicio que también se puede hacer con la perdida de silicona de Dyanne Thorne). Uno de sus filmes cumbre es Flower and Snake [51], el que dió pie a una prolifica serie de películas que llegan a la actualidad, todas destinadas al deleite BDSM del publico. Esta concretamente trata de refilón la industria del sadomasoquismo, contándonos la historia de un joven que es hijo de una Mistress que regenta este tipo de negocio, aunque aún así, él sea todavía virgen debido al trauma infantil que le provocó ver a su madre follando con un negro. Esta situación hace que su jefe lo tome por un versado experto, el cual le cede a su reacia mujer (Tani) para que la inicie en este tipo de practicas y doblegue su orgullo, derivando finalmente en el florecimiento de la perversidad de esta.



La dirección corría a cargo de Masaru Konuma, que fue uno de los directores roman mas prolífico de Nikkatsu. Dentro de su descomunal producción cabe destacar su saga de finales de los 80 titulada Woman in the box [52], ya presa de los excesos bokashi en los estertores del género, que trataban sobre secuestros de vírgenes y posteriores vejaciones, en las que la parafilia dominante era encerrarlas en cajas con la cabeza fuera. De ellas era guionista Kazuo Komizu, al que apodaban Gaira por el kaiju del titulo The War of the Gargantuas [53] (igualmente conocida por Frankenstein's Monsters: Sanda vs. Gailah), el cual ya se imaginaran como sería el colega. Una emblematica figura pinku, que llegó a guionizar a Wakamatsu en los 60, además de otros roman como Female Market [54], que se limitaba a agresiones varias a un grupo de mujeres encerradas en una nave industrial por una mafia de trata de blancas. Aunque por lo que sea más conocido es por las aberraciones de Guts of a Virgin [55], que igualmente entran dentro de las ultimas epocas, siendo unos despiporres absulotamente psicotrónicos, con carnicerías sanguinolentas y mamadas a pollas en carne viva, que les ha granjeado cierta repercusion entre el sector goreras, convirtiéndose probablemente (aún siendo poco representativos) en los romans más mentados.

Para variar, con Tani apretada por las cuerdas y bajo la dirección de Konuma se rodó Wife to Be Sacrificed [56], un desangelado amour fou en donde su ex-marido la secuestra y la somete a sus perversos juegos. Otra historia que de nuevo nos lleva a la sumisión como liberación, aunque en esta ocasión desde un prisma más macabro. Terminado la trayectoria de Tani tras retirarse en uno de sus momentos álgidos (como la mayoría de actrices mencionadas), con Rope and Skin [57]. En la que Tani, fuera de un rol de mujer sumisa, interpreta quizas uno de sus papales con más fuerza, con una gambler que inevitablemente cae embutida en las cuerdas más cabronas por parte de unos yakuzas. Como todas era cantante, pero con la peculiaridad que, al igual que Reiko Ike (que también tuvo uno del palo), su LP se destinaba plenamente al onanismo más literal, donde entre shamisens se ponía a gemir y susurrar de manera insinuante. Pero para rareza, por la red corre una película titulada Danoniroku Kanshu Tai Zenshuu (de la que dejo constancia con elink) datada del 84 y de inexistente información por ningun lado, que contiene cortes de metrajes de sus películas con insertos de una chavalita en una sala de proyección.



Dentro de lo ingente e ignoto del roman cabe destacar a Oniroku Dan. Un escritor de novelas SM que iban de la manita con el género y de la cuales se adaptaron un porrón de romans, que se encuentra inéditos en occidente y muchos de ellos aún perdidos en lefosos VHS japoneses. Una de sus obras más populares es la serie de libros en la que se basaba la ya mencionada Flower and Snake. La que en un principio distanció a Dan del cine después de pillar una perra tras una adaptación que no consideraba fiel, cosa que se le paso pronto, convirtiéndose en un emblema inseparable de Nikkatsu. En parte gracias a sus buenas relaciones con Tani (las cuales ya suponemos por donde irían), a la que le dio su merecido colofón en Rope and Skin. Y es que si Konuma era el director de Tani, este era el guionista de cabecera que la puetaba con acrobacias sadomasocas. Aunque aún resulta complicado profundizar en sus obras, poco a poco van saliendo a la luz algunas con cuentagotas, como es el caso de Beautiful Teacher in Torture Hell [58]. Titulo que ya deja claro de que va el percal (sino fuera porque lo de preciosa profesora es algo dudable, ya que Ran Masaki es bastante mostrenca), en donde nos encontramos con extensas humillaciones de mazmorra, con las que fantasmas del pasado pretenden doblegar el orgullo de una profesora de Kendo, a la que someten a un climax sado culminado con lavativas, que terminan haciendo fruto con la protagonista amordaza en un cubículo lleno de agua, peces y mierda.



