Situémonos; estamos en la tertulia del café Montaña (justo debajo del edificio del Tio Pepe de Sol) y nuestro héroe se encuentra tomándose unos Malibu con Piña mientras debate con otros contertulios sobre un importante tema: los duelos.Poco a poco la conversación va subiendo de tono; no se sabe si porque las opiniones de Manuel Bueno le parecen de subnormal profundo o porque el último copazo se lo han puesto poco cargado y sin altramuces de acompañamiento, el caso es que nuestro amado Valle anda chinado y le espeta un MAJADERO bien alto en su puta cara y con perdigones de regalo. Manuel Bueno, cuya familia es natural del mismo poblado chabolista que Superwoobinda, se levanta y, bastón en ristre, hace saber a Valle que "eso en mi barrio es pelea".
Valle Inclán, to' loco a lo 1977, coge una botella por el cuello y se lanza hacia Bueno que, como va de coca hasta las cejas, suma un +10 en agilidad y fuerza que le permite arrearle un bastonazo de la hostia.
Valle ha perdido un poco de movimiento de cadera desde sus grandes combates de años antes y solo tiene tiempo de detener el golpe con el brazo izquierdo aunque con tan mala pata que el gemelo de la camisa se le clava en la muñeca.
Los ánimos se tranquilizan y Don Ramón es llevado a una casa de socorro donde un médico noventayochista le hace una cura tan de puta madre que a los pocos días se le gangrena la mano y se la amputan. Amputación que Valle Inclán recuerda de la siguiente manera
No proferí un grito, ni el más leve quejido… Recuerdo que, para ver yo bien la amputación, hubo necesidad de pelarme el lado izquierdo de la barba
y a lo que gustaba de agregar que pidió no ser anestesiado y que se estaba fumando un puro mientras le cortaban el brazo. Y que para chulo, su pirulo.
Manuel Bueno, el mutilador