Otro nombre propio es Yasuharu Hasebe. Director que curiosamente rodó a principios de los 70 tres entregas de Stray Cat Rock [59], unos films que a pesar de ser de Nikkatsu están plenamente en la línea del pinky pandillero mas ortodoxo, al tratar sobre bandas de chicas callejeras que buscan venganza. Las protagonizaba un novata Meiko Kaji, la que en la primera, Stray Cat Rock: Delinquent Girl Boss [#], se metía en líos con yakuzas vestida de Pocahontas, haciendo de secundaria de la popular cantante boller Akiko Wada, una especie de Mari Trini. Para posteriormente en Stray Cat Rock: Sex Hunter convertirse en absoluta protagonista, dando pie a su reconocido look de pamela negra y estilete, con el que se enfrenta a base de botellazos de Coca Cola molotov a una banda de yakuzas que dan caza a los hijos mestizos de la ocupacional yanki. En ella como no podía ser de mejor manera aparecen en la actuacion de rigor las Jpoppies Golden Hafu, una girl band de medio japonesas, que también se dejan ver en Delinquent Girl Boss: Blossoming Night Dreams. Quepa decir también que Kaji y Hasebe se volverían a cruzar, ya en Toei, en una entrega de Female Scorpion, la Grudge Song [#].



Si en Stray Cat Rock Hasebe ya había metido algo de violencia y sexo, nada comparable con lo que haría posteriormente afincado en el roman porno, en donde se especializaría en el temita de manera extrema. De hehco sus films dieron pie al subgénero Violent Pink. El cual se le atribuyó a Assault! Jack the Ripper [60], que trataba sobre un pastelero que es alentado a abrir mujeres en canal por una camarera reventona con permanente con el fin de obtener un buen polvo post-homicida. Un rollete maníaco que le daba cierto aire a Giallo, toque europeísta que encima se veia aún más acentuado por una acojonante banda sonora de Dabadaba. Pero con lo que se ganó a pulso su fama de director especilizado en violaciones fue con la saga Rape! [61], la que se inicia con una historia con ciertos canones de rape and revenge, sobre la victima de una violación con síndrome de estocolmo. Siendo además la única colaboración de Hasebe y Tani, que para más inri, es la unica que le corta el rollo al violador dejándose. A esta le siguió Rape! 13th Hour [62], sobre un violador y su aprendiz perseguidos por unos rateros. La que contiene la otra cara de la moneda con una doble violación homosexual, en la que le llegan a partir los dientes con un martillo para meterle la polla en la boca. Finiquitando la serie con Raping! [63], que retoma el punto de vista de la victima y el rape and revenge involuntario de la primera, superando el record de violaciones reiteradas de Ms. 45 de Abel Ferrara con 5 por parte de agresores distintos. Además de incluir de nuevo una violación homosexual, en este caso a cargo de tres moteros leather. En ella también aparecía en el papel de puta traicionera Kyoko Aizome, la cual a principios de los 80 se convirtió en la primera estrella de AV de la mano del anteriormente mencionado Tetsuji Takechi, llegando incluso a hacer tijeritas con Traci Lords en Traci Takes Tokyo. Por ultimo a estas se debe añadir, en lo que se considera su hexalogia sobre la violación, Osou! [64], que sigue ese canon suyo y de la mujer roman en general que libera su lujuria tras el trauma. En esta ocasión con la historia de una policía que intenta descubrir la identidad de su agresor, dando de nuevo lugar a conexiones con el giallo, tales como que durante todas las incursiones del violador nunca llegamos a presenciar su cara, mostrándonos solo sus guantes de cuero negro y haciendo uso del característico plano en primera persona.



Nikkatsu tampoco dejó pasar por alto la obra de Rampo y adpató uno de sus relatos en Wacther in The Attic [65]. La que trataba sobre dos personajes que acababan cruzándose tragicamente en sus deseos perversos, un voyeur y una mujer que tiene filia por los payasos. Historia que además contenia como era habitual un tío enclaustrado en un sillón, una de las contantes de Rampo que explotó varias veces en sus obras, una de ellas en Black Lizard, en donde Kogoro Akechi se infiltra del palo, y que tiene su génesis en el relato La Butaca Humana. La malvada protaonista de este Rampo era Junko Miyashita, una de las reputadas actrices de roman, especializada en hacer de putilla complaciente en peliculas como Street of Joy [66] o World of Geisha [67], con polvos menos ajetreados que los de Tani, con la que aún así compartió elenco y caña en Rope and Skin. Tambien curró con Wakamatsu y participó en la polpular saga Office Lady [68], que estaba directamente destinada a la sangrada de nariz del auxiliar administritavo medio, que en japón son legión, e incluso llegó a ser reparto del enésimo Scorpion Woman Prisoner: Death Threat [69]. Aunque su trabajo más reconocido fuera con A Woman With Red Hair [70], un pinku con dejes dramaticos de mujer apaleada y calado obrero, que problamente sea el único roman porno de Nikkatsu que veran en una filmoteca. De hecho, esta pelicula le hizo alcanzar un lugar en géneros más convecionales, trabajando con gente como Hideo Gosha, uno de los referentes del chambara.



Por supuesto las temáticas exploit mas populares también estuvieron presentes. No faltaron las mujeres carcelarias, que se dejarían ver en Female Prisoner: Caged! [71] del inquieto Konuma, con indomables reclusas sufridoras de furor uterino forradas a latigazos por celadoras dominatrix en lencería fina. Y anterior a esta Sex Hell [72], la que parece una respuesta por parte de Nikkatsu al éxito cosechado por las Female Scorpion, incluso en su protagonista, Hitomi Kozue, que se da unos aires a Meiko, la que para mas semejanza protagoniza una escena de apuñalamiento a cámara lenta muy de la primera de Sasori. En todo caso como buen roman era mucho mas guarrete, meando en la cara de la prota, arrancándole los pelos del coño uno a uno y hasta mostrando con todo lujo de detalles un tampón sangrante. Entrando ya dentro de un seminal violent pink, y es que su director, Koyu Ohara, seguiría posteriormente la estela violatoria y, además, se dedicaría también a las monjas.

Suya es Sins of Sister Lucia [73], la que trata sobre la hija rebelde de un yakuza que es enclaustrada a la fuerza en un convento siendo carnaza, nuca mejor dicho, de las otras monjas. Y que aparte de nunsploit también tenía tintes de violent pink, entrando en escena dos presos perpetrando violaciones, uno de ellos incluso ataviado con hábitos. Lo que da pie a ese elemento tan de las roman, con las monjas, que no conocen varón y están hasta las trancas de tanto bollo, finalmente apollardadas con ellos. De hecho el reparto cuenta con habituales de Hasebe, como la camarera cara pan de Jack the Ripper, Tamaki Katsura, que también fue victima del segundo Rape!, y la protagonista de Osou!, Asami Ogawa, que sale monisima ella de monja con unas gafitas cuadradas. A esta le seguiría Wet & Rope [74], con las mismas constantes, pero esta vez sobre una chica que se mete a novicia tras sufrir una brutal violación. A lo que se le suman monjas bailando en una disco, un convento que es un prostíbulo, masturbaciones con pan duro y hasta el abuso de una novicia encima de un borreguito de Norit en una logia orgiastica. Tema eclesiástico que por supuesto tampoco dejo pasar Konuma en Cloistered Nun: Runa's Confession [75], la que trataba de una monja despechada que pretende vengarse del lio que habían tenido el crápula de su novio y su hermana (que hace caligrafias con el coño). A deferencia que las otras la pullita religiosa está bastante diluida por un tono dispersamente cómico, aunque no falten sacerdotes violadores, lesbos entre sores y apetitos sexual desordenados varios. Siendo una película para lucimiento de Luna Katamura, que venia al dedillo al ser mestiza, la que aunque habia hecho papeles de secundaría en otras peliculas, como el de la costurera descuatizada de Jack The Ripper, era más cantante Pop que otra cosa. Habiendo sido la integrante más medio japonesa de las anteriormente mencionadas Golden Hafu, y marcándose aquí un single Pop muy de comedia erótica italiana que no para de sonar y un tema de gospel tórrido como main theme.

Supongo que no hace falta aclarar que unas cuantas se quedan en el tintero. Esto es solo un repaso somero de la mastodontica producción de romans que se llevaron a cabo, llegando incluso en su epoca de esplendor a estrenar hasta 7 películas por semana. Lo cual da a suponer un catalogo del copón, que no es que tenga muchos visos de distribuirse que digamos.

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